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Cuando el silencio secuestra las ideas
Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Llega el nuevo año y el Frente Amplio no encuentra la forma de entenderse entre sus componentes, con el fin de crear una fuerza poderosa que defienda a los gobiernos municipales y al propio gobierno nacional, mientas que a la vez se proyecte hacia adelante para poder seguir andando y cambiando.
Hace pocos días en una entrevista que le realizara LA REPUBLICA al senador Carlos Baraibar (FLS), este dirigente con una larga cultura y experiencia frenteamplista, dijo que “Se nos terminó (al FA) el programa y actuamos sobre la marcha”.
“En el segundo período de gobierno (el de José Muica) ya no tenemos los grandes proyectos, sino que tenemos las reformas de las reformas y para eso no nos habíamos preparado. Hoy estamos sobre la marcha, viendo”, acotó Baráibar.
Con este punto de vista se puede estar de acuerdo o no, pero convengamos que es una afirmación muy fuerte, que impacta, que llama la atención y que por lo menos debería ser considerada.
Nada de eso, por cierto, pasó. La dirigencia y la militancia frenteamplista no abrieron la boca, prefiriendo el silencio o el desconocimiento de lo afirmado por Baráibar. Tampoco se debatió en las redes frenteamplistas.
No se escuchó una sola crítica, mucho menos un elogio. Tampoco hubo una sola reflexión que permitiera el diálogo, el enriquecimiento de ideas o el surgimiento de nuevas. Silencio y más silencio.
Se está, entonces, ante un camino que no tiene nada de construcción colectiva, de elaboración en común. De perdurar esta actitud, solo se abrirá paso entre los escombros la lucha por el poder interno, por la defensa de los perfiles individuales y sectoriales.
Toda una patología que ya está vivita y coleando y que puede ser la antesala de una derrota que está siendo advertida por algunos politólogos de fuste, que aseguran que las próximas elecciones nacionales no tienen un ganador cantado.
La intención de esta nota no es profundizar sobre las conclusiones de Baràibar, porque lo más importante es que cuando se dice algo inteligente, no debe ser secuestrado por el silencio. Mi intención es que haya más Carlos Baraibar para que lancen sus propias conclusiones y así poner sobre la mesa del debate del FA una serie de ideas, que de su sana confrontación provoquen nuevas visiones.
Igualmente no quiero lavarme las manos y ser cómplice del silencio: creo que la conclusión de que al FA se le agotó el programa es correcta y que por allí hay que bucear.
También hay que bucear sobre la segunda conclusión, que es cuando afirma que hay que asumir que se està en la etapa de las reformas de las reformas, que con otras palabras se podría decir que la izquierda tiene que enamorarse de la gestión del Estado y de la política, que son tan revolucionarias como aquellas primeras 30 medidas de gobierno de 1971.
Sabiendo que gestión exitosa es aquella que es eficiente, para que el Estado pueda incidir, junto a la inversión privada nacional y extranjera, en las transformaciones que el proyecto histórico del Frente Amplio reclama a gritos.
*Periodista uruguayo, columna publicada en lunes 14 de noviembre en La República
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