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Dios no pasó por Madrid
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
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El papa Benedicto XVI advirtió este viernes sobre los "abusos" de la ciencia "sin límites" y pidió "radicalidad" cristiana frente a lo que considera un "eclipse de Dios, una cierta amnesia y un verdadero rechazo del cristianismo".
Estas afirmaciones recorrieron el mundo, mostrando dos caras de la Iglesia católica. Por un lado el reconocimiento de la crisis que vive esa institución que es la base del mundo occidental y cristiano y por otro lado el pensamiento conservador que ha puesto al Vaticano, en forma sistemática, enfrentado a la evolución de la ciencia, que es fruto del pensamiento de los hombres.
El Papa habló sobre ciencia ante unos 1,200 jóvenes profesores universitarios en la basílica del Monasterio de El Escorial, a 50 kilómetros de Madrid, donde se encuentra con motivo de la celebración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud.
Lo que resulta paradójico es que el Pontífice defendió que se puede llegar a Dios a través de la razón, pero a la vez llamó a tomar distancia de la evolución de la ciencia, dando la impresión de que esa evolución no lo lleva necesariamente al descubrimiento de la razón de la existencia de Dios.
Una vez más un Papa rechaza “el pragmatismo inmediato”, idea con la que convergen los laicos y ateos, pero todo lo reduce al cultivo de la Fe en Dios y en la Iglesia católica, sin dar margen a otras creencias y a otras posturas ante a vida que no necesariamente son religiosas.
Por eso el Pontífice pidió a las religiosas con las que se reunió en Madrid radicalizar su consagración a Dios para combatir el relativismo y la mediocridad, ya que la iglesia necesita de su "fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo".
Lo más polémico del Papa ha sido ese rechazo a la “ciencia sin límites”, porque de alguna manera es negar todas las potencialidades de los Hombres en el desarrollo de sus capacidades para mejorar la vida y transformar la realidad para ponerla a su servicio.
Es que dentro del pensamiento progresista mundial, donde muchos aspiramos a que el Vaticano se integre a ese espacio, no se puede desconocer el papel de la ciencia y la necesidad de su desarrollo. Incluso, sospechamos,
También ha sorprendido que el Papa haya eludido toda referencia a la crisis mundial y a las hambrunas en Africa. Lo que muestra que el Pontífice actúa más como jefe de Estado, que como líder espiritual y religioso. Dice lo que le conviene y lo que le conviene a otros, quedando atrapado dentro de la lógica de los intereses políticos y económicos.
Esta visita del Papa a la actual España sufrida, no ha dejado nada nuevo. No habrá un antes y un después, solo una muestra más que en el mundo no hay aportes sustanciales para superar una crisis que es financiera, pero que ante todo es una crisis de la capacidad humana para salir adelante, siempre al servicio de las grandes mayorías desposeídas.
Justo es señalar que tampoco desde el ámbito político mundial y mucho menos desde el empresarial, hay señales claras que conmuevan a las nuevas generaciones, les de ánimo y las ponga a la cabeza de las transformaciones.
La Humanidad está sin liderazgo, pero fundamentalmente sin un cuerpo de ideas que no se reduzcan a repetir frases que todos aceptamos, que todos respetamos, pero que no tienen anclaje con la realidad y la vida diaria de los más desposeídos.
Muchos de los jóvenes que fotografiaron al Papa en estos días, quizás se lleven un bueno recuerdo, pero dudamos que se hayan llevado alguna idea nueva que los motive a ser mejores en la cotidianeidad, que en definitiva es donde se elaboran las grandes ideas de futuro, que siempre tendrán como base un complejo sistema de valores y el desarrollo de la ciencia, la herramienta fundamental - no la única - de la construcción de esos valores.
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*Columna publicada en La República el 22 de agosto
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