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Las redes al Frente Amplio
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
El papel de las Redes Frenteamplistas en la construcción de la fuerza política y de un pensamiento de izquierda, es un asunto de actualidad para la coalición de izquierda, pero también es parte de un debate que tiene que ver con las prácticas políticas de una sociedad.
El Frente Amplio ha encarado este tema con dificultades, mostrando actitudes distintas y no siempre claras. Están los fanáticos de las redes, como también los fanáticos de los Comités de Base,
En el medio hay un mar inmenso de opiniones que no logra imaginarse una estructura política que contemple las dos formas de expresión de la participación política, por eso surgen - muchas veces - coqueteos con los “enredados” que se manifiestan en demagógicos elogios, en el mejor de los casos. Pero desde los sectores del FA no ha surgido un planteo claro con la intención de incorporar a este nuevo espacio de la izquierda que prefiere las nuevas tecnologías para manifestarse.
Hay temor, el problema es saber cuáles son las causas de que las redes generan miedos o por lo menos dudas.
En conversaciones personales con dirigentes de la izquierda frenteamplista, he detectado que existen múltiples expresiones de esa desconfianza.
Creo que la mayor preocupación tiene que ver con la suerte de las redes, porque muchos piensan que son un fenómeno pasajero y que por eso pueden tener vida corta.
Los que dicen esto no recuerdan que un similar temor se expresó cuando se crearon los Comités de Base, al grado que en 1971 no estaban integrados a la estructura orgánica y que por eso, después de las elecciones solo se realizó un encuentro de Comités de Base, cuyas resoluciones - que fueron importantes - no mandataron a la coalición. Pero los Comités de Base llegaron para quedarse, a pesar de que no todos los sectores coincidían en el papel que debían jugar.
Nadie puede asegurar, con una mínima cuota de modestia, que se podía en aquellos días firmar un documento de vida eterna para esos organismos.
Fue la vida y la lucidez política de la dirigencia, lo que permitió que esa estructura se consolidara y que reviviera con singular fuerza a la salida de la dictadura y que jugaran un papel fundamental cuando llegó la hora de resolver la pulseada entre Líber Seregni y Hugo Batalla, que favoreció al primero.
La crisis del socialismo real - que no solo golpeó a los comunistas, sino a toda la izquierda - provocó un retraimiento de la militancia y de las formas de vincularse la ciudadanía de izquierda con las estructuras partidarias.
Fue así que después de 1992 hasta nuestros días, el FA perdió militancia, pero también sus sectores componentes. Hubo años enteros en que FA perdió la calle y los Comités de Base, con sus pocos militantes, se transformaron en zonas de disputa por el poder interno, donde los sectores fueron a buscar sus apoyos, para decidir en los plenarios y en el Congreso, porque la posibilidad de ganar el gobierno nacional, después de ganar Montevideo, estaba cada vez más cerca.
Fue hace unos diez años, con la irrupción de Internet, que se produjeron los primeros gérmenes de una nueva forma de relacionamiento desconocida en el mundo y particularmente en nuestro país.
La gente, viejas y nuevas generaciones, se refugiaron en las nuevas tecnologías para seguir pensando en política, donde muchas veces tuvieron más de lamento que de propuestas.
Hasta que en un momento, difícil de identificar en el calendario, la política comenzó a tener como escenario importante los correos electrónicos, las publicaciones por Internet y ahora el feedback.
Fue así que se creó un submundo de izquierda, que muchas veces siguió el debate público de los sectores del FA, pero que otras tantas veces creó su propia agenda, a lo que los dirigentes no le daban importancia, entre otras cosas porque no sabían manipular las nuevas tecnologías: es que eran verdaderos analfabetos tecnológicos.
Este submundo, como los topos, salió un día a luz y se incorporó a la lucha política del Frente Amplio y sorprendió por su capacidad de convocatoria, que era mayor a los propios integrantes de las redes. Y la sorpresa, además, fue juvenil.
Lo que se conoció como el banderazo en las últimas elecciones nacionales, fue la muestra de que las redes habían llegado a su madurez y que había que ponerse a pensar sobre cómo se relacionaban con el Frente Amplio.
En todo este proceso no ha existido un solo pronunciamiento de las redes, contra la existencia de los Comités de Base. Lo que sí han reclamado es que hay que analizar sobre cómo siguen caminando, para aportar de la mejor forma a la fuerza política.
El Frente Amplio puede cometer dos errores ante este desafío, a los que muchos están tentados. Uno sería crear una Secretaría de las redes, algo así como una sección de carta de los lectores a los dirigentes, y el otro es creer que poniendo una PC en los Comités de Base, se soluciona todo.
Tanto la estructura como los “enredados” deben comprender que con mucha flexibilidad se debe construir un espacio de participación para estas nuevas de hacer política, con capacidad de incidir y de comprometerse con la política de todo el Frente Amplio.
No es tarea de quien escribe proponer formas estatutarias, porque tiene que ser fruto del diálogo y de la construcción en común de la cultura militante clásica, con la cultura militante que se expresa en Internet.
No va a ser sencillo encontrar un lenguaje común, pero parece necesario que la apertura mental permita no dejar a nadie afuera del ejercicio democrático de la construcción y la orientación de la fuerza política. Las redes, en el estatuto o fuera del estatuto, llegaron para quedarse, como pasó antes con los Comités de Base. Solo el tiempo dirá si las formas de expresión de la gente conviven o una de las dos es la que predomina. En el mediano plazo, la apuesta es a que convivan y si es necesario hasta que compitan.
*Columnista uruguayo Publicado el lunes 26 de setiembre en La República
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