Bienal privada y TV privada
Por Freddy Sorribas
(desde Porto Alegre)

La 8ª edición de la Bienal del Mercosur 2011, con el lema; Ensayos de Geopoética, se extiende entre el 10 de septiembre y el 15 de noviembre. Con poquísimo público funcionando, ahora si, como rupturita para con los 30 mil años de Arte en el mundo. Las muestras fueron colocadas en el MARGS- Museo de Arte de Rió Grande Do Sul-, en el “Santander Cultural”, en la Usina del Gasómetro, en los Galpones del Puerto.

Esta 8ª, Bienal declara que el título ("Ensaios de geopoética") "se refiere a las diversas formas que los artistas proponen definir los territorios, a partir de las perspectivas geográfica, política, y cultural". El homenaje central- dice el texto en la entrada del Santander- es al chileno Eugenio Dittborn, que envía por correo grandes papeles doblados para que quepan en un sobre postal - Pinturas Aeropostales-.

La distinción no es para lo dibujado en los papeles, que están desplegados aquí, con las marcas de los dobleces, y fotografiados apilados en la puerta de los correos, sino por ser: "aeropostais". El vano intento, de esta Bienal pos-posmoderna, es querer aislar la forma del contenido. Es vano porque el contenido no muere, por el contrario grita: "esto es solo forma".

Esta intencionalidad, que aumenta de bienal en bienal, y en otras bienales, las "hermana" con la TV privada. Por otra parte esta bienal (basta con leer los sponsores, y quienes la dirigen: Jorge Gerdau y el presidente del Santander) también es privada. Digamos de ideología típicamente privada. La TV privada invade a la familia y a la educación, y a niños y a los jóvenes, y ha hecho que el lenguaje de las imágenes sustituya al lenguaje oral. El lenguaje oral (o el escrito) es abstracto y el de las imágenes es concreto.

El desequilibrar esa relación (entre lo abstracto y lo concreto) como lo hace, y lo aprovecha perversa e intencionalmente la TV privada, anula la capacidad analítica, la capacidad de pensar. Humberto Eco escribe: " El lenguaje de la imagen debería ser una invitación a la reflexión crítica y no una invitación a la hipnosis". En la TV privada sus dueños obligan que solo deba aparecer algo real en la pantallita, si eso se deja mostrar como espectáculo. Lo real, lo imaginario y lo publicitario se difuman al ser borrados sus límites por la TV privada. Sandino Núñez dice: "la cultura contemporánea tiende a disolver los límites entre realismo y realidad.

Quedamos sin posibilidades de distinguir entre el juego hiperrealista y la realidad. Jugamos a ser agresivos, Jugamos a ser fanáticos, a ser violentos, todo sin velos, sin horror".Un conocido publicista uruguayo, junto a un operador de marketing de una compañía multinacional, dice: " a nosotros no nos interesa las consecuencias de un discurso liviano o veloz. No es nuestra tarea. Nosotros necesitamos consumidores que no piensen, que se dejen guiar por instintos y pulsiones". Consumir el consumo mismo. No es ocioso recordar al respecto lo que ha dicho el presidente de Andebu, Rafael Inchausti "los medios exhiben lo que las audiencias quieren ver" Por su parte el director del diario montevideano "El Observador", Ricardo Peirano repite, casi con las mismas palabras, este concepto: "los medios audiovisuales dan lo que la gente quiere ver". Estas opiniones interesadísimas de los dueños, muchas veces son repetidas por las victimas (la gente) como si fueran propias, pero aquellas opiniones me recuerdan lo del traficante de droga química que declaró: "yo, simplemente, atiendo demanda". La violencia pública de los "show de chismes", son controladas por los emisores, minuto a minuto, por mediciones de "rattings". Ese espectáculo (ese show) es presentado como "reality show" (que también es libretado) es decir como si fuese verdadero.

La TV privada miente y engaña induciendo a que el televidente crea que está asistiendo a la vida misma. Dice el pintor Oscar Larroca, "la metatelevisión bromea sobre si misma, marcando la estupidez imbecilizante repetidamente (zapping, bendita VT). Los dueños de los medios aceleran su ofensiva y sus agresiones,
preguntando: "¿quienes son esos cuatro intelectuales que pretenden decidir sobre los contenidos?

Y en estos momentos en que se habla sobre los contenidos, se presentan como producción nacional en defensa de la TV privada: "esta boca es mía", "día perfecto", "telemental", "consentidas", o "verónica Show", o "la City", pretendiendo legitimar por la vía de los porcentajes, o por "lo hecho acá", su irresponsable lema: "por la plata baila el mono", Ante propuestas de regulación de contenidos "se horrorizan" y ponen "el grito en el cielo". A su vez los políticos reaccionarios, que "apavorados" piden "libertad irrestricta a la circulación mediática". Los opus dei y los TFP, no pierden un segundo y se suman, claro.

Es casi unánime calificar a la TV privada como "la caja boba" o "estupidez idiotizante". Pero el hecho es que la TV privada invadió a las familias, a los jóvenes, a los niños, intentando anular su capacidad de pensar, para entrar de lleno en "la era del vació", la "era virtual, la era del simulacro, como lo dicta el postmodernismo, y el posposmodernismo (literatura seudo intelectual que ha superado, en volumen, todo lo publicado sobre cultura anteriormente). Y dado que es estructural al capitalismo el deteriorar, es de esperar un pos-pospos.

A lo implícito lo vuelven explícito, para que esconda lo implícito nuevo, consolidando la manipulación y profundizándola.

*Pintor uruguayo

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