La violencia está en nosotros
Por el Lic. Fernando Britos V.

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Este era el título de una vieja película (Deliverance,1972) de John Boorman, en la que cuatro jóvenes excursionistas se ven envueltos en un torbellino de violencia que incluye traumatismos y agresión, vejaciones, asesinatos y ocultamientos. El guión bien puede identificarse con resonancias de las narrativas de Raymond Carver o David Lehane.

Las interpretaciones sobre este tipo de películas siempre han sido múltiples pero predomina la idea expresada en el título castellano: todos somos seres violentos y brutales apenas contenidos por el barniz de la civilización, la educación o el temor a la retaliación y a las consecuencias de los malos actos.

Es una idea muy atractiva porque, sin necesidad de discutir su certeza ni poner en cuestión los actos concretos, permite un manejo llevadero de las culpas propias y hacer ejercicio de negación y distanciamiento. En último caso, si perdemos los estribos y nos deshacemos en palabrotas o nos agarramos de las mechas ante nuestros hijos (o lo que es peor con ellos mismos) siempre podemos atribuirlo a “un mal momento”, imputarlo a la “tensión” o disiparlo en “la violencia que sufre la sociedad”.

Por otra parte, la violencia en si misma es un fenómeno de extraordinario poder con fines de manipulación, sobre todo bajo la forma de violencia simbólica. Quienes optan por utilizar la violencia como argumento para conseguir adhesiones pueden recurrir a varios mecanismos fácilmente identificables. Entre ellos:

a) Desviación - Violencia es matar a un animal inofensivo y en tal sentido la niñez o adolescencia de los autores es un aderezo agravante (“si esto lo hacen cuando son chicos y están enfermos, cuando sean grandes y estén sanos, me van a matáa a mi”). Naturalmente que esta violencia, hábilmente utilizada al amparo del anonimato que aseguran los “me gusta - no me gusta” de las páginas bobas en Internet, sirve para eclipsar, licuar o distraer la atención de otras formas recurrentes y, sobre todo, sirve para generar una actitud de falso compromiso. La desviación como recurso oportunista se percibe claramente en la “iniciativa” que algún oscuro diputado ha lanzado al ruedo, para prohibir las domas y jineteadas por considerarlas como festivales de crueldad con los equinos. He ahí un típico sofisma de distracción.

b) Desensibilización -Se ocultan los datos de una asonada de “nenes bien” que drogados y borrachos arremeten contra su liceo y alrededores (no hay denuncias) y se expone con detalle la historia personal de tres jovencitos apaleadores (marchen al INAU). El problema de la desensibilización se hace patente cuando los candidatos presidenciales republicanos en los EUA consideran que “el submarino” es una técnica aceptable de “interrogatorio profundo”, o cuando la violación de una mujer es considerada menos grave que la violación de un hombre (esta es la única explicación de fondo para que un violador haya campeado durante dos o tres años en una zona bien delimitada de Canelones, atacando a decenas de mujeres, sin ser detenido).

c) Ranking de la violencia y de la muerte - Si se consigue contraponer o sobreponer distintos casos de violencia se refuerza la desviación y la desensibilización. En lo que va del año han muerto más del doble de mujeres en episodios de violencia doméstica (27) que en cualquier otro tipo de hechos, incluyendo las muertes en accidentes de tránsito. La construcción tiene una tasa de morbimortalidad más alta que cualquier otra de las profesiones y ocupaciones del país, incluyendo la policía, el personal de vigilancia, los camioneros, los almaceneros y baristas, taxistas y personal de empresas de transporte.

d) Negación - Estos procedimientos operan cuando se va elevando el umbral de los actos violentos; de este modo, putear al médico, tirarle del pelo a la maestra, patotear a un conductor, insultar y escupir a los demás espectadores, pueden llegar a considerarse “normales” y para muchos no son violencia en tanto no amenazan la vida o la integridad física de los otros. Los actos aislados siempre adquieren otro significado cuando se los contextualiza, independientemente del resultado de la “tentativa” y de la pérdida o no de piezas dentales. Desgraciadamente la negación queda expuesta post mortem. La prédica del “olvido”, “dar vuelta la página” y otras variantes son el ejemplo más brutal y dañino de negación cuando se aplican al ocultamiento de las violaciones de derechos humanos.

e) Trivialización - Está directamente emparentada con la negación pero es más insidiosa porque contribuye a que se ignoren sus efectos (dificultando el reconocimiento y la prevención) y se eludan las responsabilidades (impunidad). Esto es particularmente grave cuando se produce en el ámbito laboral y contribuye al tratamiento abstracto de los riesgos psicosociales. Entre los riesgos psicosociales se encuentran el estrés, la violencia interna y externa, el acoso sexual y el acoso moral. La trivialización opera cuando se hace un abordaje exclusivamente teórico que elude, sistemáticamente, los casos concretos, ignora las denuncias y la necesidad de tomar acción inmediata contra las mismas. Esto es usual en los casos de acoso moral, de abuso y desviación de poder y otras arbitrariedades que se cometen en el ámbito público y contra los funcionarios de carrera, por parte de quienes ocupan cargos electivos o de particular confianza.

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