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El Partido Socialista en los años 60
Por Ana Laura de Giorgi* anadegiorgi@fcs.edu.uy
“Nosotros éramos parte de la historia, de Frugoni, de la Comuna de París”
Conformando parte de la denominada “izquierda tradicional” el Partido Socialista atravesaría a fines del cincuenta y durante los años sesenta un proceso de reconversión ideológica, organizativa y cultural.
El objetivo de esta ponencia es analizar las ideas y las prácticas del Partido Socialista en un momento particular de la historia uruguaya, donde fue interpelado por las nuevas condiciones políticas internas y externas al Uruguay.
En esta década el PS, al igual que otras izquierdas, atravesará un proceso de radicalización, fundamentalmente a partir de sostener y compartir nuevas ideas, muchas de ellas asociadas a la revolución armada. Sin embargo, la traducción de estas a nuevas prácticas no sería tan directo. El PS continuaría siendo un partido institucional y legal, con prácticas que lo hacían parecerse mucho al Partido Comunista a pesar de que en términos de ideas compartía mucho más con el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros.
En los años 60´, el Partido Socialista, conformaba lo que ya se denominaba en esos años, la izquierda tradicional, aquella que por su larga trayectoria se había conformado en uno de los símbolos y referente de la izquierda uruguaya, e incluso de todo el sistema de partidos, a pesar de su pequeña presencia en los ámbitos de representación pública.
Su larga trayectoria venía de principios de siglo a partir de la fusión de los centros socialistas que unieron fuerzas y fundaron en 1910 el Partido Socialista.
Uno de los centros claves para este proceso fue el Centro Carlos Marx, en donde la figura de Emilio Frugoni ocupó un rol importante delineando la estrategia electoral que dio lugar a la fundación del partido. Las elecciones de 1910 y la abstención del Partido Nacional de la competencia, asegurando un espacio que era adjudicado a la minoría, se constituyeron en la oportunidad para que los socialistas trabajaran por ocupar dicho espacio enfrentados a la Unión Cívica que también lo disputaría. Los socialistas triunfaron a través de la Coalición Democrática que realizaron con el centro liberal, obteniendo 894 votos que les permitieron ocupar dos bancas en diputados (López D´ Alessandro, 1994:143).
En la primera mitad del siglo XX el Partido Socialista, bajo el liderazgo de Frugoni, fue un partido de ideas, así se autodenominaba para diferenciarse de los partidos tradicionales y de la política criolla de estos que tanto se criticaba. Era un partido apegado a la socialdemocracia europea y muy crítico del régimen soviético, posición que mantendría durante toda su historia. Realizaba una defensa del sector obrero en la órbita parlamentaria teniendo muy poca presencia en los gremios y sindicatos. Criticó los modos de hacer política del batllismo y luchó con la gran influencia del Partido Comunista en la arena sindical
“Bajo su condición de partido programático y de ideas, de oposición parlamentaria, depuradora y controladora (..) el PS adquirió un perfil político intransigente de tipo principista volcado hacia una función educadora y moralizante, ejerciendo además un riguroso espíritu crítico tanto respecto a las modalidades del estatismo batllista, a sus prestaciones y usos proteccionistas, como frente a la incidencia gremial de los comunistas en los servicios y entes públicos.” (Caetano, Gallardo y Rilla, 1995:93). Pero al llegar los años 60´ el Partido Socialista había cambiado y seguiría cambiando. En este sentido podría decirse que también fue un momento re-fundacional para esta izquierda, a partir de un proceso que se iniciaría algunos años antes.
La segunda mitad del siglo XX sería radicalmente diferente para el Partido Socialista, se reconfiguraría el liderazgo, se revisarían ideas, surgirían nuevas lecturas del pasado y una nueva estrategia política. Los cambios vinieron de la mano del surgimiento de una nueva figura y de un nuevo contexto nacional e internacional que pondría en jaque lo que había sido la trayectoria socialista de las primeras décadas.
A fines de la década del 50´ la situación política y social del Uruguay comenzaba a cambiar, la hegemonía del Partido Colorado finalizaba en el 58´, los síntomas de la crisis económica se hacían visibles y la mayor sindicalización y movilización social ejercían presión sobre el sistema.
En el seno del Partido Socialista surgía una nueva figura, Vivian Trías, que cuestionaría la lógica parlamentaria del partido y el estilo de liderazgo de Frugoni. Se buscaría redimensionar al Partido Socialista en aras de una mayor inserción a nivel de la sociedad, buscando extender su acción sobre todo en el ámbito sindical.
“En términos de la política nacional se buscaba pasar del partido picana al partido de clase independiente como alternativa al modelo batllista, un partido revolucionario y antimperialista que en el plano internacional se ubicaba en el tercerismo” 1
En estos años el Partido Socialista y el Partido Comunista comenzarían a disputar cada vez más un espacio común, las organizaciones sociales. Ambos partidos buscaron ampliar sus bases, aumentó el número de militantes que no sólo provenían del ámbito sindical sino también del ámbito estudiantil. Como señala Gallardo se pasó de una institución de gente meramente afiliada a una institución de gente organizada.
“El PS abandonó su clásica condición de partido parlamentario y territorial, tendiendo a constituirse como una formación organizada de activos militantes, de extendidos núcleos de base y proyecciones aparatistas” (Caetano, Gallardo y Rilla, 1995: 100).
Su radio de influencia también lo buscó ampliar a través de las alianzas por lo que en 1962 el PS aprobó la adhesión a la Unión Popular (UP) que fue encabezada por el PS y Enrique Erro. Sin embargo esta estrategia no dio buenos resultados y la UP obtuvo solamente 2,3%, menos de los que había obtenido el PS en las anteriores elecciones. El bajo caudal electoral de votos obtenido por la UP se tradujo sólo en dos diputados que fueron adjudicados al sector de Erro. La asignación de la segunda banca generó una fuerte disputa entre el sector de Erro y los socialistas que reclamaban dicho lugar. No pudiendo ocupar dicha banca, la UP se rompió y muchos socialistas a partir de este fracaso confirmaron sus dudas respecto a la vía electoral como camino para la transformación política.
