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La educación policial tiene que adecuarse al objetivo de país, si no, no funciona
Discurso del ministro del Interior Eduardo Bonomi
INTERVENCION DEL RECTOR RODRIGO AROCE
El jueves 15 de setiembre en el Paraninfo de la Universidad de la Republica se abrió un Seminario sobre “La educación policial y militar”. El evento estubo a cargo de la comisión creada para elaborar un proyecto de ley de rediseño integral de la educación policial y militar. Se organizó con la intención promover el intercambio de experiencias nacionales y extranjeras. En el acto inaugural hablaron; el ministro del Interior, Eduardo Bonomi; la subsecretaria de Educación y Cultura, María Simón; el subsecretario de Defensa Nacional, Jorge Menéndez; el presidente del CODICEN, José Seoane, y el rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena. Bonomi dijo que no es posible avanzar en el desarrollo del modelo productivo trazado, sin una educación continuada y acorde. Recordó que se incluyó a la educación policial y militar en el presupuesto asignado a la enseñanza (4.5% del PBI) dado que ambos procesos debían vincularse al conjunto de la educación. El ministro, luego de participar del seminario informó que a pocos días del cierre de las inscripciones para el pasaje de efectivos militares a la órbita de su ministerio, se cumplió con la meta de 500 solicitudes. Las personas inscriptas se presentaron para desempeñarse en cuatro tareas: Guardia Republicana; Jefatura de Policía de Montevideo; Jefatura de Policía de Canelones y Dirección Nacional de Bomberos. La mayor convocatoria la tuvo la Guardia Republicana y la opción que menos interesó fue la de Bomberos.
Discurso En el gobierno pasado, en el período pasado, cuando se fijaron las prioridades presupuestales, se establecieron tres prioridades: el Empleo, la Educación y la Salud. De alguna manera, también se trató de construir un modelo de desarrollo basado - fundamentalmente - en la producción y en el trabajo y, ese modelo, necesitaba también un tipo de educación, un modelo educativo.
No es posible avanzar en el desarrollo - no de un proceso productivo solamente, sino de un modelo productivo - si no tiene una forma de educación continuada y acorde con ese modelo. Estamos ante uno de los casos en el que los resultados de un proceso educativo no se ven inmediatamente, sino que se ven a mediano y largo plazo. Se debatió sobre la educación. También hubo un debate cuando se aprobó en el Consejo de Ministros del período pasado, el 4,5% para la educación. Se debatió si tenía que estar incluido en el 4,5%, la educación policial y militar.
Finalmente estuvo incluida en el 4,5%, sin ir más lejos, en la Escuela Nacional de Policía hubo obras que se hicieron y que se siguen haciendo, apoyadas en lo que tocó de ese 4,5%. También se resolvió que ambos procesos educativos - el Policial y el Militar - tenían que estar vinculados al conjunto de la educación y discutir con el Ministerio de Educación y Cultura el tema.
Cuando yo digo que se fijaron esas prioridades, lo digo desde el punto de vista presupuestal, fundamentalmente. El presupuesto refleja los objetivos políticos que se fijan. Luego cambia el gobierno y las prioridades presupuestales son otras. Una de ellas es la Seguridad. Pero no deja de ser una prioridad política el desarrollo del modelo educativo. Porque cuando se lo encaró en el período pasado - de alguna manera - se pensaba en un proceso largo y, por lo tanto, como prioridad política, tiene que seguir estando, aunque la prioridad presupuestal sea otra. Yo digo esto porque es obvio que el proyecto educativo se tiene que adecuar al objetivo de país. Si no, no funciona
Esto que digo para la educación en general, también se da, particularmente, para la educación militar y policial (aunque con la militar no me voy a meter, sí me voy a meter con la policial). Porque nosotros asumimos el cargo hace dieciséis meses y medio, justamente en la Escuela Nacional de Policía, y tratamos de plantear - claramente - cuáles iban a ser nuestros lineamientos de trabajo discutidos en el equipo que ese mismo día - 2 de marzo - asumió en la Escuela Nacional de Policía.
Entonces, voy a leer unas pocas cosas que tienen que ver con esto y con fortalecer a la educación: “Estamos ante una institución de organización piramidal en la que - por lo tanto - las órdenes, la supervisión y el control son necesarios para mantener el orden en la Fuerza. Pero la aplicación de una disciplina por temor a las sanciones se ha impuesto por sobre la disciplina por convicción. La falta de motivación, la falta de compromiso, son problemas presentes en toda la Policía Nacional. Partimos de la base de que el Policía de Calle es la imagen de la institución ante la sociedad. Lo que ese policía hace o deja de hacer, construye la imagen que la población tiene del Instituto. Todos los demás en la escala jerárquica, deben trabajar para que ese policía tenga la capacitación, uniformes, retribución económica, fortaleza emocional y disciplina necesarias para desempeñar en manera eficaz y eficiente su trabajo. Ningún programa funcionará adecuadamente, ni se mejorará en la política de seguridad, si no tenemos en cuenta, primero, al individuo que - en la práctica - el que la lleva adelante. Pero ese policía es lo que es y será lo que será, de acuerdo a un conjunto de factores. La conducta de sus jefes moldea la conducta de ese policía: si sus jefes son buenos policías, será más probable que sus subordinados también lo sean; si no lo son, influirán negativamente en sus subordinados. También depende de las condiciones de trabajo. Quien trabaja 14 o 16 horas diarias todos los días, para redondear un ingreso que le permita vivir, no puede cumplir correctamente su función. Tampoco puede relacionar correctamente su profesión con su vida familiar, la relación con su esposa y sus hijos. También depende de la capacitación recibida, la de los subordinados y la de sus jefes”.
