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Argentina: Las luces amarillas y el viento de cola
Por el economista Pablo Broder*
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La creciente erosión de los pilares del "modelo K" ( los superávits gemelos), el atraso cambiario y un esquema de financiamiento en vías de agotamiento, sumado a la inconsistencia de la política económica, no permitían abrigar demasiadas esperanzas respecto a la inevitabilidad de sus consecuencias: la falta de inversión, fuga de capitales, atraso en el tipo de cambio, subsidios masivos e indiscriminados, inflación creciente, desbordes salariales, precios relativos distorsionados y trabas comerciales, entre otros.
Las luces amarillas Tal escenario profundiza la vigencia de un múltiple frente de amenazas, entre las que principalmente se destacan:
- Inseguridad jurídica que entre otros perniciosos efectos, desalienta la inversión;
- estrangulamiento de la infraestructura y de la oferta de bienes, que impulsa la suba de precios;
- presiones inflacionarias, producto de una política procíclica oficial que tropieza con el exceso de demanda sobre las posibilidades de la oferta doméstica de bienes, que realimenta el incremento de las importaciones.
El viento de cola Por su parte, el declamado modelo ha gozado de un inédito clima favorable mundial ( que benefició a muchos países emergentes revirtiendo el tradicional deterioro de los términos de intercambio, y privilegiando los precios de las producciones primarias), caracterizado entre otros por el efecto locomotora del crecimiento de países, entre otros, como los del BRIC ( Brasil, Rusia, India y China) , que han generado un efecto tracción tanto en precios como en cantidades demandadas sea de comodities o productos industriales, una virtual inexistencia de tasa de interés ( cercana a cero), determinante a su vez de una afluencia inédita de capitales en el mundo , y la sobrevaluación de las monedas de nuestros más importantes clientes que facilitó nuestras exportaciones.
El balance En la medida que las condiciones benignas de este clima favorable amenguaran su intensidad, los factores amenazantes ( las luces amarillas) habrían de hacer sentir sus efectos con mayor rigor en el contexto económico nacional, alterando el clima de aparente bonanza económica.
Las alarmas En momentos de redactar estas líneas, las nubes en el optimista horizonte oficial se han hecho más que evidentes. La caída simultánea de las cotizaciones de la soja y demás comodities, y del real brasileño encendió, hacia fines de setiembre, en medio de una nueva crisis financiera global, renovadas alarmas.
El proceso devaluatorio brasileño que llevó al Real a niveles que no se registraban desde junio de 2010, ya ha determinado el riesgo de pérdida de competitividad para quienes exportan al mercado brasileño y un incremento de las importaciones desde el vecino país.
Además, la economía argentina se encuentra en una situación de debilidad. Buena parte de su evolución depende de cuánto crezcan tres de los cuatro países emergentes que integran el BRIC: Brasil, como principal cliente de automotores y productos industriales argentinos; China y la India por ser los mayores compradores de soja y derivados. El impulso a la demanda local mantuvo la inflación demasiado alta y, debilitó varios resguardos (fiscal, externo, cambiario, energético, tarifario), con los cuales podría amortiguar eventuales impactos negativos. Este escenario explica la creciente demanda de dólares y la salida de capitales del circuito económico en los últimos meses. en una economía recalentada, donde la mayoría de los sectores productivos opera casi al máximo de su capacidad y la inflación se ubica entre las más altas del mundo. Y que, aun así, está reprimida por el indiscriminado congelamiento de tarifas (a costa de subsidios insostenibles) y un tipo de cambio atrasado en relación con los costos internos. (1)
Caen el superávit comercial y de balance de pagos. La balanza comercial registró en agosto un superávit de US$ 640 millones, lo que representó una caída del 39% frente al mismo período del año pasado. La fuerte disminución se debe a una suba del 43% de las importaciones, que alcanzaron el récord de US$ 7616 millones, impulsadas por la compra de combustibles, que aumentó 179%. En tanto, las exportaciones subieron 30% y llegaron a US$ 8255 millones.