Repertorio de ideas Como señalan Caetano y Rilla (1990:39), la llegada de Vivian Trías significó cambios profundos, el PS se tornó un partido más nacional, más marxista, más latinoamericano y más revolucionario manteniendo un signo distintivo como su independencia respecto a la URSS.
En lo que respecta a la cuestión nacional esta se dio a partir del estudio de la historia del país y de las condiciones de la matriz productiva como de la recuperación de ciertas tradiciones revolucionarias de las que el PS comenzó a decirse heredero. Una nueva lectura de la historia permitió rescatar a algunos personajes que antes habían sido ignorados o rechazados, los “caudillos revolucionarios”, que ahora eran vistos como los auténticos héroes y representantes de las masas oprimidas por la oligarquía.
“La revolución del 70 ha sido interpretada como una expresión de la barbarie rural, una eclosión del caudillismo cerril e incivilizado (…) En esta interpretación superficial y falsa, alienta el no menos falso y esquemático dilema cuya óptica ha deformado toda la historia nacional del siglo XIX: civilización y barbarie. (…) La revolución del 70 reedita la lucha entre las masas populares del campo y la oligarquía urbana, que constituye la dialéctica fundamental de nuestra evolución histórica desde la sublevación de 1811. (…) En las filas revolucionarias pelea una muchedumbre de gauchos alzados, que salen de los montes y se incorporan a la montonera para defender su modo de vivir y porque ella significa la oportunidad de legitimar su vieja, ardua e implacable resistencia contra la autoridad” (Trías, 1988: 282). No sólo desde el revisionismo histórico 2 los socialistas se fueron involucrando con problemas endógenos del Uruguay profundo. Desde el Partido Socialista se dio un acercamiento a la problemática de los trabajadores rurales, marcando así una mirada innovadora a los problemas de la población, mirando al interior, a los trabajadores informales, asesorándolos y buscando intervenir. Primero con los trabajadores del arroz y la remolacha, luego con los trabajadores de la caña de azúcar a los cuales el Partido Socialista apoyó fuertemente e identificó como una de las semillas de la revolución que en América Latina se debería dar.
“A lo largo de la década de 1960, en la prensa del PS, los peludos son hombres, mujeres y niños, auténticos, de carne y hueso, que nacen y mueren en los límites estrechos del triángulo de la “Suiza de América”, sin conocer siquiera a un pariente lejano de la justicia (El Sol, 18-5-1962). El conjunto de marcas corporales que distingue a los peludos -cuerpos de hombres, mujeres y niños que visten andrajos [y] comen lo que rechazaría nuestro gato (El Sol, 18-5-1965)-construye uno de los “ingredientes” que habilitó la incorporación de nuestro país a un proceso general revolucionario, a lo largo y a lo ancho de América Latina (El Sol, 18-5- 1962).” (Merenson, 2010: 13, Cap.3).
Una de las principales figuras involucradas en estas preocupaciones y que recorrería el interior como representante del Partido Socialista, sería Sendic. Desde este lugar, comenzaría a construir su liderazgo, en su cercanía con un mundo que había estado bastante olvidado por la izquierda. Como es sabido, esta vertiente o preocupación por el interior y los trabajadores no formalizados sería luego recogida por la organización a la cual Sendic dedicaría su vida, el MLN-T.
Por otra parte, claramente el acercamiento a la revolución y a América Latina que procesó el PS en estos años estaba asociado al triunfo de la Revolución Cubana, fenómeno que interpelaría a toda la izquierda y que la haría sentir parte de un proceso revolucionario latinoamericano.
El Partido Socialista adhirió a las decisiones de la Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en Cuba que postulaba la lucha armada como único camino revolucionario. La declaración establecía entre otras cosas: “Que la lucha revolucionaria armada constituye la línea fundamental de la Revolución en América Latina”; “Que todas las demás formas de lucha deben servir y no retrasar el desarrollo de la línea fundamental que es la lucha armada”; “Que a los pueblos de cada país y a sus vanguardias revolucionarias corresponderá la responsabilidad histórica de echar hacia adelante la revolución en cada uno de ellos”. 3
Esta declaración era apoyada y difundida por el Partido Socialista, quien a partir de esto pagaría un costo importante ya que Jorge Pacheco Areco ilegaliza al Partido Socialista junto con otras organizaciones (FAU, MRO, MAPU, MIR), y clausura el Semanario El Sol (junto con Época) en 12 de diciembre de 1967. 4
En la prensa socialista de la época se puede observar el protagonismo que tenía en la agenda la Revolución Cubana y los socialistas dedicados exclusivamente a viajar o informar sobre ella. El latinoamericanismo socialista de estos años vendría de la mano de Cuba, fundamentalmente cuando esta era un símbolo de la revolución y un ejemplo de independencia del mundo soviético, algo que los socialistas no podían tolerar.
Que los socialistas se hicieran más revolucionarios y esto fuera en clave latinoamericana, específicamente cubana, inevitablemente implicaba cierto acercamiento a la lucha armada. En un contexto de gran movilización social y polarización, el año 1962 se aprobó en el Partido Socialista la idea de que existieran personas dentro del Partido Socialista encargadas de la custodia de los militantes en las movilizaciones a partir de lo cual se conformaron grupos de autodefensa (Duffau, 2008:47).
La relación que el Partido Socialista tuvo con la lucha armada es compleja, si bien no tuvo un “brazo armado” como sí lo pueden haber tenido otros partidos, algunos integrantes del PS conformaron El Coordinador, antesala del MLN-T.
