En Chile y Uruguay,
la Universidad como
problema y desafío

Chile: El problema no es el lucro, es el mercado

Uruguay necesita nuevas,
y más instituciones terciarias
Por el Dr. Roberto Markarián*


- Markarian, usted en una reciente exposición, planteó que la enseñanza terciaria de carácter privado, podía tener un nuevo enfoque desde desde los actores de la Universidad pública. ¿De qué se trata ese nuevo enfoque, sobre la educación terciaria privada?
- En las discusiones previas al Congreso de Educación que hubo hace unos años planteé - con elogio de representantes del sistema privado - que debía haber una política común respecto de la enseñanza terciaria y universitaria, que correspondiera al conjunto del país. Y digo con elogio, porque - efectivamente - ellos consideraban positivo en ese momento que el sistema educativo público y privado tuviera pautas comunes. Y yo me ratifico en eso. Considero que es así. Que es bueno que en este país, que ha aceptado tener un sistema privado de educación terciaria y superior, las orientaciones sobre la calidad y la acreditación de todo el sistema, sean comunes. Luego hubo una especie de confusión, donde se consideraba que eso implicaba que el sistema público estaba perdiendo lugar en relación con esa globalidad y se fueron diversificando las opiniones. Me ratifico en mis opiniones: considero que debe haber una política común en la cual el estado uruguayo, que tiene instituciones dedicadas a la educación superior y terciaria, debe participar y orientar ese trabajo. Y, en ese sentido, considero que las leyes que se están discutiendo (en particular, la que tiene el subtítulo de “APACET”), están claramente orientadas en ese sentido. O sea que habría una estructura que piensa y que opina en las orientaciones del sistema terciario y lo aplica, por igual, en lo que corresponde al sistema público y en lo que corresponde al sistema privado. Y me parece que esa es una buena política si estamos aceptando que va a haber un sistema privado, respetado y aceptado por la nación.

En ese sentido, considero que las leyes que están discutiéndose son muy respetables, porque están sobre la base de que el país, la nación, quiere tener una idea de lo que es la educación superior y terciaria y lo aplica correspondientemente a lo que el estado considera que debe tener, que es un sistema público autónomo y, a la vez, un control sobre el sistema privado con pautas semejantes.

- Si tenemos en cuenta el tiempo que llevan algunas de las instituciones terciarias en el Uruguay, ¿queda demostrado que estas cubren la necesidad de un sector importante de nuestra sociedad?
- ¿Se refiere a la privada?

- Si.
- Yo no dispongo de estadísticas como para opinar sobre el porcentaje. Me parece que está claro - mirando los números globales - que el sistema público sigue cubriendo, muy mayoritariamente, lo que el país necesita en materia de formación del personal superior. El país, a su vez, ha aceptado -desde el fin de la dictadura y posteriormente - que hay un sistema privado que, en algunos casos, es muy respetable, tiene buen nivel. Por lo cual, yo no me pongo a polemizar sobre si tiene que existir o no, parto de la base de que existe e, insisto, en muchos casos, tiene un nivel aceptable.

- ¿Su permanencia en el tiempo, no esta demostrando, entre otros aspectos, su necesidad?
- Sí, si. Yo parto de que ese sistema existe y de lo que se trata es que el país tenga un sistema de calidad, pública y privada. Yo parto de esa opinión, más allá de que considere que debiera crecer uno más que el otro. Pero el sistema privado existe. De lo que se trata es que respete pautas de calidad, de ética y de formación de buen nivel. Esa es mi única ubicación ante al problema. Y por lo tanto, lo que trato es que el sistema público sea muy bueno y de que el sistema privado lo sea también. No es de que para uno o para el otro uno acepte cualquier cosa.

- También el tiempo transcurrido demuestra que ha habido una convivencia sin grandes conflictos entre instituciones privadas y publicas...
- Si, yo creo que si. Igualmente, es cierto que en el sistema privado han aparecido algunas instituciones que no responden a estas pautas de calidad de las que estamos hablando. Y uno tiene la impresión de que, en el propio sistema privado, existen algunas partes que critican a otras partes del sistema privado y uno podría decir que las discriminan, bien. En el sentido que, efectivamente, unas y otras tienen niveles de calidad muy distintos. Yo no quiero dar nombre acá (porque no corresponde), pero está claro que es así. Y en la operativa del día a día y de las votaciones y de las discusiones, es visible que pasa eso.

