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Asunción y una nueva Cumbre Iberoamericana
Por Gerardo Laborde *
¡Necesitamos su ayuda! ¡Cómo pueden dejarnos solos!
La queja del taxista encargado de llevar al visitante al centro de Asunción era entendible.
A media tarde del jueves, los presidentes de Argentina, Brasil y Uruguay ya habían confirmado su ausencia de la Cumbre Iberoamericana en Paraguay.
El faltazo de sus socios del Mercosur sonaba grosero para el trabajador del volante y analistas encumbrados.
Uno de los más humildes del barrio se vestía de gala para recibir a los Reyes de España, Zapatero y los presidentes de Portugal y México, pero sin sus vecinos.
“La única gran personalidad paraguaya a nivel internacional en estos años es Nicolás Leoz (presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol)”, explicaba el taxista al recién llegado.
En el hotel, el bochornoso calor obligaba a refugiarse en el aire acondicionado que, aunque ruidoso, era indispensable.
La agenda de arribos tenía en primer lugar a su majestad Juan Carlos y a Zapatero, claro, en aviones distintos.
Pese a la crisis, el espacio iberoamericano sí parece ser prioritario para Madrid.
El bullicioso tránsito se calma con la caída del sol. La bahía de Asunción, testigo de la fundación de la ciudad en 1537, nunca pierde la calma.
La sede de la Conmebol, su centro de convenciones y el hotel cercano, próximos al aeropuerto Silvio Pettirossi, parecen sumergir al visitante en otro país, de moderna y sofisticada arquitectura.
El cónclave se inauguró oficialmente la noche del viernes, con un discurso de Fernando Lugo omitiendo cualquier mención al Mercosur.
“Transformación del Estado y Desarrollo”, era el ambicioso lema de la cumbre, que año a año reúne a los líderes de América Latina, Andorra, España y Portugal.
Con tantas ausencias, la mayoría era pesimista sobre la intensidad política de la reunión del 28 y 29 de octubre y sus resultados.
Sin Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa se encargó de escapar del protocolo el sábado a la mañana.
“El Banco Mundial (BM) fue uno de los heraldos del neoliberalismo en América Latina”, le espetó a Pamela Cox, representante del BM para el continente, que se aprestaba a ofrecer un discurso más.
Correa estimó que Cox “debería comenzar su discurso pidiendo disculpas por el daño hecho a América Latina y al planeta” y se retiró de la sala mientras habló la consternada representante del BM.
La asociación con el “¿porqué no te callas?” del Rey Juan Carlos a Chávez en la Cumbre de 2007 fue recurrente.
Los periodistas brindaban imaginariamente por una historia que salía del acostumbrado protocolo tedioso.
La otra sorpresa fue el inesperado anuncio de que Lula tenía cáncer, revelación de Lugo para desearle pronta recuperación, apartándose, también, de los discursos redactados por asesores.
Una fuerte lluvia, en la tarde, bajó la temperatura afuera y dejó a media luz al salón del cónclave.
Con el apagón emergió la esperada Declaración de Asunción: siete páginas que reflejan la intención de fortalecer la eficiencia de los Estados, su transparencia y la participación ciudadana a través de nuevas tecnologías, entre otros objetivos.
Clausurada la Cumbre le siguió un encuentro de la Unasur, básicamente de cancilleres sudamericanos.
En la sala de conferencias, tres personas retiraron el cartel que decía “XXI Cumbre Iberoamericana” sustituyéndolo por otro que rezaba “Reunión de Unasur”.
Minutos después, se escuchó un estruendo. El cartel se había precipitado y terminado en el piso, parado y apoyado sobre la pared.
Nadie resultó lastimado. Sirvió para varias bromas y especulaciones.
Lugo, que habló con la prensa tras la Iberoamericana, regresó a la sala de prensa para dar detalles sobre la cita de la Unasur.
“Si me encuentro a Lugo no sé qué preguntarle lo he visto tantas veces en los últimos días…”, dijo con sinceridad un colega.
Ya de noche el trabajo finalizó. De regreso al hotel, en el autobús de la prensa, el conductor le dice a un grupo de colegas “no tomen taxi que es peligroso, vayan caminando”.
Con destino a la cena, la imponente sede del Partido Colorado recuerda porqué gobernó el país durante casi 80 años, hasta 2008.
Unos pasos más y en una plaza se aprecia un campamento de un grupo indígena, algunos metros después, en la puerta de un hotel, militares de guardia con metralletas.
Domingo, al amanecer, hora de ir al aeropuerto. “Mi familia es colorada pero votamos a Lugo por un cambio”, dice el taxista, enojado con el presidente porque su situación no mejoró. ¿Y el calor? “En verano tenemos hasta 40º de calor. Pero estamos acostumbrados”.
* Corresponsal en Montevideo de la Agencia Xinhua y periodista de radio 1410 AM Libre
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