En torno a los reclamos de los trabajadores de la caña se dieron ciertas cooperaciones entre diferentes grupos de izquierda como El Movimiento de Apoyo al Campesinado (MAC) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Estos grupos junto con militantes de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y algunos socialistas de los grupos de autodefensa confluyeron en una organización que, en un principio, se nucleó para apoyar las movilizaciones y acciones de los cañeros, pero que más tarde tendría objetivos más ambiciosos. Desde el Coordinador se realizaron algunas acciones de carácter delictivo para recolectar fondos y armamentos que tensaron las relaciones con el Partido Socialista. La más conocida fue el asalto al Tiro Suizo, el 31 de julio de 1963, un club de tiro ubicado en Colonia del cual se sustrajeron armas.
Socialistas importantes fueron a integrar esta nueva organización, este fue el caso de Raúl Sendic, Jorge Manera, Julio Marenales, Edith Moraes, Tabaré Rivero, Jesús Recalde, Pedro Lerena, Héctor Amodio Pérez y Alicia Rey.
Quienes participaban en El Coordinador practicaban una doble militancia en la medida que no renunciaban al PS. La doble militancia era un desafío importante, fundamentalmente para organizaciones que decían actuar en la órbita legal e institucional pero que tenían militantes en organizaciones clandestinas, como le sucedía al Partido Socialista. Como señala Duffau (2008) la cercanía entre el MLN-T y el Partido Socialista era tal que en 1965 dentro de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Socialista se encontraban Julio Marenales y Jorge Manera.
En 1965 El Coordinador se desintegra y finaliza el problema de la doble militancia que tanto había complejizado la situación de los militantes socialistas. Algunos serán fundadores de la nueva organización, el MLN-T; otros se quedarán en el Partido Socialista.
Los años 60´ fueron entonces una oportunidad para la renovación de las ideas y estrategia socialista, aunque este proceso no terminaría de cristalizarse.
Por más defensa y promoción de la revolución que hicieron no se dedicaron a la lucha armada porque mantuvieron ese componente parlamentario y legalista que componía su identidad y que tampoco parecían estar dispuestos a abandonar.
Sin volcarse a la lucha armada pero abandonando una estrategia que estuviera centrada exclusivamente en el ámbito parlamentario, el PS se ubicó en una zona intermedia que le fue cada vez más difícil conservar.
Hizo de la Revolución Cubana un referente, apoyó la vía armada y difundió mediante la prensa de la época los movimientos revolucionarios latinoamericanos, a pesar de la declaración de marxista-leninista de la Revolución Cubana realizada por Castro. Sin embargo siguió desarrollando su estrategia política por las vías legales, buscando ampliar su incidencia en el ámbito sindical y estudiantil, donde tenía un gran competidor, el Partido Comunista.
Habiendo operado cincuenta años bajo la legalidad, el Partido Socialista fue ilegalizado pasando repentinamente a operar de forma clandestina, no para la lucha armada sino para la legal, lo que implicaría no recibir el apoyo de otras organizaciones clandestinas más preparadas como el MLN-T. Sus prácticas por lo tanto también se ubicarían en ese intermedio, entre la clandestinidad y la legalidad, entra las armas y las instituciones, entre el foco y el partido, entre la vía armada y la vía pacífica.
Repertorio de prácticas El ingreso al Partido Socialista o a la Juventud Socialista era el ingreso a una organización legal y formal. Para el caso del Partido Socialista, a excepción del período de la ilegalidad, se completaba una ficha y en algunos casos se recibía un carné. En el caso de la Juventud, el ingreso era menos formalizado, no se completaba ficha aunque sí se asumían ciertas responsabilidades.
No había una entrevista de afiliación, quienes querían se acercaban a la Casa del Pueblo, iban a escuchar un discurso, comenzaban a ser parte de ciertos grupos de discusión o pedían la afiliación desde el ámbito sindical. La entrada al mundo socialista podía darse de forma diversa y laxa, así también sería la militancia de los socialistas.
“…me vinculo a fines del 66 o primeros años del 67 en charlas que organizaban en Casa del Pueblo, fui a escuchar. Yo ingresé al IAVA en el 67, varios íbamos a escuchar a Trías, también íbamos a escuchar a Galeano al PDC, otro Galeano, sobre socialismo comunitario. Después en diciembre de 1967 con la conferencia de OLAS y todo eso, viene el cierre de época y la ilegalización de los partidos. Luego voy a seguir conectado, porque empieza a salir Izquierda, Izquierda organizaba charlas, de temas de política económica de otras cosas yo que sé. Bueno ahí yo me conecto con gente que estaba organizando jóvenes socialistas en secundaria y bueno y ahí es como el contacto mas orgánico, se conforman las BJS, estaban las BSS y luego se conformó la BUS, y mientras yo estoy en el IAVA tengo conexión pero no muy organizada, se hacían reuniones, se distribuía algún material pero nada orgánico. En el IAVA no había ningún núcleo organizado, cada uno estaba en otro lado, yo estaba en el FER. Cuando yo entro a la facultad cambia la cosa porque estaba mas organizada la BUS, la Brigada Universitaria Socialista entonces yo ingreso a la BUS, ahí si con registro, no con carné, claro era ilegal y bueno ahí había como dos niveles, estaba el núcleo 4 o 5 personas, y estaba la brigada que eran los estudiantes que se iban acercando a los socialistas”. 5
En el Partido Socialista los liderazgos existían y eran valorados como algo positivo, el partido había contado con la figura de Emilio Frugoni por casi cincuenta años y procesado una profunda transformación de la mano del nuevo liderazgo de Vivian Trías.
“Frugoni, uno tenía una admiración tal, que ninguno de los otros que viniera iba a ser igual, era incomparable, fue nuestro primer representante en el Parlamento, fue rector de la Universidad en la dictadura de Terra y tuvo que exiliarse en Buenos Aires” 6
Es probable que el lugar del liderazgo en el Partido Socialista estuviera dado por el recorrido realizado por Frugoni y no tanto por el de Vivian Trías a pesar de que la transformación de fines de los 50´ había sido impulsada por este. “A pesar de las diferencias que teníamos con las ideas de Frugoni aprendí a respetarlo y a tenerle un enorme aprecio, era una figura muy importante”. 7
En los años 60, los militantes tenían proximidad con sus líderes. “Empecé a ir a una charlas dadas por el gordo Trías”; “La militancia en la Juventud no impedía hablar en actos donde hablaba Trías (…) venía Trías y te decía directamente tenés que hablar de esto, esto y lo otro”. 8 Tampoco había un liderazgo personalizado como sucedía en el Partido Comunista, varios dirigentes eran los referentes, algunos de ellos bastante jóvenes que habían surgido de la Juventud Socialista.
