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Futuro: ¿habrá vida política más allá de los partidos?
Por Juan Luis Sánchez*
La interacción en redes sociales y el final de "la cultura de la Transición" cambian las formas de hacer política El esquema que llega no solo desborda a los partidos sino también a las organizaciones y movimientos sociales
Que hay vida política más allá de los partidos no es algo nuevo. Decir lo contrario sería negar la existencia de los lobbies empresariales, de la incidencia política de las ONG, del asociacionismo o de proyectos pequeños en la periferia del sistema. Y sin embargo se extiende la sensación de que una realidad nueva se abre paso, un escenario del que el 15M no parece ser causa sino una consecuencia, un prototipo, un catalizador. El nuevo esquema de la vida política se está dibujando y puede que lo que salga no tenga nada que ver con lo que heredamos desde hace siglos.
“Hasta ahora la política ha estado formada por voces organizadas y colectivas”, nos dice Carolina, una de las impulsoras de la movilización global del 15 de Octubre que reunió a cientos de miles de personas en todo el mundo. Sin embargo, ella es de las que percibe que se abre camino “el pensamiento crítico individual” en un esquema político en red, donde la fuerza de lo personal está por encima de lo colectivo, “y luego todo se vierte” en lo común, se comparte, se retroalimenta. Donde la militancia no es un valor y la lealtad tampoco.
Despejemos la mente por un momento de la etiqueta ‘15M’. No estamos hablando (solo) del mayo de 2011. Podemos encontrar los primeros rasgos incipientes de este fenómeno en los días posteriores al 11-M de 2004, en el “pásalo” como primer ‘retuit’; ahí comienza a extenderse el discurso sobre “el poder de las redes” y de la formación de comunidades que trascienden lo geográfico.
Más recientemente, las protestas contra la Ley Sinde demuestran la capacidad de determinados líderes de opinión, operando en sus espacios de expresión personales y sin representar a nadie más que a sí mismos, de arrastrar a otros miembros de su comunidad y, en efecto dominó, llegar a incendiar la red contra un proyecto político concreto. Esa minoría, no estructurada pero influyente, consigue impactar en la vida política mediática y a día de hoy casi ningún partido se presenta a las elecciones sin dedicar unas líneas en su programa electoral al debate sobre la propiedad intelectual.
Un ejemplo más: el ataque institucional y empresarial contra Wikileaks, que provoca la reacción de miles de usuarios con conocimientos muy específicos de tecnología, generando contenido y activismo en favor del proyecto de Julian Assange. Y podríamos seguir con lo que ha sucedido este año en el Norte de África y Oriente Medio.
En todos estos casos, la influencia y riqueza política de la red ha ido muy por delante de la acción de los partidos. Son “los primeros experimentos de la organización vírica global del siglo XXI“. Eso nos dicen desde el colectivo @isaachacksimov, que impulsan el activismo tecnológico desde hace 10 años. En Democracia Real Ya nos decían hace poco que están naciendo “los movimientos ciudadanos de presión”, una “categoría social nueva, igual que se crearon en su momento los partidos políticos o los sindicatos”. La palabra ‘los’ va en negrita porque igual que son estos podrían ser otros, opuestos ideológicamente o con fines muy diferentes. Lo que está por desarrollarse es la fórmula de la actividad sociopolítica del futuro. Si Internet no es solo una herramienta sino que cambia la forma en la que consumimos, nos comunicamos, ligamos, leemos o hacemos amigos, por qué la política se iba a poder resistir.
“Los miembros cambian, se suman o desconectan temporalmente” de las causas y “no tienen por qué estar de acuerdo con todo”, explica @isaachacksimov sobre esta forma de organizarse, que de alguna manera se parece al trabajo de las comunidades de desarrolladores informáticos de software libre. “Se funciona de manera asíncrona: cada uno se conecta cuando puede, a la hora que puede, y aporta lo que puede” al proyecto común.
En esa línea, el abogado Javier de la Cueva, uno de los usuarios de Twitter más influyentes de las primeras horas del 15M, dijo al principio de las movilizaciones: “Hemos llegado hasta aquí cada uno por separado. Se puede por separado llegar a mucho más”. O dicho, poco después, con más sorna: “el pueblo distribuido, jamás será vencido”. El abogado Josep Jover definía el 15M hace unos días como “la primera revolución que se hace por gente de ciencias y no de letras”.
“La mejor forma de expresarse como individuos está en Internet y las redes sociales”, insiste Carolina. “Te presentas como persona que se agrega a cosas que están pasando. Te permite ser propositivo y no estar siempre a la contra, que mi pensamiento no es solo soltar exabruptos ni ser anti-cosas”, explica. Y ahí están las herramientas: Twitter, Facebook, miles de listas de correo y plataformas desarrolladas por la propia comunidad, según sus necesidades, como la cartografía que ha recopilado el arquitecto Pablo de Soto.
* Periodista español. Editor de periodismohumano y coordinador de Sociedad y Economía. Ha sido redactor de informativos y programas de la Cadena SER en Madrid. juanlusanchez@periodismohumano.com
Fuente: Periodismohumano
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