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Régimen financiero Democracias que se extinguen
Por Andrés Capeluto*
Parece increíble que hoy en día uno pueda ver desde este lado del mundo, la aplicación de políticas neocoloniales dentro de la vieja Europa. Lo primero que uno piensa de repente es: Bueno, ellos tuvieron guerras, si hablamos de “crisis” podemos decir que tienen bastante experiencia sobre el tema. Sólo con poner como ejemplo el período transcurrido desde la 1ª y 2ª Guerra mundial con su consecuente reconstrucción del continente. Pero lo que llama la atención sobre la actual situación europea es: que varios países están cambiando líderes políticos sin previas elecciones aparentes y con el consentimiento de los partidos; quién ose recurrir a la soberanía del pueblo es sacado del campo de juego súbitamente; también se aplican políticas de recorte del gasto social, lo que implica: una bajada de los salarios reduciéndolos en promedio, a lo que cobra un pasivo; un aumento del I.V.A. y de los servicios como el agua, electricidad y gas. Además de la privatización de las empresas estatales. Y la acusación mediática de unos países a otros, sobre quién debe más. Entonces: Con todo lo que Europa produce, ¿A quién le deben?; ¿Dónde va a parar todo ese dinero recaudado?. Y por si fuera poco, parecen ser los mismos lineamientos de una política, que por estos lares estamos acostumbrados a sufrir.
A simple vista y sin informarse con certeza del asunto sobre la “crisis” europea uno puede fácilmente inclinarse por señalar a los griegos como unos descontrolados consumistas que ahora están pagando los platos rotos. Ahora si miramos el tema con lupa, se puede ver que no son los que deben más, la superan Holanda, Irlanda, Bélgica, España, Portugal e Italia. El acuerdo pactado es simple, los tres gigantes usureros del mundo a los cuales se los denomina con el calificativo de “troika”, a saber: el Banco Central Europeo -B.C.E- con su sede en Fráncfurt (Alemania), el Fondo Monetario Internacional -F.M.I.- y la Unión Europea -U.E.- Son los que ante la inminente baja en las bolsas en los mercados, han impuesto medidas adoptadas con el consentimiento de los países integrantes de la Unión Europea. A cambio de la inyección monetaria se les impone a los prestatarios algunas condiciones, entre ellas: que dejen ingresar a su gabinete político tecnócratas financieros salidos del B.C.E., ocupando puestos de primer nivel en la legislatura como en los ministerios; en Grecia se le condenó al socialista G. Papandreu por intentar preguntarle al pueblo si estaba de acuerdo en aprobar un decreto pactado por la troika, lo que concluyó en una reorganización de la bancada, siendo sustituido por Lucas Papademus, formado en Estados Unidos y ex -vicepresidente del B.C.E.; en Italia la historia es análoga, ya que el nuevo primer ministro llamado Mario Monti es como su colega griego, un economista formado en Norte América (entre otras cosas fue asesor económico de la Unión Europea entre 1994 y 2004 cuando le ganó un juicio a Microsoft por prácticas monopólicas, haciéndole pagar a la empresa informática una multa de 500 millones de euros).
También otra característica dentro del pliego de condiciones, es el ingreso de funcionarios del B.C.E. en el manejo de los ministerios y desde allí la implementación de modificaciones en el gasto público -ej.: Ministerio de Salud- para antes que nada, salvar a los bancos comerciales porque son éstos lo que soportan la deuda del pueblo.
En suma lo que sucede es una suerte de golpe de Estado financiero, que impacta en la democracia ya que antes de haber elecciones en cada país con deuda, la troika le sugiere a los sectores políticos más fuertes de esos países que firmen un acuerdo de reconversión de la deuda con todo lo mencionado anteriormente dejando por fuera las inquietudes de la gente, o las consecuencias serán nefastas, simplemente con la amenaza de que generarles un bloqueo o excluirlos de los mercados.
Sin embargo detrás de la aparente buena voluntad de la U.E. y del F.M.I. lo que sucede es que existen inversionistas privados, también llamados especuladores, que a través de éstas instituciones financieras y para cobrar con garantías transforman su inversión privada en la deuda nacional de los países; con lo cual el cobro de la acción es segura. Por ello todo el dinero que sale del salario recortado de cada trabajador, así como los porcentajes del PBI de los países que dejan de entrar en los ministerios para la sanidad y salubridad de sus naciones, continúan alimentando a un sistema económico voraz que por un lado ejecuta modelos de dominación coloniales, impidiendo que algunos países se desarrollen y por otro lado perpetúa un sistema que hace dinero agregándole valor al dinero, ya que el capital de préstamos a nivel mundial es cien veces mayor en billones, que el capital que sale de la producción anual del planeta, por ello le rendimos tributo al sector financiero y sus especuladores.
Más allá de indagar en las causas de la deuda internacional, lo más impactante es que dentro las fuerzas que rigen al ser humano, a fin de cuentas siguen dominando las que apuntan a su egoísmo y avaricia. A través del uso de la tecnología hemos dominado toda actividad que nos provea alimento y servicios suficientes como para toda la población del planeta pero aun así somos lo que el valor agregado del dinero nos dice que seamos.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo
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