“Trías eral el teórico, José Díaz más político identificado con los sectores pro tupas, Carlos Machado el historiador, Walter Alfaro el secretario de la Juventud Socialista, había varios liderazgos y todos diferentes”. 9
A nivel barrial la actividad se organizaba en los centros socialistas 10, aunque luego de finalizados los 60´ , el esquema cambiaría pasando a una estructura organizativa similar a la del Partido Comunista. “Ya no se hablaba más de centros, era como mala palabra, ya estaba el esquema leninista, comité central, comité departamental con todas sus comisiones y seccionales y todo eso”. 11
La actividad de la militancia estaba muy relacionada con el ámbito estudiantil y con el sindical, aunque en este último los socialistas tenían una competencia muy fuerte: “Los sindicatos estaban controlados por los comunistas, hacíamos un esfuerzo enorme por entrar pero tenías que ser muy hábil y nos costaba. 12
“Bueno el PS no tenía la práctica comunista de entrar a las fábricas por cualquier vía, de seleccionar los lugares y decirle a la gente tratá de emplearte ahí, nosotros íbamos a vender el diario a la puerta y más que eso no hacíamos. Además luego del 70 la hegemonía de la clase obrera ya estaba, era imposible entrar al SUNCA o a la UNTMRA, no podías, no había forma”. 13
La preocupación principal era la de revertir esta situación: “Si vos eras socialistas lo que había que hacer era laburar y dale, trae lleva, vende, el impulso era el de crecer y crecer, nuestra principal preocupación” 14; “Fui a discutir el tema de los delegados y nosotros pedíamos tres delegados y teníamos un solo socialista, pero el objetivo era que el otro no tuviera tanto”. 15 Los socialistas sentían que no lograban el mismo poder de incidencia que su competidor principal,” lo que más admirábamos era su aparato” 16; “Si estabas en el Partido Socialista lo que se te pedía era que militaras que estuvieras presente” 17. A pesar del lugar cada vez más importante que ocupaba la revolución por la vía armada, el PS priorizaba su trabajo a nivel de las organizaciones clásicas, sindicatos y gremios estudiantiles.
Aún en la ilegalidad el Partido Socialista continuaría moviéndose como un partido legal, editando el periódico Izquierda, dirigido por Vivián Trías y realizando desde este ámbito la actividad antes realizada en Casa del Pueblo, reuniones, seminarios, recaudación, entre otras. 18
“…no era una clandestinidad, era una ilegalidad, todos los dirigentes andaban por la calle se reunían (…) editaba una prensa que todo el mundo sabia que era socialista, había actividades en el movimiento de masas, Ignacio Huguet que todo el mundo sabia que era socialista seguía su actividad sindical, no había nadie escondido”. 19
Los socialistas estaban en medio de dos grandes competidores que habían salido en gran parte de su seno, el Partido Comunista y el MLN-T, que tenían propuestas bien diferentes, que no dejaban ocupar el medio o que el Partido Socialista no podía ocupar. Las razones de esto deben ser estudiadas de forma profunda y trascienden los objetivos de este trabajo, simplemente son señaladas porque deben ser tenidas en cuenta las condiciones en las que la práctica cotidiana de los militantes tenía lugar, porque era desde ese intermedio desde donde ellos mismos se colocaban: “Queríamos tener la precisión de los tupas y el despliegue de los bolches.” 20.
Su práctica política cotidiana era muy similar a la del Partido Comunista pero la historia de división, el anticomunismo y el sentimiento de desconfianza generalizado, hacía sentir diferentes a los socialistas: “Coincidíamos más con los bolches políticamente pero nos era más fácil ser amigos de los tupas; los bolches eran cerrados, esquemáticos, maniobreros 21.
“Siempre nos habíamos diferenciado de los comunistas por dos cosas, por la democracia y por lo nacional, aunque lo de la democracia se dudó mucho en esos años entonces claro también nosotros teníamos una actitud más ultra” 22.
Las condiciones políticas en los 60´ habían cambiado, el Partido Socialista de la mano de Trías y en términos de ideas, y a pesar de que no terminara de decirse, también había procesado su cambio.
