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Tienen voz; testimonios de un holocausto
Por Andrés Capeluto*
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Antiguamente se pensaba que la Cal -óxido de Calcio- al estar un tiempo en contacto con cuerpos de carne y hueso los destruía por completo; dicha actividad fue puesta en práctica por los nazis cuando reciclaban los campos de concentración. Enormes fosas repletas de cadáveres humanos. Rociados con cal. Bajo tierra. Pero como siempre sucede cada vez que se perpetúa un crimen, quedan cabos sueltos. Entre los muchos que podemos encontrar con los acaecidos en el último período dictatorial, uno de ellos es que la Cal sólo destruye las partes blandas, y fortalece las calcificadas, es decir: los desfigura rápidamente pero conserva el esqueleto. Supongo que los asesinos de civiles detenidos y los responsables de los enterramientos clandestinos en predios militares, cómo por ejemplo en el Batallón nº 14 de Infantería en la localidad de Toledo en Canelones, no contaron con eso.
Los especialistas del Grupo en Investigación en Arqueología Forense a cargo de José López Mazz afirman que a igual manera de los dos desenterramientos anteriores; recordemos: -desde el año 2005 fueron ubicados en la chacra de Pando los restos de Ubagesner Chaves y en el Batallón nº 13 los de Fernando Miranda- el pasado 21 de octubre del presente año en el Batallón º 14 uno de los indicios para continuar excavando hasta llegar a los restos óseos fue la presencia de piedras, una gruesa capa de cal y en los casos de hallazgos pequeños, el indicio de alteraciones estratigráficas, marcado por los desniveles del suelo y el rastro que dejan máquinas y palas de trabajo en la tierra luego de ser removida. Este último aspecto demostraría la hipótesis acusatoria aún no confirmada en su totalidad de la “Operación Zanahoria”, la cual ejecutaba el desenterramiento de los cuerpos, su consecuente cremación y sus últimos restos arrojados al mar. Lo que queda es esperar los resultados del estudio que determina su ADN y luego debe ser comparado con los cientos registrados en un banco de datos aportados por familiares de desaparecidos en Argentina y en Uruguay.
Con todo si queremos tener una democracia dónde la pluralidad transparente de los testimonios que hacen su historia sea una y sólo una, resta mucho más. Siendo redundante, restan los resultados de los exámenes identificatorios de los cadáveres hallados y de los que quedan por hallar. También la continuidad de la investigación que académicos de la Universidad y autoridades de la Presidencia de la República están realizando en documentos de diversos archivos estatales, para patentar la historia de los Detenidos Desparecidos. Y sumado a ello con la actual resolución del Parlamento de la no prescripción de los delitos de Lesa Humanidad cometidos durante el período golpista, ya que según la Corte Interamericana de los Derechos Humanos catalogó al Uruguay como violador de tales derechos; lograr derrumbar algunas estructuras de poder cívico, para saber la veracidad de los hechos en relación a la llamada Operación Zanahoria, supuestamente cometidos entre 1985 y 1986 bajo el mandato del ex presidente Dr. Julio M. Sanguinetti.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo
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