Con este resultado, en ocho meses la balanza comercial muestra un saldo favorable de US$ 7098 millones, un 23% menos que en el mismo período de 2010. Las exportaciones totales subieron 25% producto fundamentalmente de aumentos de precios y acumularon US$ 55.594 millones, mientras que las importaciones crecieron 38%, a partir de un incremento de 15% en los precios y de 24% en las cantidades , y sumaron US$ 48.497 millones. (1)
El balance de pagos, por su parte, cerró en el segundo trimestre del año con una caída del 51,5% respecto del mismo período de 2010 (1552 vs. 3196 millones de dólares). (2)
Financiamiento externo Atento estas circunstancias, cabría suponer que el Gobierno habrá de seguir utilizando reservas del Banco Central para pagos externos del Tesoro (US$ 5700 millones, según el presupuesto para el año 2012), aun cuando una alternativa sería tratar de colocar deuda para aliviar el financiamiento, pero las actuales condiciones del mercado y la prácticamente ausencia argentina del mercado de capitales, la tornan más que dudosa.
Este panorama se agrava por el hecho que el gobierno de los Estados Unidos ratificó su intención de sancionar a la Argentina por "incumplimiento" de normas internacionales en materia financiera. Lo hizo al votar, por segunda vez en diez días, en contra del otorgamiento de créditos para desarrollo y fomento, gestionados por la Argentina en organismos de crédito internacional.(3)
Además confirmó también su intención de hacer campaña con otros países desarrollados, para que voten en consonancia.
Ya en el momento de hacer explícita esa posición, los Estados Unidos había votado en contra de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por 230 millones de dólares para desarrollo agrícola. (No obstante, que en ambos casos, los préstamos resultaron igualmente aprobados gracias al voto de otros países.)
En este sentido, el banco Nomura Securities advirtió que dada esta decisión de EE.UU. la Argentina tendrá dificultades crecientes para recibir préstamos multilaterales, lo que deteriorará su capacidad financiera., señalando "....la Argentina está fuera de los mercados, cualquier eventual disminución en el flujo de organismos multilaterales aumentará la presión crediticia interna y la búsqueda de fuentes de financiamiento heterodoxas".(4)
El tipo de cambio Desde la industria automotriz, sector que determina mayormente la reactivación industrial de los últimos años en la Argentina, advierten que Brasil ( que absorbe el 65% de la producción del sector) con su devaluación ha recuperado competitividad.
Medidas de protección brasileñas, determinaron asimismo que los textiles industriales argentinos no puedan colocar su producción de hilados o géneros en Brasil. Antes bien, se han revertido las corrientes, y la amenaza es ahora un ingreso de productos importados desde dicho país.
Este escenario inspira un reclamo que, por lo menos hasta el 24 de octubre, será silencioso: la devaluación. Quienes así razonan estiman que pedirla públicamente antes del próximo acto electoral sería inviable e inoportuno, y eufemísticamente se menciona la "necesidad de un deslizamiento del tipo de cambio". (5)
No obstante, las consecuencias de una medida de este tipo no serían similares en ambos países. Se sabe que una devaluación es el disparador de incrementos de precios locales. Con una inflación del 25/29% anual, la Argentina carece del margen que tiene Brasil (con una tasa de inflación del 7,3%) para administrar el tipo de cambio.
Dolarización acelerada El Banco Central (BCRA) debió comprometerse a vender ( en contado y en el mercado de futuros) importantes sumas de sus reservas para sostener el precio del dólar, al menos hasta las elecciones, para aplacar las expectativas y presiones devaluatorias.Pero, pese a su intensa actividad, la entidad monetaria no pudo evitar que la divisa se mantuviera con firmeza.
Por sus intervenciones, el BCRA cedió US$ 1400 millones del acumulado mensual ( a cuatro días del cierre de setiembre) y más de US$ 2500 millones en el último semestre.(2)
La opinión en el exterior Los bancos internacionales no tienen esperanzas de grandes cambios en la política económica tras las elecciones presidenciales del mes próximo , prevén que la Argentina sufrirá en 2012 un "aterrizaje forzoso" en su crecimiento y que se mantendrá la salida de capitales.
En un contexto volátil para el mundo desarrollado, el país enfrentará un año más complicado y con menos recursos externos, según los análisis difundidos por expertos y dirigentes bancarios. El Instituto para las Finanzas Internacionales (IIF), que agrupa a los bancos de todo el mundo, pronosticó que el crecimiento argentino bajará del 6,5% este año a 4,4% en 2012 y que la inflación que difunden en su informe pasará del 24,2 al 29,2 por ciento.