“Esa es una zona complicada, el 68, 69, que viste que el PS y el MLN como era, hasta el 67, 68 Sendic seguía vinculado al PS. Una de las cosas que en el núcleo socialista se nos leyó por escrito fue una carta del Ejecutivo del partido a los afiliados donde se fundamentaba porqué se había contestado que no al pedido del MLN de aquel momento de que ayudaran a esconder gente del MLN luego del golpe del 66. Ahí como que hay que un corte formal pero en realidad había un montón de gente que no sabias muy bien en donde estaba, había gente sucuchada que podía estar en un lado o en otro. Aunque claro son tiempos de MPS para todos también.” 23
La interiorización de este cambio era un desafío difícil y las prácticas no lo acompasaban, “Los hechos que pasaban afuera alteraban la dulce paz del Partido Socialista” 24, el Partido Socialista no sabía bien en donde estaba y sus militantes tampoco. “Ojo que lo pensé muchas veces, la presión era muy grande, puta yo soy una marica me decía, soy un pequeño burgués que no me la juego y que me la tenía que jugar y todo ese mundo me encantaba pero por un momento sabés, por un momento comprás al Che, a Regis Debruy, te lo comprás, y yo colaboré algún día particularmente porque los conocía, pero al final no. Yo no me pasé al MLN por Vivian, por más que él fue el autor de la cabeza de Sendic, Vivian murió arrepentido porque él fue el que le metió en la cabeza al bebe Sendic lo de Tupac Amaru”. 25
Similar a lo que sucedía en el Partido Comunista, los liderazgos eran meritocráticos y asociados a la preparación teórica: “Había mucho peso del sector intelectual y profesional, Vivián Trías, José Pedro Cardozo, Carlos Machado, esos eran nuestros referentes”. 26
Sin embargo esto parece tener más relación con la composición del partido y el lugar que ocupaba la educación en la sociedad uruguaya en términos generales, que con una postura que consideraba a algunos cómo los más preparados para comprender las leyes del marxismo científico al estilo del Partido Comunista. Los referentes en el Partido Socialista, eran los profesionales, los técnicos, los que conocían la realidad, no los que dominaban una doctrina. Un Comité de Asesoramiento Técnico (CAT), compuesto por “más de 30 compañeros profesionales y técnicos”, especializados en economía, salud, vivienda, seguridad, cultura y realidad sindical aportan una “base de conocimientos que permitirá al Comité Ejecutivo una visión panorámica de la realidad nacional”. 27
En la prensa de la época llama la atención el recuadro con la oferta de profesionales que ofrecían sus servicios, entre ellos José Pedro Cardoso (medico), Ruben Caggiani (abogado), José Korzeniak (abogado), José Díaz (abogado), Ever Irisity (agrimensor). 28
Los liderazgos eran valorados, porque los socialistas no eran todos iguales, había algunos con mayor preparación que otros. Pero no eran inalcanzables, no sólo porque estaban más cerca sino porque no se realizaba un culto específico a las figuras del partido. Eran los referentes, no los encargados de conducir el partido y enseñarle a sus militantes cómo pensar el mundo.
En este sentido, la formación política tampoco tendría el lugar que tenía en el Partido Comunista. Era valorada como un camino para la mejor aplicación de la línea del partido, no la etapa fundamental para la adquisición de la conciencia de clase.
“Es indudable que el fervor combativo, tanto en la lucha gremial como en la política, debe apoyarse en una base de conocimientos y tácticas. Esa es la razón de estos cursos y en ellos la militancia recibirá los elementos que facilitarán su desenvolvimiento en las tareas que deben desempeñar en la aplicación de la línea política y sindical del partido”. 29
La formación no era el centro de la vida del militante. No había escuelas sino que los socialistas iban a cursos de capacitación 30, charlas que se realizaban de forma no regular o leían ciertos materiales que circulaban en su ámbito de militancia 31; “Tuvimos dos maestros intelectuales, Enrique Broquen y Trías, teníamos reuniones en las casas, nos quedábamos hasta tardísimo discutiendo” 32.
No había cursos de formación sistemática, con evaluación, con programas predefinidos. Las charlas eran el ámbito de formación de los socialistas. Estas charlas solían realizarse en domicilios particulares, en pequeños grupos donde una persona exponía sobre un tema particular. Fueron características del Partido Socialista, no un producto de la ilegalidad, ya que existían desde antes. Tan instaladas en el quehacer formativo o de difusión de ideas estaban estas charlas que se realizaban “cursos de capacitación para expositores de charlas domiciliarias”. 33
Las charlas sobre temas de actualidad dictadas por los profesionales ubicaban al socialista en un contexto nacional pero no otorgaban instrumentos específicos para desarrollar la actividad de militancia, fundamentalmente en ámbitos como el sindical donde se tenía baja inserción.
“La formación era autodidacta, cada tanto se hacían plenarios sindicales en el partido y se hacían intercambios de experiencia, pero los militantes cada uno tenía que irse formando, en el ámbito sindical, la formación teórica no era tan importante, Teníamos un compañero argentino que daba charlas, Trias era otro, nos daba charlas y eso era común pero para temas puntuales”. 34
Desde la Juventud Socialista se realizaban algunos cursillos 35, pero por sobre todo, los campamentos y posteriormente las tolderías socialistas, serían el espacio preferido de los jóvenes socialistas como ámbitos de formación.
A pesar de ser la formación valorada como positiva en términos generales y de que los referentes del partido eran aquellos con mejor formación, algunos socialistas no la consideraban como una condición fundamental para ser socialista. Es más: era vista, incluso, como una pérdida de tiempo, algo que no aportaba sustancialmente: “…yo leía muy poco, lo que quería era militar”36; “los que estábamos en la FEUU sentíamos admiración por los obreros, creíamos que a ellos les resultaba todo mucho más fácil entender todo, sin leer todo lo que teníamos que leer nosotros”. 37
Había que entender la realidad nacional y no tanto el materialismo histórico, para eso eran importantes las lecturas teóricas pero por sobre todo la contribución que pudieran hacerse desde los conocimientos técnicos. Las garantías para un buen socialismo venía de gente formada profesionalmente y no tanto de escuelas de cuadros.
“Teníamos algunos cursos los sábados y también teníamos en las casas, leímos el Manifiesto Comunista, Rosa Luxemburgo, Trías por supuesto” 38; “Leíamos a Lenin, Marx, algo de Mao también y Debruy estaba de moda claro”. 39
Definir la biblioteca socialista no es tarea sencilla, no sólo porque el Partido Socialista no tenía una revista, una editorial o una librería como el Partido Comunista, sino sobre todo porque el conjunto de lecturas iba variando de acuerdo a la evolución o cambios ideológicos que se iban procesando dentro de un partido que le costaba tomar ciertas definiciones. Lo que sí es seguro que la biblioteca socialista estaba integrada por los textos de sus referentes en los 60´, en primer lugar los de Vivian Trías, y en segundo los de Carlos Machado. En 1972 Ediciones de la Banda Oriental anunciaba uno de los textos de Trías más llamativos por su particular lectura de la historia argentina, Juan Manuel de Rosas.
“Trías ubica a Rosas y al rosismo en el proceso histórico que nuestros pueblos viven desde la independencia en la cual la lucha por aquella y contra aquella es factor fundamental. Una interpretación - con criterios marxistas - de la controvertida figura de Rosas, un libro militante: visión del pasado con los ojos y las esperanzas puestas en el futuro”. 40
La prensa socialista difunde algunas obras que a grandes rasgos nos podrían dar una idea de lo que los lectores socialistas leían. Hay una importante difusión de textos provenientes de China orientados a exponer las diferencias con la URSS. 41 Al igual que el Partido Comunista ofrecía Revistas Soviéticas, desde la prensa socialista se anunciaban las Revistas Chinas y se utilizaban las mismas estrategias de marketing utilizadas por los comunistas.
“Conozca la República Popular China: Pekin informa (semanal); China reconstruye (mensual); China ilustrada (mensual). OBSEQUIAMOS:
1- Un hermoso calendario a todos los que renueven la suscripción o se hagan suscriptores a cualquier revista hasta 31 de marzo de 1967
2- A quien nos consiga dos nuevas suscripciones de China una hermosa agenda china
3- Un sobre de papel recortado de China a quien nos consiga un nuevo suscriptor de China Reconstruye
4- Una hermosa colección de sellos de China con una carpeta de cuerina roja a quien nos recomiende tres suscripciones de cualquiera de las tres revistas
5- Quien obtenga mas de 5 suscripciones tendrá derecho además de estos obsequios a tomar una suscripción gratis por un año de nuestra revistas”. 42
También en la prensa socialista aparecía la oferta de los textos políticos de quienes promovían la revolución latinoamericana a través de la lucha armada, una literatura que seguramente también era consumida por quienes integraban el MLN-T.
“Obras completas (Tomo I al IV de Ernesto Che Guevara) ; Estrategia de la guerrilla urbana de Abrham Guillén, Historia de la Nación Latinoamericana de Jorge Abelardo Ramos; La caída de Rosas de José Maria Rosa, Obras Escogidas de Camilo Torres; Sacerdocio y Revolución de Juan Carlos Zaffaroni; Argentina: tiempo de violencia de Horacio González Trejo; Los que luchan y los que lloran de Ricardo Jorge Masetti; Obras Escogidas (Tomo I al IV) de Mao Tse Tung”. 43
En los diversos anuncios de editoriales y distribuidoras se pueden apreciar ciertos núcleos temáticos que conforman la oferta de textos difundidos en la prensa socialista 44. Estos tienen que ver con textos de historia asociados al revisionismo histórico como los de Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos y Vivian Trías. Textos de los referentes de la guerrilla latinoamericana como los del Che Guevara y de los ya mencionados Abraham Guillén y Ricardo Masetti (Comandante Segundo). Textos marxistas, Marx y Engels, Lenin y Mao Tse Tung. Textos sobre Vietnam como los de Nguyen Giap. 45
A nivel de decisiones centrales la disciplina se imponía una vez que se había dado la discusión y se habían sopesado los diferentes argumentos. Los socialistas aprendían que saber argumentar era una habilidad que debían esforzarse por desarrollar porque era en el terreno de la discusión en donde se dirimían las principales cuestiones:
“Una de las cosas que más aprendí fue lo del centralismo democrático, los de la FEUU teníamos una tendencia que se oponía a la de Gargano, José Díaz, nosotros queríamos una alianza para el sector de los trabajadores y en los viejos eso no gustaba nada porque había mucho sentimiento anticomunista, pero bueno insistimos fuimos al congreso, peleamos con uñas y dientes y perdimos, entonces quedamos lo mas deprimidos, pero luego ahí fuimos a tomar un café o una grapa y yo dije que desastre como perdimos y un compañero me dijo no, es que no se dan cuenta que ustedes no tenían razón y yo sí tenía razón, no, no tenían razón porque si vos están planteando una salida que el grueso de la gente no la admite, si vos integrás un partido en donde la mayoría no está para lo que vos estás planteando, la idea tuya estás equivocada, hiciste mal los cálculos, entonces la idea puede ser muy buena pero estás equivocada porque no supiste analizar la realidad, a partir de ahí eso me marcó en pila de cosas, que hacía que luego yo tuviera una disciplina partidaria importante porque más allá de lo que yo estuviera convencida bueno si eso no salía porque los demás no me entendían y bueno yo estoy con los demás”. 46
Sin embargo, a pesar de la discusión, del centralismo democrático y del informe, el espacio para manifestar opiniones diferentes parece haber sido más amplio que en el Partido Comunista. “Frugoni decía en vez de votar a un blanco voto en blanco y nosotros no lo expulsamos por eso, en otro partido lo hubieran expulsado claro”. 47
Las sanciones cuando algún socialista pasaba los límites de lo permitido, tampoco eran duras por lo que quedaba el margen para la crítica o el error: “Compañera no te pases, me dijo (…), yo había puesto «con la patria y con Sendic» y me llamaron al orden enseguida” 48
El Partido Socialista cultivaba una disciplina que tenía que ver con decisiones que se tomaban en los ámbitos de discusión a nivel central. Luego en ámbitos más pequeños y en el quehacer político cotidiano el socialista tenía espacio para manifestar sus críticas o desviarse de lo correcto, sin tener que realizar un planteo formal en un ámbito específico:
“Cuando se reabre La Casa del Pueblo vino la prensa y estábamos todos ahí, de repente me entero que habían elegido a las militantes más lindas para salir en la tele, claro no te imaginas el revuelo que armé, que disparate (…) y no, no pasó nada, yo protesté, era una locura” 49
Claramente existía un espacio para la crítica o la voluntad de plantearlas y esto no era visto como una trasgresión sino como algo natural: “El partido era mas cuidadoso en las acciones, cuando la huelga empieza a descender en su nivel de adhesión se decidió que había que salir a frenar a los ómnibus con miguelitos, y vino un compañero a decirme que el Partido Socialista, no estaba a favor, yo fui igual y bueno.”
