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Más seriedad al patrocinar arte con el dinero del Estado
Por Avelina Lesper*
¿Hasta dónde es legítimo coleccionar a los artistas que se patrocinan con el dinero del Estado? Si un galerista invierte dinero en un artista lo hace bajo su propio riesgo y título personal, esa inversión en muchos casos puede hacer crecer el capital del galerista. La enorme fortuna de Larry Gagosian proviene de sus negocios con obras arte y también ha perdido mucho dinero. Pero si esto se hace con dinero del Estado no hay pérdida posible y si además el promotor, es decir el funcionario, tiene piezas en su colección particular esto puede ser un asunto turbio.
Esa promoción que se paga con los impuestos hace que la cotización del artista se eleve considerablemente, a cifras que sin ese apoyo nunca hubiera alcanzado. En agradecimiento el artista le regala obra al funcionario o hace importantes descuentos. Entonces esa promoción es un tráfico de favores. Veámoslo desde el punto de vista de otro tipo de compras: un funcionario adquiere de una empresa una flotilla de automóviles y después sabemos que sus vehículos particulares son iguales a los de dicha flotilla. ¿Significa que le regalaron esos automóviles en agradecimiento a que compró una flotilla?
El primer ministro inglés, David Cameron, le ha comprado a TraceyEmin un letrero en luz neón rojo que dice “More Passion” y lo ha colocado en la residencia oficial de Downing Street. Su gobierno pagó por este letrero 250,000 libras esterlinas. El ambiente de la habitación parece un antro de los 90, pero eso no es lo más interesante. Emin es integrante del grupo de los Young British Artists que pertenece a la galería de Charles Saatchi, que a su vez es el publicista de la campaña con la que Cameron se promocionó para ser elegido Primer Ministro. Le compró a su publicista una obra de una de sus artistas con el dinero de los impuestos. En el contexto que ahora está recortando las ayudas sociales y castigó con seis meses de prisión a un joven que robó una botella de agua.
Aquí (Mexico) sucede algo similar, los funcionarios de Conaculta son coleccionistas de Gabriel Orozco. ¿Casualidad o afinidad estética? Afinidad sí, casualidad… no. En sus casas hay obras de este artista en el que han invertido comprándole obra, haciéndole catálogos y exposiciones en los museos más importantes. Tendrían que explicar públicamente cómo consiguieron esas obras. Estas adquisiciones son un gran negocio gracias a la promoción que han hecho con dinero de los impuestos. Lo que puede suceder es que cuando dejen el poder las obras bajen de precio, pero si no les constaron no hay el más mínimo problema. La conducta está en las formas, coleccionar obras del artista al que le compran y promueven a nivel oficial no puede ser una actitud ética.
Estamos acostumbrados a que los funcionarios usen sin responsabilidad y sin transparencia las arcas de la nación al grado de que ya ni nos escandalizamos, pero han encumbrado artistas que no valen y los posicionan en el mercado para después tener en su casa sus obras. Aunque sea ya de uso común que el poder está reñido con la vergüenza, nosotros por lo menos, no nos olvidemos de nuestra capacidad de indignación. Es lo único que nos va a recordar que la ética existe y que es una manifestación de la inteligencia.
*Crítica de arte y entre sus líneas de investigación está la pintura europea y el mercado de arte
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