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Habitar Montevideo (IV) La mendicidad
Por el arquitecto Luis Fabre
Aquí: Habitar Montevideo (IIII)
Mientras las organizaciones sociales se esfuerzan en aportes de todo tipo para que todos tengamos una vida mejor un centenar de personas que suben al transporte colectivo, neutralizan esos esfuerzos. Lo hacen con la prédica pública de sus necesidades, ante un público cautivo, nosotros, que pagamos para ser transportados.
Aún sin adjudicar intencionalidad a su discurso, el mismo, atendiendo el propósito de llamar la atención contiene una visión negativa amplificada, de la realidad. Los cotidianos usuarios somos sometidos sin escape a una seguidilla de ofrecimientos informales y variadas solicitudes que nada tienen en cuenta nuestros propios problemas, que estamos tratando de resolver en el propio viaje, o nuestra necesidad de distraernos la que también podemos satisfacer durante el mismo. La mayoría, exceptuando los artistas, para cumplir el propósito de sensibilizar, hacen un discurso sobre la existencia de todos los males sociales para los cuales ellos (pues el Estado no los ayuda) nos necesitan, acotando que podemos ser víctimas en cualquier momento.
Los sufridos oyentes, aceptan su cuota parte de responsabilidad tácitamente ya que responder les acarrearía una segura discusión o con la uruguaya “cola de paja”.
Sabemos que la mendicidad y venta informal en los ómnibus proviene de las décadas del neoliberalismo, en que el Estado se retiro de sus obligaciones sociales. Pero en la actualidad, gobiernos progresistas mediante, con tantos planes gubernamentales en marcha para asistirlos y ayudarlos a incorporarse a la formalidad , su permanencia aparece a contrapelo. En una de esas décadas, en un periódico de izquierda, escribía sobre lo bien que le venía a los poderosos, que las desigualdades se canalizaran de esta forma y que entre todos, financiáramos a los excluidos . Hoy resistimos la mendicidad y la informalidad por otras razones: combatir la exclusión, anulara la indignidad y buscar caminos de salida para todos. Empecemos por no confundir la sensibilidad que nos lleve a actuar en consecuencia con la sensiblería que adormece nuestra conciencia. No asistamos pasivamente a un discurso abusivo, que nos involucra a todos, distorsionando nuestra participación de siempre por una sociedad mas justa.
Las empresas de transporte son responsables con sus chóferes, sobre la permisividad a niños y mayores, ejerciendo trabajo informal, y también de preservar nuestro derecho al viaje sin distorsiones admitidas tácitamente por ellos y nosotros.
La limpieza Según los antropólogos la diferencia esencial que hizo a los humanos prevalecer sobre los neardentals es su capacidad de asociación. Vivir y aprender colectivamente nos hace mejorar nuestra propia vida ,además de prevalecer sobre las demás razas del planeta.
Esto puede seguirse aplicando proactivamente referido a la limpieza en la ciudad, con acciones no punitivas que de paso obvien ya clásica falta de control municipal.
Se han incorporado los “cuidacoches“ a la formalidad- eludiendo la cuestionabilidad de su trabajo, en tanto la vigilancia sobre los vehículos debería ser ejercida por la policía-.Creemos está a su alcance cumplir otra función en ese espacio entre lo privado y lo publico que son las veredas, y esta no sería otra que mantener limpias las mismas. Con un trabajo de poco esfuerzo pero significativo por varias razones, los propietarios legalmente responsables podrían encargar a esta personas la tarea. Los mismos “cuidacoches” pueden organizarse para recaudar y repartir las contribuciones, organizados en cooperativas sociales que promueve el Mides. La paga de los responsables de los inmuebles frentistas puede ser opcional en tanto ellos mismos o las encargados y porteros se ocupan y prefieren ocuparse del trabajo. Los elementos de limpieza son elementales, escoba y manguera guardados en alguno de los inmuebles y el control social continuo en tanto el uso de este espacio es cotidiano. La sinergia de estas acciones devendrá seguramente en otras que impedirán ensuciar, promovidas por los así agregados interesados en la solución del problema. Y la Intendencia no tendrá que involucrarse mas que en la promoción de un tema que le está resultando caro en toda la extensión del vocablo.
LA ONDA® DIGITAL
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