En aquellos ámbitos donde los socialistas se habían fortalecido, de cierta forma independientes del partido, como era el caso de las brigadas, el margen de la discusión podía ser relativamente amplio y la discusión discurrir por opciones que podían en algunos casos ir en contra de las prioridades del PS
“…bueno en la BUS era una cosa muy abierta, la discusión principal fue el FA, se discutía muchísimo, en la universidad, ¿con quién nos juntamos con el 26 de marzo o con la UJC? ¿Qué hacemos? Recibíamos una línea general pero luego no se metían a la interna de la cuestión universitaria. Aunque en el año 71 se da una discusión parecida a la dada en la FEUU, Gargano y Díaz sacan un documento de crear un frente socialista revolucionario , y se decía ojo que hay electoralistas reformistas como el PC y el PDC y nosotros queremos un frente revolucionario, incluso la consigna que salíamos a pintar era Al Frente Amplio sin tregua y con lucha, y largan ese documento pensando que iban a nuclear a la izquierda revolucionaria, los GAU, todo eso y la pelota que todos se disputaban el 26 de Marzo. Pero ete aquí que los revolucionarios no responden y responde la 1001. Y nosotros que nos había ido bárbaro en la FEUU dijimos porqué no, pero ahí se armó lío, la tesis de Gargano era contestar que no, y el PS contesta que no y punto”. 50
La disciplina en los socialistas, se traducía en la entrega o dedicación que podían dar al partido. La preocupación central radicaba en aumentar la presencia del partido en los distintos ámbitos de disputa. Para esto los referentes debían realizar un gran esfuerzo en términos de dedicación a las actividades.
“… mucha militancia, salíamos de trabajar, tomaba un mate y me iba para el sindicato y de ahí para el partido, o para una reunión de coordinación de la central, a veces las reuniones terminaban a la una de la mañana, llegábamos a las dos y a las cinco me levantaba para ir a la fábrica, a veces me acostaba a veces no, me aprontaba el mate y seguía de largo. Aunque hoy no tengo esa vitalidad no sé si lo volvería a hacer.” 51
El sacrificio que los socialistas realizaban era el de trabajar para el partido pero no sentían tantas exigencias respecto a la imagen que en tanto socialistas tenían que dar. El estudio era algo valorado de por sí por los socialistas fundamentalmente por la extracción social de la que provenían pero no se daba una hipervaloración del mismo.
“Me llevé todas las materias ese año (…) no nadie me dijo nada, eso no era un tema, el problema fue mas en casa que en otro lado, siendo socialista yo no hice un mea culpa, yo no me sentí culpable. Había una valorización de los que vos leías y sabias respecto a los temas políticos a vos te valorabas mucho si ibas a una reunión y habías leído los materiales, ahí empecé a leer mucho a Lenin y a Marx.” 52
Lo mismo que sucedía con el estudio, sucedía con el capital cultural, este se valoraba, de forma natural, no haciendo un culto especial de él. Naturalmente los socialistas asistían a espectáculos artísticos y consumían diversos productos culturales porque era parte de su conducta social, que no rechazaban, algo que sí podía suceder en los tupamaros. Los socialistas no buscaban dar pruebas de que eran cultos o estudiosos, ni rechazaban la imagen que los identificaba así. Tenían un nivel, no lo escondían y no les gustaba ser llamados latas.
Lo cultural a su vez era importante como lo fue para toda la izquierda en estos años, pero los socialistas no contaron con una industria cultural que promoviera cine, teatro, literatura y música específicamente asociada al socialismo uruguayo, sino que se nutrieron de los aportes culturales de artistas identificados con otras izquierdas.
La cartelera de cine difundida por el diario El Sol en 1967 presentaba toda la oferta de cine de Montevideo sin realizar una censura sobre lo que hoy denominaríamos cines comerciales, más allá de recomendar o reseñar algunas películas específicas 53.
Unos pocos años después, en Izquierda, la oferta de cine se presentaría sobre todo respecto a Cinemateca Uruguaya, Cine clubes y salas de barrio. En El Oriental durante los años 1970 a 1972, la cartelera de cine era fundamentalmente la de Cinemateca Uruguaya aunque en algunos casos se anunciaban las películas de los cines comerciales y de la Cinemateca del Tercer Mundo, en este último caso en una sección diferente a la destinada a la cultura.
Respecto al teatro, la cartelera también era diversa. Se anunciaban las distintas obras exhibidas por la Comedia Nacional, Teatro Circular, Teatro del Sur, Teatro Odeón, Teatro Universal y Teatro Uno.
En el Diario El Sol se difundían algunas poesías de ciertas figuras como Nicolás Guillén, Mao Tse Tung y César Vallejo.
En la prensa socialista se difundían las actividades y productos culturales como en cualquier otro medio de prensa. No se le prestaba especial atención a lo cultural como sí sucedía con el Partido Comunista, ni se promocionaba una corriente específica de cine, literatura, teatro o plástica.
Los socialistas asistían a los diversos espectáculos que conformaban la oferta cultural montevideana, no porque hubiera que ser cultos ni por identificarse con ciertos referentes de la cultura socialista, sino por ser parte las actividades culturales de su comportamiento habitual de clase media y profesional.
“…yo iba a todos lados, veía todos los estrenos de teatro y cine, nunca fui socio de cinemateca, sí del cine universitario, iba al Galpón porque hacían muy buenas obras de teatro pero no porque había que ir sí o sí como los camaradas. Yo siempre había ido a mi nadie me mandó, a mi me gustaba el teatro, me gustaba todo e iba y chau”. 54
El intermedio político en el que se ubicaban los socialistas también se trasladaba al terreno cultural y el límite estaba marcado por el anticomunismo, específicamente por el antisovietismo. “Cultivábamos la cultura claro, sacábamos las entradas con sacrificio pero íbamos, nos gustaba Zitarrosa, Los Olimareños, nos gustaba todo, pero el cine soviético no nos llamaba la atención.” 55
El polo revolucionario de los socialistas se cultivaba con productos asociados, “música revolucionaria y cine cubano” 56, sin embargo los representantes culturales de la guerrilla uruguaya eran resistidos por pintar un sujeto revolucionario no acorde a la cultura socialista.
