CINE
De dioses y de hombres:
la concepción religiosa de la verdad

Por Carlos R. Oroño (crítico de cine)

“De dioses y de hombres”(Francia,2010). Duración:120 min.
Dirección: Xavier Beauvois. Intérpretes: Lambert Wilson,
Michael Lonsdale, Olivier Rabourdin, Philippe Laundenbach.
Guión: Xavier Beauvois y Etienne Comar. Fotografía:
Caroline Champetier. Estreno Cines Alfabeta.

Este film francés se alzó con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes (2010), pero pudo ser el justo ganador de la Palma de Oro, que fuera otorgada a "El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas" del director tailandés Weerasethakul, una excelente película que ya vimos pero que aún no ha sido estrenada en los circuitos comerciales. "De dioses y de hombres"

transcurre en los años noventa y la acción se centra en un monasterio de monjes cistercienses, de la orden trapense, de origen francés, que en un reducido número, viven en la zona del Tibhirine argelino. Es una comunidad de ocho miembros que están en permanente relación con la desamparada y heterogénea población árabe que se extiende por los alrededores, a quienes ayudan y protegen. De esa manera el tiempo va transcurriendo, como un río que fluye lentamente y que de alguna manera ese lento movimiento vital refleja sus usos y costumbres, teniendo como centro la práctica de la caridad cristiana.

Los ritos religiosos se suceden cada mañana de cada día, uno tras otro, con la entrega y la piedad necesarias que toda auténtica vocación despierta en cada uno de los participantes, al realizar el ceremonial. Insertados en ese devenir irán ocurriendo hechos preocupantes.Aquí ya se empieza a gestar una tragedia de tintes políticos que está arrasando a todo el país y que llegará inevitablemente al monasterio y sus aledaños.La decapitación de una docena de obreros croatas asesinados por integrantes del GIA (Grupo Islámico Armado) que ya operaba en el país en 1993, despierta el recelo y el miedo. Era una organización terrorista de cuño islamista, que se levantó contra el gobierno argelino a raíz de un fraude sufrido en las urnas, que los desplazaba del poder legítimo con la complicidad de Estados Unidos.

La narración serpentea sobre estos hechos, dotando de morosidad al relato y desplazando la cámara con movimientos lentos y descriptivos. Es una sabia utilización del instrumental expresivo y que de alguna manera va soldando la historia, se va adhiriendo a ella y a sus personajes con planos sensibles y elaborados encuadres, donde las imágenes ocupan un segundo nivel frente a los recorridos de la cámara. La tragedia se incuba en una Nochebuena del mismo año,cuando los integristas asaltan el monasterio e intentan secuestrar al monje Duc (Michael Lonsdale) encargado de brindar atención médica a la comunidad. El director Beauvois no pretende,,en la medida que avanza el film , sincronizar hechos históricos a manera de una crónica, sino adherirse fuertemente al contexto de los monjes y haciendo bascular sus creencias en el momento que deben decidir si se quedan o se van del país, retornando a Francia. Si eligen el martirio o la salvación terrenal. Una segunda oleada de atentados, un terrorista gravemente herido, a quien ayudan a mitigar sus mortales heridas , evocando de paso la muerte del Che Guevara, son pautas que van tensando el relato. La presencia de un helipcótero volando sobre el monasterio con un zumbido provocador es la apoteosis del terror y del sobrecogimiento y que van a pautar los drámaticos sucesos que ocurrirán a continuación.

La última cena donde deben decidir sus destinos es un prodigio de ambientación, de tensión narrativa, de veracidad estética,de un uso acertado de la música de •”El lago de los cisnes”.

Nosotros creemos que esta escena es fundamental para la consolidación de un guión muy trabajado. La encarnación en Cristo simbolizada en la toma de la Eucaristía, es justamente la redención por el sacrificio y la muerte, una muerte que no tardará en llegar pero que deja un testamento de coraje y sacrificio existencial del cual saldrá beneficiada la comunidad de vecinos .Cuando los monjes son conducidos al matadero, bajo un clima gélido y fantasmal, la esencia de la película se clarifica ideológicamente. En un contexto de violencia extrema eligen permanecer y exponerse a la ejecución. El grupo de actores que dan vida a los personajes religiosos están estupendos, jugando sus roles con verosimilitud de la mano de una férrea dirección de Xavier Beauvois. Si cabe destacar, los elogios serían para las composiciones de Lambert Wilson como responsable del monasterio y la formidable actuación de Michel Lonsdale como médico caritativo.y solidario. La estupenda fotografía es de Caroline Champetier. Este “De dioses y hombres” es una hermosa película que sale fuera de lo común de la producción francesa actual y de alguna manera rompe el cerco del predominio del cine norteamericano en nuestras pantallas. La fórmula es la envidiable y creativa calidad que puede ofrecer el cine como intencionalidad artística y del engranaje de una industria cinematográfica puesta al servicio de la trascendencia.

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital