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Habitar Montevideo (V) Construcción democrática de la ciudad
Por el arquitecto Luis Fabre
Aquí: Habitar Montevideo (IV)
Entusiasma el llamado a Concurso de Ideas para la transformación de la Plaza de la Bandera en una Plaza de la Democracia. Hemos abogado siempre por la participación abierta en las manifestaciones físicas, urbanizadas, edificadas y equipadas en la ciudad, en tanto sea respetuosa de su conformación natural y construida, de sus riquezas en tierra y mar. La representatividad otorgada al gobierno democrático no basta para “hacer” ciudad a su libre albedrío. La intervención en los espacios que albergan actividades producidas por la cultura, tradiciones, usos y costumbres debe ser realizada por Concurso. Las edificaciones y espacios públicos significativos merecen similares consideraciones que las de un plbiscito.Y el Concurso es el plebiscito por la ciudad.
Antes Podemos enumerar ejemplos de realizaciones que no cumpliendo este principio, fueron escasamente asimiladas en la conciencia colectiva, entre los cuales el edificio Libertad como sede de gobierno o la Torre de las Comunicaciones que por eso mismo nunca pasó de ser la torre de Antel. Esta Plaza de la Bandera, nacida en dictadura, es uno mas, cuyo simbolismo superlativo excede en mucho la escasa funcionalidad que tiene, a excepción de su utilización como escenario de Carnaval. Ahora Inmersos en la libre expresión e igualdad de oportunidades podemos aspirar a que las creaciones técnico-artísticas plasmen el espíritu de la época y que, parafraseando a Baudrillard, los creativos, “en una estética de la revelación..tomen parte del mundo, se lo apropien y lo brinden para ser visto de otra forma”. En este contexto globalizador homogeneizante el rescate de los valores de identidad y pertenencia debería estar entre los principios a tener en cuenta. En particular en este sitio la condición de capitalidad influye en el ámbito nacional con hondas referencias al suceso histórico que Tres Cruces evoca. Argumentamos desde hace años sobre la necesidad de recuperar espacio urbano, ejemplificando con la sucesión de espacios verdes en un eje histórico de la ciudad como es el de la calle Sarandi y 18 de Julio, comenzando por la Plaza Zabala hasta culminara en el Parque Batlle. El Parque Liber Seregni cumplió con ese propósito en el predominio del vacío sobre el lleno, a excepción de esa casona -tapón visual- que dejaron. Este espacio-oportunidad motivo del Concurso, completa esa sucesión a modo de interfase entre los de uso zonal como el Seregni, y el metropolitano del Parque Batlle.
Pero Resulta complemento indispensable una justa evaluación por parte de representantes de la sociedad idóneos en los componentes de una realización de este porte, entre los cuales las importantes vías de circulación tangenciales al espacio. En tal sentido parece insuficiente la conformación de un Jurado acotado a funcionarios de la Intendencia en mayoría de dos a uno sobre el designado por los Concursantes.En tanto opera en la Intendencia una Comisión Asesora Permanente- que integramos en mas de una Administración- para asesorar sobre las propuestas urbanas de difícil inserción en la Normativa vigente, la misma podría utilizarse en la evaluación de propuestas. Asimismo, podría ampliarse el Jurado con miembros de la Facultad de Arquitectura y la Sociedad de Arquitectos. Creemos asimismo, que el grado de amplitud de las Ideas debe ser el máximo en esta etapa de génesis, postergando las restricciones para las evaluaciones posteriores, como las concordantes con las líneas estratégicas del Plan Montevideo que se actualizan por estos días. Y, aunque no haga a la motivación última de los creativos- imaginativos compatriotas, técnicos y no- que participen, parece ser exiguo el monto de Premios para un producto de tanta significación urbana, que requiere un equipo de asesores aún en esta primera etapa de Ideas. Mantenemos el entusiasmo Esperamos la resolución de necesidades físicas y funcionalidades sobre el espacio, pero además, proveniente del talento artístico, una traducción del inconciente colectivo en representaciones que en la ciudad constituyan un trascendente testimonio de este pueblo. Desde mi condición de arquitecto, aspiro a que los creativos en sus propuestas superen el “horror al vacío”, el mero utilitarismo y también, porque no, las sugerencias incluidas en el llamado. Eso sí, aprendiendo de la postergada realización del Concurso en Plaza Independencia, tomando en cuenta que también para ser buena, una Idea debe ser realizable.
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