“A Viglietti lo veíamos como representante de los tupas y bueno no nos gustaba, le tomábamos mucho el pelo con el chueco Maciel, ese tipo lumpen no nos cabía, sí, no estaba bien visto. Los Olimareños sí, nos gustaban mucho, tampoco el Sabalero nos gustaba.” 57
Trabajo presentado en las X Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR, Montevideo, 13-14 de setiembre de 2011.Su desarrollo en parte se encuentra en el Libro “Las tribus de la izquierda: bolches, latas y tupas en los 60”.
1 José Díaz, integrante del Partido Socialista. 2 Las montoneras y el Imperio Británico, desde donde se extrae el fragmento antes citado, es una de las obras junto con Juan Manual de Rosas, que expresan ese giro de Trías, influido por el argentino Jorge Abelardo Ramos (Rilla, 2008: 415). 3 Declaración General, Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad, en Revista Estudios Nº 44, 1967 4 Recién para las elecciones de 1971 el PS retornaría a la legalidad. 5 Guillermo 6 Gabriela 7 Alberto 8 Alberto 9 Marcelo 10 Algunos centros que aparecen en el Sol del año 1966 son: Sayago, Liberación, Artigas, Domingo Santo, Caramella, Barrio Sur, Adrian Troitiño, Juan B. Justo, Pablo Iglesias, Matteotti, El Sol. 11 Guillermo 12 Alberto 13 Marcelo 14 Guillermo 15 Marcelo 16 Idem 17 Francisco 18 Pueden observarse las convocatorias a los seminarios en Izquierda, ver ediciones de los meses de febrero, marzo y abril de 1969. 19 Guillermo 20 Marcos 21 Laura 22 Francisco 23 Guillermo 24 Hugo 25 Alvaro 26 Laura 27 El Sol, 7 de julio de 1967, pp.2 28 En la sección de oferta cultural de el diario El Sol aparecía este recuadro, ver ediciones del año 1967. 29 El Sol, 8 de enero de 1966, p.p 2 30 “Curso de capacitación, lunes 13, tema: «Las corrientes sindicales en el Uruguay», disertante Reynaldo Gargano”. EL Sol 10 de marzo de 1967, p.p 6. 31 En el Sol, p.p 2 del 19 de agosto de 1966 , se anuncia el inicio del Ciclo de Cultura Popular con la primer charla a cargo de Carlos Machado y Vivian Trías titulada “De la revolución artiguista a la revolución nacional”. 32 Alberto 33 Ver El Sol, 5 de agosto de 1966, p.p 2 34 Adrian 35 En El Sol se puede ver el anuncio de los cursos a realizarse los domingos para tratar temas como el materialismo histórico, economía marxista, situación económica nacional y situación sindical. El Sol, 1º de septiembre de 1967, p.p 11 36 Gabriela 37 Laura 38 Victoria 39 Francisco 40 El Oriental, Abril 1972, Año 1, Nº 31, p.p 10 41 MAO TZE-TUNG- Intervenciones en la conferencia de Yenan sobre arte y literatura; MAO TZE-TUNG - La orientación del movimiento juvenil; Respuesta del C.C del PC del Japón al CC del PC de la URSS; En refutación de lo que la nueva dirección del PCUS llama “acción conjunta”; PENG CHEN-Discurso pronunciado en la Academia de Ciencias Sociales Aliarcham de Indonesia; FAN SIU-CHIU – Se enfrentan dos líneas al tratar el imperialismo norteamericano; Los dirigentes del PCUS son traidores a las dos declaraciones de 1957 y 1960. Diario El Sol, 19 de abril de 1966. 42 Diario El Sol, 11 noviembre p.p 7 43 Anuncios de dipla srl en El Oriental, Abril 8 1972 , Nº 36, pp.6 y p.p 7. 44 Se insiste en la idea de que estos son textos ofertados en la prensa socialista, lo que puede dar una idea de la literatura consumida por los socialistas pero en modo alguno quiere decir que los socialistas leyeran todos estos textos o alguno de ellos. 45 Ver en Anexo a modo de ejemplo los anuncios de la librería Mundo Nuevo, publicados en 46 Laura 47 Andrés 48 Laura 49 Lucía 50 Guillermo 51 Adrian 52 Marcelo 53 En El Sol del año 1967 se anunciaban las peliculas en cine Ariel, California, Radio City, Central, Coventry y Plaza 54 Alvaro 55 Gabriela 56 Festival de la Juventud Socialista, 16 de septiembre de 1967. Diario El Sol, 15 de septiembre de 1967, p.p 7 57 Guillermo Bibliografía y Fuentes Bibliografía Braga, Mariana (2006): “Construcción del modelo de ciudadanía en Uruguay. Aportes desde El Sol”, trabajo interno presentado en Maestría de Ciencia Política, Montevideo. Caetano Gerardo, Javier Gallardo y José Rilla (1995): La izquierda uruguaya. Tradición, Innovación y Política, Ediciones Trilce, Montevideo. Caetano Gerardo y José Rilla (1990): “La izquierda uruguaya y el “socialismo real”.Visión histórica de algunas trayectorias”, en Seminario La izquierda uruguaya frente a la crisis del socialismo real, realizado en Montevideo 14 y 15 de junio de 1990, FESUR. Costa Bonino Luis (1995): La crisis del sistema político uruguayo. Partidos Políticos y De Armas Gustavo, Adolfo Garcé y Jaime Yaffé (2002): “Partidos e ideologías políticas en el Uruguay de hoy”, Documento de Trabajo Nº 32, Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Montevideo. Duffau Nicolás (2008): “El Coordinador (1963-1965). 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1 persona que se fue al MUSP 2 personas que se fueron al PCU
Prensa consultada El Sol, ediciones de los años 1966 y 1967, Biblioteca Nacional El Oriental, ediciones del año 1970 y 1972, Biblioteca Nacional El Popular, ediciones de los años 1964, 1965, 1965, 1966, 1967, 1968, Biblioteca Nacional Izquierda, ediciones del año 1969, Biblioteca Nacional
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