- Aquí el proceso ha sido distinto sí comparamos la realidad uruguaya en esta materia con otros países, donde los sistemas de enseñanza privado ha sido explosivo sin mayores controles.
- Ah, sí, si. El caso chileno es paradigmático, porque es un caso como de privatización de todo. El sistema público, se llama “público” y nadie sabe por qué, en realidad. Porque en realidad, todo el sistema es privado, por más que algunas son del estado. Y creo que eso es algo muy criticable y nosotros debemos defender que los gobiernos, las naciones, necesitan tener un sistema de educación pública propio que controle la calidad, que haga las cosas bien y que favorezca la existencia de un pensamiento nacional, independiente, no privado, sobre el asunto. ¡Y esto no es una manía! El hecho de que exista la “uruguayidad” o la “chilenidad” o la “brasilieridad”, es porque las naciones se han consolidado como tales. Y, en ese sentido, es razonable que tengan un sistema de educación superior público. Ese es mi razonamiento. No es una oposición de uno contra otro, sino defender que nosotros somos naciones, somos latinoamericanos, porque tenemos esa mentalidad, no porque participamos de la universidad privada tal o cual. Que está muy bien, puede que existan, pero la existencia de la nación, como tal, está basada en nuestros principios. En ese sentido, yo considero que la existencia de un sistema público de educación, a todos los niveles, es una necesidad nacional, ideológica o de orientaciones globales.

- Entremos entonces en, ¿cuáles son las ideas que se están discutiendo para tener - de alguna manera - de parte del Estado, un marco jurídico para la coordinación de esa educación terciaria?

- Dejando de lado algunos problemas técnicos, que en un planteo general no corresponden, de lo que se trata es si el estado uruguayo resuelve tener un control o una opinión sobre la educación terciaria y superior en general. Y, dicho así, creo que es bueno que el estado o la nación tengan ese control. Decida que esta institución privada es o no habilitable, este local de un privado es o no es habilitable. En una comparación muy extraña, es lo que pasa en la banca. Cuando se decide que el banco tal puede funcionar, el Banco Central o el Banco República deciden que está habilitado para hacerlo. Se supone que los dueños o el monto de dinero que manejan, corresponden a una cosa solvente. Bueno, acá queremos solvencia con el sistema privado y el estado debe decidir si es solvente o no. Parece un poco extraña esta comparación, pero yo creo que corresponde. Porque si el control del sistema financiero está en manos del Banco Central o del Ministerio de Economía, el control del sistema de enseñanza está en manos del Ministerio de Cultura y de la Universidad pública o del organismo que corresponda a su nivel. Y eso es así de trivial o así de sencillo.

Por tanto, es razonable que el estado tenga un aparato que controle la calidad del sistema privado correspondiente. Y yo creo que esa exigencia, que está bastante bien plasmada en los proyectos de leyes que están en discusión ahora, debe aplicarse. No hay ninguna razón para decir que el sistema privado de educación tiene más o menos independencia que el sistema privado de la banca. Tiene las mismas obligaciones. Cada una en lo que corresponde. Si se considera que la educación privada de tal nivel está mal dada, se le niega el derecho. Como se le niega el derecho a una financiera que no tiene ninguna solvencia. Bueno, correspondientemente, si una institución privada quiere dar clases superiores y no tiene ningún nivel superior, se le niega el derecho.

- Una de las objeciones que se escucha es la gravitación de la Universidad de la República en ese control hacia lo privado...

