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Cuatro semanas de indignados en EEUU
“No hay nada más legítimo que indignarse contra Wall Street"
Crónica
VIDEO DE LA MANIFESTACIÓN
Miles de personas han estado movilizándose, hacia el corazón financiero de Nueva York y del mundo, convocados por Occupy Wall Street, sindicatos, organizaciones y grupos estudiantiles de todo el país. Coreando “Somos el 99%” en alusión al 1% de la población norteamericana que controla entre el 30% y el 40% de la riqueza en este país.
Es lo que tiene hacer fuego cuando es de noche y hace frío. La oscuridad retrocede y aparecen personas que se acercan al calor de la lumbre. En la tardecita de Nueva York, la llama del movimiento Ocupa Wall Street se trasladó a Foley Square, una plaza muy cercana al campamento base Zucotti Park y que está rodeada por varios juzgados. En uno de sus edificios de corte neoclásico se puede leer en letras esculpidas en piedra: “Una verdadera administración de la justicia es el pilar más firme de un buen gobierno”. Escrito sobre papel, a mano o impreso, con bolígrafo o rotulador, miles de carteles inundaron Foley Square para pedir un sistema económico más justo.
“Espero que este movimiento fuerce al gobierno a hacer leyes que ayuden a distribuir de manera más equitativa la riqueza que ahora está siendo… ‘robada’ quizá no sea la palabra pero por ahí va”, dijo Ellen Blye, médico que asistió a la manifestación invitada por el colectivo Moveon.org. “Nadie ha pagado por los crímenes que se han cometido en el sector financiero”, añade Blye.
Este movimiento se inició a mediados de septiembre y siguen en las calles del país. Ocupa Wall Street, nombre que abandera este movimiento ciudadano ha convertido la plaza Zucotti de Nueva York, en un espacio para la reflexión sobre la democracia.
Una pequeña ciudad, con comisiones organizadas que se encargan de la comida, seguridad, acceso a Internet, asistencia médica y legal. “El mundo es un absoluto desorden, y a ciencia cierta nadie sabe qué está pasando, pero pienso que estos jóvenes están poniendo el dedo en la llaga” (con sus reivindicaciones), comentaba Margot Leverett, una de las ciudadanas que suministra comida y víveres a los concentrados.
La sede de la Reserva Federal en Chicago ha sido, en las últimas horas, otro de los escenarios de la indignación. Con familias que denuncian la avaricia de las multinacionales y la ineficacia de la clase política:
“No salimos a comer fuera y prescindimos de cosas como la televisión por cable. Usamos el transporte público y no vivimos por encima de nuestras posibilidades, pero a veces todo se pone muy cuesta arriba”, explica Randy, una de las manifestantes.
La simpatía inicial de las primeras movilizaciones se ha transformado en un apoyo rotundo de muchos estadounidenses, como el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que ha dicho que la protesta es “económicamente y políticamente” justa.
Frente al cuartel general de la Policía de Nueva York Los manifestantes frente al Wall Street mantienen su cuestionamiento al poder financiero. En las últimos días más de 1.000 personas marcharon hasta el cuartel general de la Policía de Nueva York para denunciar la “brutalidad” de su respuesta contra el movimiento, que protesta contra la avaricia del sistema financiero.
“La economía se derrumba a nuestro alrededor, la gente muere de hambre y no tiene trabajo, caminas por Manhattan y te encuentras más vagabundos que nunca. El problema es que la gente en Estados Unidos cree que estamos bien, y no lo estamos. La gente tiene que unirse como estamos haciendo aquí, y protestar por nuestros derechos y por lo que, como seres humanos, merecemos”, afirmaba, con gesto emocionado, Janele, una manifestante.
El movimiento Ocupa Wall Street atrincherado en el distrito financiero de Nueva York, tiene cada vez más respaldo popular. Muestra de ello son las visitas de personalidades como el cineasta Michael Moore.
Obama: se pronuncia El Presidente Obama en una conferencia de prensa, dijo que entendía la “frustración” de los manifestantes, pero en última instancia creía en el sector financiero. Obama afirmó: “Claro que escuché hablar del movimiento. Lo he visto en la televisión. Creo que expresa las frustraciones del pueblo estadounidense por haber sufrido la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión […], y aún así seguimos viendo a algunas de las mismas personas que actuaron irresponsablemente tratando de oponerse a los esfuerzos para poner fin a las prácticas abusivas que nos llevaron a este problema en primer lugar. Por lo tanto, sí, creo que la gente se siente frustrada, y los manifestantes están expresando una frustración más amplia por el funcionamiento del sistema financiero. Pero recuerden que ya he dicho y seguiré diciendo que tenemos que tener un sector financiero fuerte y eficaz para que podamos crecer”.
“Ya no basta con la indignación" Stéphane Hessel, autor de "¡Indignaos!" y "¡Comprometeos!".
Los gobiernos no han estado a la altura con los jóvenes "No hay nada más legítimo que indignarse contra Wall Street", afirmó hoy el diplomático y escritor de obras como "¡Indignaos!" y "¡Comprometeos!", Stéphane Hessel, porque esa plaza financiera es a su juicio el centro de todas las malas prácticas de las finanzas internacionales.
En una entrevista concedida al semanario "Le Journal du Dimanche", el intelectual respaldó las protestas de los "indignados" neoyorquinos, y se alegró de que "la pequeña incitación" que dice que partió de su primer libro "haya podido contribuir a animar" esa ola de manifestaciones de las últimas semanas.
"Ese movimiento de Wall Street, que naturalmente no preveía, muestra que lo que tenemos que decir es conveniente. Y eso me gusta. Aunque yo sea el primer sorprendido, creo que ese tipo de protesta puede desencadenarse en todas partes", señaló al diario, poco después de haber ido a Estados Unidos para hablar de "¡Indignaos!".
"Estoy contento de que mi libro haya caído allí también en suelo fértil", apuntó el escritor, último "padre" vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que consideró "inaceptable" la distancia entre la pequeña oligarquía financiera y el resto de ciudadanos.
El movimiento de protesta al que hizo alusión, extendido ya a varias ciudades estadounidenses, vivió uno de sus días más destacados el sábado de la semana pasada, cuando la Policía neoyorquina detuvo a unas 700 personas que durante una marcha por el Puente de Brooklyn invadieron la calzada de los vehículos obligando a cortar el tráfico.
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