En contraste con otros países de la región, según el mencionado instituto, "un clima desfavorable de negocios y crecientes riesgos políticos se han llevado una porción importante de la inversión de no residentes, por lo que la inversión extranjera directa será de sólo US$ 6000 millones, apenas el 0,7% del total para América latina". Por su parte, el Bank of America-Merrill Lynch dijo en un informe que el crecimiento en 2012 se proyecta apenas en un 2,5%, y advirtió que, a diferencia de otros países de la región que mantuvieron una política más prudente en términos fiscales y monetarios, con un empeoramiento de la crisis global, la Argentina no tendrá margen para políticas expansivas que suavicen el shock externo.(4)
La Argentina, retrasada en un ranking de competitividad La Argentina sigue relegada a los últimos puestos en el ranking de competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF). El 85° lugar, sobre 142 naciones, la ubica muy por debajo de sus vecinos Chile (31°), Brasil (53°) y Uruguay (63°), y muestra un estancamiento en la materia, ya que hace dos años había ocupado la misma ubicación. Barbados, Ruanda y Albania aparecen como más competitivos en este ranking, elaborado sobre la base de una combinación de datos duros y encuestas de percepción entre empresarios.
La Argentina cae al puesto 134° cuando se mide el desempeño de sus instituciones, al 138° cuando se mira la confianza pública en los políticos, a un puesto similar cuando se evalúa la eficiencia del Gobierno y al 139° (sobre 142 países) cuando se indaga acerca del favoritismo en las decisiones de los funcionarios gubernamentales.
"Excesiva burocracia (131°), que beneficia la expansión de la economía informal, soportando las distorsiones de la competencia interna (140°) y las altas barreras al comercio (142° y último) provocan una asignación ineficiente de recursos en los bienes de mercado", señala el informe en el apartado dedicado a la Argentina. El último puesto obtenido en barreras al comercio es algo que difícilmente cambie en el corto plazo, como se desprende de la defensa de las trabas a las importaciones que hiciera la presidente Cristina Kirchner. La Argentina es, además, uno de los cuatro países con mayor carga en los procedimientos aduaneros y una de las últimas siete economías en la relación importaciones / PBI.
Los especialistas del WEF señalaron que, en la Argentina las políticas procíclicas y la inflación de dos dígitos arrojan "más dudas sobre la sostenibilidad" del crecimiento, especialmente una vez que las condiciones internacionales favorables y los altos precios de los alimentos comiencen a desvanecerse.(6)
Replantea Uruguay su pertenencia al Mercosur El presidente de Uruguay planteará a sus colegas de la Argentina y Brasil la necesidad de asegurar el libre comercio y de levantar todas las trabas a las exportaciones de la región y advirtió que, de no lograr eco positivo, deberá replantearse la permanencia en el Mercosur, en respuesta a los obstáculos que la Argentina ha puesto a exportaciones locales, y que se generalizó por las barreras interpuestas por Brasil.
Este anuncio supone una intensa luz amarilla respecto del futuro del Mercosur que está demostrando ineficiencia para resolver los problemas entre sus países miembros. (1)
!Buena noticia- Mejoría sensible¡ El patrimonio de la presidente Cristina Kirchner, incluidos los bienes a nombre de su fallecido esposo, ascendió en 2010 a 70.494.085 pesos, lo que implica un crecimiento de 27% respecto del declarado en el año 2009 y un 928% en relación con sus bienes al año 2003, según surge de la declaración patrimonial que la Presidente envió al sistema informático de la Oficina Anticorrupción.
Entre otros bienes, los depósitos a plazo fijo declarados suman $ 21.585.882 además de un plazo fijo de 3.066.632 ¡dólares! (7)
* Economista argentino. Su último libro: “El ocaso de la era K”.
Editorial Turmalina. Buenos Aires. 2010.
Referencias del diario LA NACION de Buenos Aires. Año 2011: (1) 23-9; (2) 24-9; (3) 27-9; (4) 26-9; (5) 25-9; (6) 8-9; (7) 24-8.
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