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Vecinos del Norte iracundos de hoy
Por Andrés Capeluto*
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Pensándolo mejor, ¿porqué así? Indignado. Claro, en ese entonces podía pagar la hipoteca del piso cada mes. Irme de viaje. Los viernes salir de compras. Renovar muebles y electrodomésticos de la casa. Cada cinco años cambiar el coche por otro nuevo. Y poder exteriorizar materialmente mis logros. Ante mis padres, ante mis amigos, ante mí. Ahora no consigo otro curro en dónde no gane más de mil duros. La pasta se va antes que el mes. Los del banco no se detuvieron. Llegó la orden de desalojo y con ella los polis, “…o te rajas o te sacamos”.
Indignación: cólera y desprecio que suele excitar una cosa injusta. Este es el concepto hecho sentimiento por el cuál miles de personas en todo el mundo, se han organizado para salir a las calles a protestar en contra de las desigualdades provocadas por los estragos de un sistema económico que por momentos, parece derrumbarse. El movimiento de los indignados o también llamado del 15-M comenzó en España en Mayo del presente año con el objetivo de promover una democracia más participativa. Se caracterizan por convocar mediante las páginas de redes sociales en Internet, campamentos en diversos sitios públicos de la ciudad. Ejemplo gestor fue lo sucedido en Madrid cuando se congregaron en las Puertas del Sol, monumento histórico de España en el cual está señalado el kilómetro cero de sus principales rutas. Así como lo sucedido el pasado 15 de Octubre cuándo la convocatoria fue mundial. En algunas localidades la suma de “indignados” llega a ser de decenas de miles. En cuatro países clave -aparte de la región ibérica- han sucedido estos pronunciamientos: Francia, Grecia, Londres y Estados Unidos. Este último se destaca de los demás no sólo por la decisión de las personas de acampar en frente a Wall Street, sino que del otro lado en San Francisco el ayuntamiento está estudiado la posibilidad de reconocer legalmente los pedidos del movimiento, convirtiéndose si así lo fuese, en la primera ciudad de dicho país en hacerlo; ya que la primera enmienda de su Constitución lo señala cuando refiere a la libertad de expresión.
Los reclamos parecen corresponder a una característica más del ocaso de la modernidad. Es decir; el descreimiento de hoy, que aqueja a los habitantes de tales países desarrollados porque la crisis económica -aquella que era cuento de inmigrantes- ha sustraído sus bienes y golpeado sus puertas. Es producto de la incapacidad de los intelectuales a dar una respuesta que lo explique todo de una vez y para siempre. Esta falta de credibilidad por parte de la humanidad hacia las ideologías, es la respuesta al surgimiento de los lenguajes pragmáticos, aquellos que son específicos y que promueven su singularidad.
Parecería entonces que ocurra lo que aseguró Hegel, que no haya una síntesis de los pensamientos, una línea común de razón que marque un camino que guíe a la humanidad. Habría que preguntarse entonces: ¿hay alguien que nos pueda ayudar? Quizá con amor, nosotros mismos.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo
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