Ahí hacíamos un anuncio, que quien quedaría como directora de la Escuela Nacional de Policía era la Inspectora Cristina Domínguez, que iba a seguir en su función, y que el programa de estudios de ese año iba a seguir sus cursos sin cambios. “Sin embargo, para el comienzo de los cursos del año que viene, esperamos un cambio de orientación. Y ese cambio tendrá que surgir de un grupo interdisciplinario, que bien puede ser la Junta Asesora de Servicios Policiales, con el objeto de analizar la educación policial en todos sus aspectos y la de realizar sugerencias, buscando cambios sustanciales que se aplicarán a partir del 2012.
Nosotros, por nuestra parte, independientemente de la necesaria coordinación con el Ministerio de Educación y Cultura, también vamos a llevar algunas sugerencias, a saber: los policías necesitan especializarse. Por eso, dentro de la Escuela, el último año o los dos últimos, habrá la posibilidad y la obligación de especializarse. Durante el período de especialización se deberá trabajar, cobrando el sueldo correspondiente en la Policía Nacional. Los cursos de formación general tendrán que recibirse en los institutos públicos especializados”.
Después avanzaremos, planteando cuatro aspectos estratégicos: relacionamiento internacional; capacitación y perfeccionamiento de la actuación de la Institución; integración del sistema prevento-represivo y consolidación de una legislación eficaz.
Para adecuar y actualizar el proceso educativo de la Policía, hay que adecuar y actualizar - antes - la propia Policía. El despliegue de las Comisarías que tenemos actualmente, viene de la década del 40. El sistema de comunicaciones viene de la década del 60. La Ley Orgánica Policial es del año 71 - período complicado en la vida del país - y que, además, tenía que ver con la adecuación de la Policía a un proceso de otras características: el proceso político, la existencia de lucha armada en ese momento. El combate a la lucha armada llevaba a un tipo de policía que, además y con lo que vino después, fue subordinada a las Fuerzas Armadas.
Lo que hoy se necesita no es eso. Se necesita otra cosa, se necesita otra Ley Orgánica, se necesita otro tipo de Policía. Y la educación - que tiene que ser funcional a ese tipo de Policía - requiere, primero, que haya una adecuación de la Policía. Estamos en eso, pero no hemos terminado. Entonces, la discusión del modelo de educación policial que necesitamos, de alguna manera, está condicionada por este proceso. No quiere decir que no haya que hacerlo. Quiere decir que hay que hacerlo, a la vez que se discute el otro proceso. No es posible educar, en general, sin un objeto. Y hoy - de alguna manera - seguimos discutiendo cuál es el problema que tenemos planteado, como problema de seguridad. Incluso cómo se complementan la Policía y las Fuerzas Armadas. ¡Porque es obvio que tienen que complementarse!
Sin ir más lejos, hace pocos meses nos planteaban la necesidad de rediscutir qué funciones cumple Prefectura y qué funciones cumple la Policía en esa franja que es responsabilidad de la Armada Nacional. Nos lo planteaba gente con mucha responsabilidad en la Armada. Y hay que discutirlo, hay que discutirlo.
Nosotros tenemos que discutir el papel de la Jefatura, el papel de las zonas, el papel de las Comisarías. Nosotros estamos empeñados - y lo hemos anunciado ese día en la Escuela de Policía, lo hemos reafirmado después y seguimos en eso - que las Comisarías tienen que tener un papel muy claro en cuanto a información, orden público, relacionamiento con la población y - fundamentalmente - con la Policía Comunitaria. La Policía Comunitaria tiene que tener una educación especial, tiene que ser una especialización. Entonces, se abre un campo de intercambio muy importante.
Por eso, el debate que se pueda desarrollar acá y el que siga, nos parece fundamental. Fundamental para adecuar la educación en general, la ley educativa, con las tareas de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. En la medida que avancemos fuertemente en ese sentido, nos estamos dando mejores condiciones - en el caso de la Policía - para enfrentar, de otra manera, los problemas de seguridad que tenemos planteados. Así que, bienvenido sea el Seminario y muchas gracias.
(Versión transcrita por La ONDA digital)
LA ONDA® DIGITAL
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