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Guillermo O’Donnell: Ideas que movilizaron su época
Por el profesor Luiz Carlos Bresser-Pereira*
Acabo de recibir la noticia de la muerte de Guillermo O’Donnell a los 75 años. Pierdo a un amigo de mi generación, y todos perdemos al más importante investigador y teórico de la democracia de América Latina. Conozco a Guillermo desde los años 1970, cuando luchábamos por la democracia en nuestros países. Pero el primer gran trabajo suyo que leí fue sobre las alianzas de clase en la Argentina, fue sobre el conflicto entre dos visiones y propuestas para nuestro desarrollo: el pacto desarrollista asociando empresarios industriales, burocracia pública y trabajadores, contra el pacto liberal uniendo a la gran agricultura y pecuaria exportadora (“el campo” en la Argentina), el gran capital aplicado al sector financiero, en la infraestructura y en la industria monopólica de bienes básicos, y los intereses extranjeros. Realizaba, entonces, el análisis y la crítica de este pacto colonialista que Getúlio Vargas venció en Brasil, pero que los argentinos jamás lograron derrotar y, por esto, el desarrollo económico de Brasil desde los años 1930 fue muy superior al de la Argentina.
Aún en años 1970, como investigador del CIDE, Guillermo desarrolló la idea del “Estado burocrático-autoritario” - un concepto que se tornó paradigmático en América Latina. Él explicó la lógica de los regímenes militares como una consecuencia de la “profundización del capital” que se estaba dando en la región después que la sustitución de importaciones de bienes manufacturados de consumo se agotara y se tornaba necesario invertir en grandes empresas capital-intensivas. No era esta mi interpretación, porque para mi estos regímenes se situaron en el marco de la Guerra Fría y devinieron de la reacción de las clases dominantes a la radicalización política provocada por la Revolución Cubana, pero los trabajos de Guillermo abrieron el camino para la crítica del autoritarismo que entonces fue tan importante para las naciones latinoamericanas.
A comienzos de los años 1980 Guillermo dejó de lado el tema del autoritarismo y se inclinó hacia las transiciones democráticas. Asociado a Philippe Schmitter y Laurence Whitehead, lideran un gran proyecto de investigación sobre estas transiciones que se estaban produciendo en aquel entonces. En lugar de explicar las transiciones como consecuencia de la lucha popular y de la adhesión de la burguesía industrial a esta lucha cuando perdió el miedo al comunismo, defendió la idea que se volvería dominante en América Latina: que la transición democrática provino de la victoria de los militares “soft liners” sobre los “línea dura”.
Luego de la redemocratización de Argentina, de Brasil y de Chile, se volcó hacia el problema de la calidad de la democracia. No bastaban una democracia mínima, la libertad de expresión y de asociación y el sufragio universal; era preciso que el Estado democrático se tornase cada vez más democrático, que dejase de ser apenas una “democracia delegativa” en las cuales todo el poder se concentra en el jefe de gobierno. Para esto no alcanzaba con que se avanzase en la defensa de los derechos sociales y se aumentase la responsabilidad de los políticos; era necesario también avanzar en la protección de los derechos civiles - del derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad y al respeto - que en las democracias de elite o schumpeterianas está asegurada para los ricos, no para los pobres. Lideró entonces un segundo gran proyecto de investigación sobre la mejora de la calidad de democracia en América Latina, realizado bajo los auspicios de las Naciones Unidas.
Guillermo O’Donnell fue un gran intelectual de su tiempo. Un tiempo que él vivió con pasión e indignación. A veces era difícil entender su español, porque su forma de hablar no era muy clara, pero, en compensación, su retórica al presentar sus trabajos era maravillosa, y fácilmente entusiasmaba a una platea de intelectuales y estudiantes. Durante un cierto período de su vida vivió en San Paulo y fue investigador del Cebrap; fue así que casi se convirtió en un brasileño, pero la Universidad de Notre Dame, en los Estados Unidos, no lo venció. Sin embargo, antes que nada, era un argentino, un porteño y volvió a la Argentina hace algunos años. En su país él podría haber sido un gran político - no le faltaron invitaciones y oportunidades en su juventud y madurez - pero prefirió dedicarse a las ideas, porque creía que ellas son poderosas, que movilizan el mundo. Sin ninguna duda, las suyas, lo movilizarán.
* Economista y cientista brasileño.
Traducido para La ONDA digital por Cristina Iriarte
El politólogo Guillermo O'Donnell murió a los 75 años. Considerado como el académico argentino en ciencias políticas más reconocido en el exterior, entre su obra más destacada se encuentran sus estudios sobre las transiciones en los procesos democráticos.Luego de vivir varios años en el exterior, donde dio clases en las principales universidades del mundo, O'Donnell regresó al país en 2009.
Entre las numerosas distinciones que recibió se encuentran el premio de la Asociación Internacional de Ciencia Política, asociación de la que fue presidente. O'Donnell fue doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Yale, miembro de la Academia Norteamericana de Artes y Ciencias, profesor e investigador de universidades como las de California, Stanford, Oxford, Cambridge y Notre Dame
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