- Lo de la mayor gravitación o menor gravitación, son temas de números en un organismo y, para eso, hay que mirar los números. En ninguna de las propuestas que están planteadas hasta ahora, las leyes que están en discusión - en ningún caso - la Universidad tiene preponderancia absoluta sobre las otras. Está planteado que la Universidad tenga - los números los digo en términos generales - un peso mayor que las instituciones privadas. Si uno mira el número de estudiantes, el número de investigadores, el número de metros cuadrados edificados, está claro que la Universidad de la República tiene por lo menos el 70% de la educación superior del país. Por tanto, es razonable que tenga más del doble de proporciones en relación del peso de controles con el resto del sistema. Este asunto es así de sencillo. No se está proponiendo que la Universidad tenga que resolver si habilita o no. La Universidad tampoco lo plantea. Por más que hay opiniones en ese sentido y muy respetables, en mi opinión. Pero lo que está planteado hoy, no es eso. Lo que está planteado es que la Universidad participe, con un peso importante, en ese control. Y está claro que la Constitución de la República, las leyes de la República, establecen que la nación uruguaya tiene un sistema de educación propio, público, de educación superior, que se llama “Universidad de la República”. Por lo tanto es razonable que se le de peso o influencia a esa institución, pero que - en ningún caso, insisto - está planteado que sea único ni preponderante, en el sentido de ser mayoritario con relación al 50%. Eso es una exageración que se ha manejado y que la Universidad se ha encargado de publicitar bien que es falso. Falsean las cosas quienes dicen que sae quiere tener un monopolio, porque en ningún caso está planteado así. Uno podría llegar a estar de acuerdo en que debería tener el monopolio y es la posición de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay. Pero las leyes que están en discusión, no plantean eso.

- Otro ángulo que ha estado - en general - gravitando, es que la Universidad de la República, debe someterse a controles de calidad equivalentes a los que se hacen en las privadas.

- Bueno, ese planteo es de recibo. Ahora, lo que hoy se discute, es que si uno quiere acreditar una carrera en términos internacionales, en eso corren por igual las instituciones públicas y las privadas. Una carrera es buena o es mala y se va a resolver en un organismo, donde el hecho de que venga de un lado o del otro, es lo mismo. Y yo considero que eso está muy bien. Y si hay una carrera en tal universidad privada y hay que reconocerla, se reconocerá. Y si hay una carrera muy buena en las instituciones públicas, también se reconocerá. Está claro que - en este momento - las carreras públicas son, en general y según los números, mejores que las privadas. Distinto es decir que es lo mismo. O sea, decir que lo público y lo privado son lo mismo, es reconocer que el estado no existe. El estado existe y la Constitución establece que hay una institución que se llama Universidad de la República y uno quiere que se respete eso que está ahí. Si quiere cambiar la Constitución y cambiar la estructura del estado uruguayo, muy bien, lo discutiremos. Pero nadie plantea eso.

Nosotros lo que decimos y la Universidad lo que dice es que, siendo la Universidad de la República el instrumento que la nación tiene para la enseñanza superior (o la ANEP para otros niveles), la nación tiene eso como referente y tiene que asegurarse que la calidad de ese aparato sea buena. Cosa con la que yo concuerdo. Es decir, eso no es automático. Hay que preocuparse que la calidad del sistema público sea muy buena. Y de eso nos preocuparemos y nos preocupamos. Afirmado eso, ¡no puede ser que se considere que lo público y lo privado es igual! Porque vuelvo a lo de la banca: ¿es lo mismo el Banco Central que el Banco de Santander? Por supuesto que no y nadie va a decir que es lo mismo. Bueno, yo sé que parece medio risible la comparación, pero me parece que corresponde hacerla.

- ¿Cuál sería lo ideal en un organismo de control de calidad para los niveles terciarios?
- Ah, yo creo que es muy bueno que haya un organismo independiente de todo el mundo, que establezca las pautas de calidad del sistema, que tiene que ser del estado, ¡obviamente! Porque si no, ¿de quién es? El estado establece un organismo relativamente autónomo, que no estaba digitado por el Ministerio de Cultura, no está digitado por la Universidad de la República, no está digitado por las universidades privadas - como pienso que quieren - un organismo autónomo que, efectivamente, establece el buen nivel de la enseñanza terciaria y superior. Y, a partir de ahí, observa cuál es el panorama en el país. Observa y establece cuál está bien y cuál está mal. Ahora, lo que no puede ser, es que ese organismo considere que es lo mismo el sistema público, que tiene valores totalmente independientes del punto de vista ideológico, del punto de vista financiero, del punto de vista de orientaciones de otro orden, que el sistema privado, al que nadie le puede prohibir que tenga orientación religiosa, que tenga orientaciones políticas. Que las puede tener, uno podrá discrepar, pero las tiene. Ahora, no puede ser que se considere que eso es lo mismo que el aparato público, porque es distinto. Y esa es la polémica. Creo que hay una confusión sobre respetar el sistema privado y considerar que el sistema privado es igual que el público. ¡Son cosas distintas! Yo lo respeto. Ahora, que es lo mismo, ¡no!

