La política en la
Red y en la calle

Por Cecilia Osorio*

Hace unos días tuve la oportunidad de participar en el Congreso de Ciencia Política en España. Su nombre era “La política en la red”. El tema fue abordado en diversas ponencias y una mesa redonda con expertos internacionales. Algunas de las inquietudes que motivaban el debate se referían a la relación entre la presencia de los actores políticos en la red y su reflejo en las urnas; si las redes sociales constituyen un espacio político en sí mismo, o una herramienta para la política; y los usos que hasta ahora se le han dado y se proyectan, entre otras cosas.

Allí, la primera constatación fue que todos los procesos han ocurrido mucho más rápido de lo que los cientistas sociales han podido consignar. Se está teorizando al respecto, mientras todo se sigue moviendo y evolucionado a una velocidad vertiginosa.

Ello es entendible y más bien es de esperar que sea posible apurar el tranco de manera tal de no quedarse muy atrás sin poder comprender lo suficiente. No obstante, algunos aspectos van quedando claros. La presencia en redes sociales, páginas web o en twitter son herramientas útiles y esenciales hoy en día para los políticos. No asegura votos, pero no estar en la red los omite de un diálogo, de una instantaneidad y cercanía. Ahora bien, dada las características de estos medios, se corre el riesgo de simplificar en exceso los discursos y las ideas. Por otro lado, sobre todo en medios como twitter, la comunidad espera que sea efectivamente él o ella la persona que “conteste” los mensajes y no un encargado. Y eso se detecta con facilidad.

La evidencia sobre los cambios que significan para el ámbito político en cuanto a herramienta es bastante clara. Sin embargo no es patente aún, sobre todo para algunos politólogos como Philippe C. Schmitter, que la red vaya a constituir un cambio revolucionario en las democracias occidentales. Al menos no es tan evidente en este momento.

Pensando en Twitter por ejemplo, puede marcar agenda, ser una herramienta de convocatoria y coordinación, pero como se ha visto estos meses, la acción política sigue siendo esencialmente eso, acción. En la calle, movilizándose, con propuestas, sentándose (o no) a debatir propuestas, etc. Y los actores, salvo excepciones, siguen siendo más o menos los mismos. En ese sentido, la política en las redes no sería una revolución en sí misma.

Por último, los fans en Facebook o seguidores en Twitter no se traducen, necesariamente, en votos. Esa relación todavía no se demuestra de manera empírica y sistemática. Puede haber una relación positiva, como puede no haberla. Si se considera el grupo etáreo de los más fieles usuarios de Twitter y Facebook, coincide, al menos en Chile, con quienes tienen menos presencia en el padrón electoral.

Por tanto, sigamos twitteando y compartiendo información. Leyendo los innumerables blogs y medios que pluralizan de una manera espectacular los contenidos en política. Pero al final del día, los ciudadanos tendremos que salir a la calle y salir a votar. Los actores políticos, por su parte, pueden contestar en twitter, pero no por ello la tarea estará hecha.

* Máster en Políticas Sociales LSE Ver columnas »Máster en Políticas Sociales (LSE, Inglaterra), cientista política y licenciada en Historia (PUC, Chile). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales en la Universitat Pompeu Fabra, España. Se ha desempeñado en centros de estudios, en el ámbito público y en la academia (UAH).

Fuente: Periódico El Dínamo

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