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Cinco confesiones de un “enredado”
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Confesión I Fue por el año 2000 o unos meses antes, que junto al periodista y hermano Hugo Abelando resolvimos sacar una publicación para ser difundida por los correos electrónicos. Se llamó “Contratapa”, que como toda publicación sin respaldo económico, duró apenas dos números.
Recuerdo que entre los éxitos de aquella publicación, debo contemplar una excelente entrevista al doctor Jorge Batlle, en ese momento senador, sobre las nuevas tecnologías y la comunicación.
Tiempo después surgió otra alternativa. Fue cuando Roberto Pereira llegó a Emisora del Siglo, vistiendo un prolijo saco y corbata, con un maletín en la mano, subió la escalera y me invitó a conversar en un boliche, con cara de que algo importante se venía. Lo que realmente me asustaba.
En un principio dudé, porque el fracaso de “Contratapa” me pesaba en la espalda y en el alma. Ante la insistencia de Roberto, terminé aceptando, sin animarme a hacer una apuesta sobre su futuro. Muy sencillo: no creí en el proyecto.
Lo cierto es que el nuevo producto comunicacional - La ONDA digital - llegó para quedarse gracias al esfuerzo de mucha gente, tano uruguayos como extranjeros, y acaba de cumplir 10 años de vida.
Confesión II La otra persona que influyó desde el comienzo - hablo de “Contratapa” y después La ONDA digital- sobre el uso de las nuevas tecnologías, fue el historiador Julio Rodríguez, que en uno de esos años me dio manija sobre los cambios que estaban produciendo las nuevas tecnologías no solo en la comunicación, sino también en la propiedad privada de los medios de producción.
Estas cosas Julio me las decía en la Olímpica, cuando íbamos a ver a Nacional, en momentos en que yo estaba en seguro de paro. Me decía que una PC era mucho más barata que un tractor y que además tenía la virtud de que podía vender mis productos “intelectuales”, sin necesidad de ser asalariado. (Creo que sería bueno que a los muchachitos del Plan Ceibal se les enseñara que con las XO pueden llegar a tener la capacidad de ganarse la vida, dentro de pocos años).
Confesión III Si alguien espera de estas breves líneas una afirmación definitiva sobre el futuro de las Redes Frenteamplistas, que cambie de canal .
De lo que no cabe duda es que irrumpieron en el momento necesario - crisis de los primeros años del 2000 - y que cobraron musculatura en las elecciones de 2009, lo que permitió sacar de la siesta mediocre al Frente Amplio, que se había quedado sin aire y sin musculatura política, ideológica y organizativa para dar la batalla final y así llevar a José Mujica a la Presidencia de la República.
Soy un convencido que sin las Redes Frenteamplistas no hubiera habido un segundo gobierno de la izquierda, más si tenemos en cuenta que antes de las elecciones internas el Partido Nacional realizó una excelente elección entre sus adherentes más jóvenes.
El aporte de las Redes fue decisivo, apuntando a recobrar la alegría, los colores, la identidad - casi religiosa en el momento de portar la bandera, como si fuera la virgen de Guadalupe -, la frescura en la reflexión y las formas de expresión. A pesar de que el Frente Amplio era y es de los viejos - por ahora, espero- , los de la redes le pusieron otra cara a la movilización, por cierto con mucho más de muchacha y muchacho que la propia elección de los jóvenes del nacionalismo, que seguían hablando de Saravia, de Oribe y cuando se acordaban de Wilson. Del que nunca se acordaron fue del Toba Gutiérrez Ruiz, tampoco del vecinito que no es héroe y carece de apellido histórico para salir en Galería, pero que juega al fútbol como los dioses o es un excelente estudiante de ingeniería.
Es bueno recordar que en aquellos días la estructura clásica de los Comités de Base, las Coordinadoras y las Departamentales, que al principio patalearon por las “montoneras” de las redes, terminaron enmudecidas, aceptando que la realidad ya no pasaba por las puertas de los locales frenteamplistas, aunque no en todo el país fracasaron las formas tradicionales de hacer política.
Confesión IV Las Redes Frenteamplistas disminuyeron su actividad en las elecciones municipales, pero no porque hubieran fracasado en las elecciones nacionales de 2009. Perdieron energía por los errores políticos de la dirigencia del Frente Amplio en el momento de designar los candidatos a las Intendencias.
Dos o tres errores de los dirigentes, esos que son los únicos que dicen saber cuáles son los códigos de la política, fueron los que terminaron con la frescura y los colores, ajenos por cierto a los matices. No porque la nueva generación que irrumpía fuera la Virgen Inmaculada, sino porque los gurises de la bandera - algunos cincuentones- ya no estaban para firmar un compromiso de por vida con los cambios oficiales, en tanto esa posibilidad estaba, en el momento del reparto de cargos, disolviéndose como un terrón de azúcar en una taza con café.
Confesión V Luego del frentazo que se pegó la dirigencia del Frente Amplio en las elecciones municipales - se perdieron cuatro Intendencias, se ganó una nueva que fue Artigas y se confirmaron cuatro -, además del voto en blanco y anulado, todos empezaron a hablar de que hay que reformar las estructuras (en buena hora) de la coalición-movimiento de la izquierda.
En la “conversa” aparecen las Redes Frenteamplistas, porque fueron una realidad que no se puede eludir. Los más pobres de espíritu dicen que la solución es poner computadoras en los Comités de Base, lo que es el mejor ejemplo de que entienden nada, porque el fenómeno de las redes no es solo un asunto tecnológico - que lo es - , sino que tiene múltiples causas que van desde cómo los individuos se relacionan con la política y con múltiples aspectos de la vida (hoy hay mucha gente que le cree más a Internet que a los médicos), hasta con los ritmos actuales de la sociedad.
Soy de los que creen que el mundo de la televisión no es el mismo que cuando solo existía el teatro o los payadores gauchescos. Tampoco la política en la época de Internet será la misma a la de Iskra, que tenía un alcance casi de diario barrial de una ciudad europea. Pero también estoy seguro que en las próximas dos décadas, por lo menos, el poder político de los hombres seguirá ejerciéndose en base a su presencia física en las instituciones que deciden.
Por todo esto, dicho a vuelo de pájaro, creo en la larga vida de los partidos políticos y en los sistemas democráticos y que por ello las nuevas expresiones de la política, tienen que integrarse a renovadas estructuras partidarias, en este caso el Frente Amplio.
Sabiendo, por cierto, que si no se integran le dejarán el poder a los “orgánicos” para que concreten la cuestión política. Puede pasar, también, que si se integran sean absorbidos y triturados por las viejas formas de hacer política. Y, seguramente, muchos de los que hoy son fraternos amigos en las redes, se vuelvan feroces contrincantes.
Las Redes Frenteamplistas tienen en los próximos meses el gran desafío de llegar a la cruz de los caminos y ahí tendrán que decidir. Se integran a una nueva estructura del FA, por cierto más democrática que la actual, o simplemente quedarán como espectadores. La resolución de esta problemática, no es asunto de los analistas y mucho menos de los periodistas que no somos considerados por la academia. Es un asunto de los “enredados” La pelota está en su cancha: o juegan o la quedan. Suerte.
*Columnista uruguayo Publicado el lunes 19 de setiembre en La República
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