Habitar Montevideo VI
Ciudad limpia y
cultura social

Por el arquitecto Luis Fabre

Aquí: Habitar Montevideo (IV)

Si como dió cuenta un Director de la Intendencia., por cada habitante tiramos casi dos kilos de basura por día, ese es un síntoma. La enfermedad es la producción de residuos, prácticamente igual en peso y volumen a lo que consumimos cada uno por día! Tomen un ejemplo cualquiera: Compro 50 ravioles cuyo envase, una colorida caja de cartón y celofán, mas la bolsa de nylon debe tener un costo mayor que el producto… y mas volumen sin duda. Pero la curación no resulta de actuar sobre el síntoma. Es como bajar la fiebre sin curar la infección. Si se sigue actuando sobre los efectos, nunca se eliminarán o por lo menos neutralizaran las causas. Los contenedores y camiones recolectores que se agreguen, serán funcionales al sistema. Por más cultura de cuidado y limpieza que se promueva en la sociedad, la saturación de los excedentes seguirá ganando.

A modo de diagnóstico
Sí ya desperdiciamos mas de lo que consumimos, tiramos mas de lo que usamos, es hora que cuestionemos esto como forma de vida. En esta sociedad, los residuos del consumo humano, de productos usados por las más diversas costumbres- solo algunas para satisfacer necesidades básicas- crecieron junto con el marketing. En efecto, desde el momento que los productos dejaron de ser solicitados a ser ofrecidos coercitivamente atendiendo más los propósitos mercantiles que esas necesidades, el envoltorio pasó a ser un componente en la venta. Superando incluso la condición del envase cuya función se modificó para consumo visual y simbólico, en su presentación al principio y luego en su forma, que consecuentemente tomó valor hasta superar incluso el del contenido. Hoy compramos imagen en bolsas y estuches, marcas, formas icónicas, fetiches. Que otra cosa son los envases fálicos de los desodorantes íntimos femeninos.

Esta producción es creada, programada, por las empresas del híper capitalismo globalizado, que promueve el ultra consumo. Que hace de la diversidad una excusa para la personalización y multiplicación de los productos- con ínfimos cambios en el contenido- a través del envase.

Estas súper promocionadas, a través de los medios, formas de venta, se complementan con la miniaturización, la división de los contenidos para conseguir un efecto multiplicador de las ventas al menudeo, induciendo mayores frecuencias de compra. Se vende el mismo producto más veces…con más envases.

Analizando
Pero ese envoltorio atractivo, aparentemente inocuo, es energía. La que se usó con las materias primas y el trabajo de fabricarlo. La que cumplida su función estética y simbólica, coercitiva de venta, es tirada con el mismo como desperdicio, o sea desperdiciada. Así que en puridad reciclar no es todo generar riqueza. Es una falacia, una verdad sobre mentira, apenas una disminución del despilfarro…para volver a despilfarrar!

Claro está que el use y tire no se supedita al envase. La obsolescencia planificada de los productos, cuando el contenido no es comestible, forma parte del ciclo .Cuanto mas rápido se tiren los productos mas seguido se volverán a comprar.

A esta altura del análisis, parece que lo que debemos reconsiderar es el hiperconsumo, ese plus sobre las necesidades básicas que como vemos no es neutro, atenta sobre la humanidad en muchos sentidos. En el mas amplio sobre la sustentabilidad del medio ambiente doblemente agredido; por la energía extraída para estos fines, y los desperdicios tóxicos, no bio-degradables, del despilfarro consumidor.

Pero también sobre la vida de la mayor parte de nuestros congéneres, pues en el mundo somos los menos quienes usamos la mayor parte de la energía, hacia los cuales una distribución de riqueza debería empezar precisamente por ella.

Discutamos en profundidad
De manera que la discusión, la búsqueda de soluciones a lo manifiesto en la ciudad; la basura, la suciedad, los contenedores, los carritos, los hurgadores, las conductas ciudadanas, las disposiciones finales de los residuos, pasa por controvertir al sistema.

Es imprescindible una discusión con toda la sociedad urbana, que ponga en verdadera dimensión estos componentes del contexto. Que nos haga mas concientes de cómo impactan sobre el sistema humano-tierra. De cómo somos corresponsables de los males de la ciudad y conductas de otros conciudadanos. De cómo debemos participar exigiendo al gobierno municipal un abordaje abarcativo, comenzando por un discurso político profundo, concordante con el programa de izquierda, no meramente descriptivo de situaciones que solo parcialmente se resuelven con dinero.

Estas negativas manifestaciones de la vida urbana en que los voceros del sistema, deliberadamente omiten profundizar, tomándolas como algo natural, el pragmatismo de corto plazo ya demostró que no sirve. En lugar de instrumentar más acciones que retroalimentan el sistema;- como es poner más contenedores- por que no empezar con una campaña en serio para sensibilizar, hacer participar la ciudadanía. Tal vez en lugar de pagar encuestas para ver como nos va, destinar recursos para que nos vaya.

¿Y las medidas?
Siento vergüenza ajena en tener que sugerir acciones que los funcionarios pagos de la Intendencia deberían ya haber instrumentado. Espero que al menos las lean y tengan en cuenta, lo que no han hecho, una solución integral con una batería de acciones.

Cuales podrían ser las medidas que impacten sobre las causas. La primera; hacer a las empresa que producen envases a desperdiciar responsables de ese desperdicio por mas de una vía. Limitar, reglamentar los envases. (disculparán- los funcionarios- que no piense también como hacerlo).Hacerse cargo de los desperdiciados
(nuevas disculpas, pero les doy una pista: identificándolas por los mismos).

La segunda; hacer al consumidor, corresponsable en el mismo, colaborador en su disminución por varias vías. En primer lugar, la de consumir menos. En segundo consumir optando por productos exentos o con menor incidencia de envases y envoltorios superfluos.

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