- ¿Cual sería el mejor ámbito para discutir esto? Porque hay cierta atomización en este momento. El parlamento tiene aparentemente más de una opción en discusión, en la universidad pública y privada, se discute ¿Por que no sale?
- Yo creo que el Proyecto de Ley sobre estos aspectos que estamos conversando, es razonablemente bueno. La ley de control, y más que de control, de asesoramiento, del sistema de enseñanza terciaria y superior, está bien concebida. La Universidad lo apoyó en su momento, tomó resolución del Consejo Central, el proyecto fue elevado hace más o menos un año al parlamento y establece pautas generales sobre qué es la calidad del sistema terciario, protege al sistema público (que es su sistema, porque es el estado uruguayo quien está legislando) y da garantías al sistema privado sobre diversos aspectos, que van desde cada una de las carreras, sobre los locales en los que pueden funcionar, sobre las sedes que pueden tener en otros lugares del país. Y creo que eso está bien concebido. Pienso que la polémica que se está planteando (se está planteando en el sentido de que no es explícita la polémica, porque nadie dice: “yo discrepo con esto o aquello..”), se da en torno a ciertas prerrogativas que el sistema privado quiere tener, mayores con relación a las que establece ese Proyecto de Ley. Hasta que la polémica no surja con plenitud, es difícil opinar.

Mi opinión es que la ley que está planteada es bastante justa, es buena. O sea, plantea la existencia de una estructura que asesora sobre el conjunto de la problemática y después actúa en relación con la acreditación de las carreras - a nivel general - públicas o privadas y, a la vez, asesora o controla las bondades o no, del sistema privado. Esa es la idea global y, a mi, me parece muy correcta. Que la nación quiera tener un único organismo que piensa y actúa sobre la calidad del sistema terciario, me parece que es la mejor salida. Y la menos burocrática lo cual, en este momento, es un problema no menor. El Uruguay es un país chico y no puede ser que reproduzca y reproduzca y reproduzca instituciones para las cuales no tenemos ni cuadros, gente capacitada para integrar los organismos de dirección. Así que, que haya un organismo único para manejar las dos cosas, me parece muy justo.

- Usted habla de superpoblación de organismos. Sin embargo, ya hay propuestas de crear otras universidades públicas en el Interior. ¿Esto también sumaría conflictividad a una coordinación de ese tipo?

- Bueno, esa es una pregunta bien interesante y me parece que corresponde tratarla porque, en el fondo, son cosas distintas. Las necesidades que el país tiene de enseñanza post-secundaria - para ser claro, de un joven que termina con 17 o 18 años la enseñanza secundaria y quiere avanzar en su formación - son muy variadas y de variados niveles. Se necesita tener instituciones que mantengan los niveles superiores de formación, muy vinculados a la investigación, a la atención de los problemas más complicados en materia tecnológica, sociales, de salud, del país. También necesita tener instituciones que satisfagan las cambiantes necesidades de formación para y en el trabajo. En un país menos desarrollado, sin tanta necesidades de formación variada de recursos humanos puede que la misma institución terciaria pudiera satisfacer todas las necesidades y demandas. Hoy ya no es así. Necesitamos nuevas y distintas instituciones, distintas de la Universidad de la República, con estructuras y finalidades distintas. Es un gran debe del sistema político y educativo no decidirse a dar lugar a esas instituciones.

*El Dr. Roberto Markarian es profesor titular (grado 5) Facultad de Ingeniería, Instituto de Matemática y Estadística "Rafael Laguardia". Investigaciones en: Sistemas dinámicos,Teoría ergódica, Hiperbolicidad no uniforme, propiedades ergódicas de billares planos Entropía, particiones de Markov

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital