Somos TV
Apoderados de la visión

Por Andrés Capeluto*

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La fundación Friedrich Ebert publicó el pasado viernes 18 de noviembre un informe técnico titulado, “La TV privada en Uruguay: caracterización de la concentración de la propiedad, las audiencias y la facturación.”

Dentro de este marco y días previos a la presentación de tal informe, encabezado por el senador Daniel Martínez es que el gobierno propone una ley o reglamento estatal que regule los alcances de los medios a causa del advenimiento de la TV digital. Es decir, una ley de telecomunicaciones que establezca las reglas. En el parlamento la discusión al respecto sobre la necesidad de una ley que regule el mercado de los servicios audiovisuales fluctuó, desde que se establezcan normas para que gran parte de la sociedad tenga la certeza de acceder a contenidos diversos y que las mismas no signifiquen una limitación de los derechos de libertad de expresión; hasta la otra postura por parte de miembros de la oposición, que cuestionaron la puesta en práctica de tal legislación al considerar de que no existe a nivel nacional, concentración de poder por parte de los canales privados en el mercado televisivo. El punto fuerte de su argumentación es que si el Estado fija plazos para los permisos de frecuencia puede excederse en su capacidad regulatoria, entorpeciendo la tarea de los medios por querer cumplir con ellos.

Sin embargo podemos decir que en el Uruguay, dentro del medio televisivo son las tres grandes empresas, a saber: canal 4 -Romay- , canal 10 -De Feo, Fontaina- y Canal 12 -Cardoso, Scheck- los que mantienen monopolizada una red de medios mediante la propiedad directa o indirecta. Además de poseer en algunos casos otros medios como lo son emisoras de radio (AM-FM). Según los autores del informe estos grupos operan controlando la totalidad de la televisión privada y para abonados (cables: -Montecable, TCC, Nuevo Siglo-) aportando contenidos a canales del interior, de los cuales casi la mitad son también de su propiedad.

Tampoco debemos olvidar que éstos canales (los del interior), por cada hora que pasa, deben cederles cada cuatro espacios publicitarios, dos de ellos; y durante los informativos centrales las tandas son exclusivas de RUTSA -Red Uruguaya de Televisión Sociedad Anónima- a la cual estos tres canales están asociados, teniendo así potestad de las avisadoras nacionales, hablamos en éste caso de multinacionales y empresas públicas. Por un lado, controlan gran parte de la emisión de mensajes a nivel nacional. Por otro, generan una enorme dificultad a los emprendimientos particulares y locales de querer hacer televisión y no poder, por no lograr acceder a avisadores que firman sólo con el grupo antes mencionado.

Ante el advenimiento de la era digital, dónde a través de un mismo medio o soporte informático un puede lograr casi todo a nivel de comunicación. Y con el aporte de Herbert Marcuse en un mundo dónde los medios de comunicación nos venden intereses particulares como si fueran los generales; un mundo que versa ser racional pero que manifiesta como su antítesis. Ya que la base de su producción es la destrucción de las necesidades inherentes humanas, los panfletos de Paz que usan los Estados más poderosos los imponen a través del uso de la fuerza y la guerra, y se crece a partir de reprimir las posibilidades de pulir las asperezas en la lucha por la existencia. La sociedad en la cual nos tocó vivir se caracteriza por ser tecnológica, siendo éste el nuevo instrumento de control social. Con respecto a los canales de TV privados de éste país, no se pone en duda su legitimidad. Pero contemplemos si, la excesiva concentración en pocas manos de la información.

*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo

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