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Brasil: Dilma hoy presidenta ayer guerrillera
Informe
Foto inédita que muestra a Dilma en momentos que fue interrogada
En esta primera quincena de diciembre llega a las librerías de Brasil un libro de Ricardo Amaral, “Dilma, de la guerrilla al poder”. Lo que la vida requiere es coraje dice en la obra el periodista Amaral. La foto que sigue, inédita, está en el libro que cuenta la trayectoria de Dilma Rousseff, de la guerrilla al Planalto. Amaral, que fue asesor de la Casa Civil y de la campaña presidencial, descubrió la imagen en el proceso contra Dilma en la Justicia Militar. La foto fue sacada en noviembre de 1970, cuando la actual presidente de la República tenía 22 años. Durante 22 días de tortura, la actual presidenta de Brasil respondió a un duro interrogatorio en la sede de la Auditoría Militar de Río de Janeiro.
Lo que el proceso de la justicia militar reveló fue que la joven con solo 22 años se había convertido en líder de una organización política que se alzó en armas contra el gobierno dictatorial por aquellos años.
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“Dilma en la guerrilla”; con este titular durante la campaña electoral, que luego la llevo al gobierno de Brasil, la revista Epoca publicó la nota que sigue sobre este tema, firmada por los periodistas Leandro Loyola, Eumano Silva y Leonel Rocha,
“En octubre de 1968, el Servicio Nacional de Informaciones (SNI) produjo un documento de 140 páginas sobre la situación de la “guerra revolucionaria en el país”. Cuatro años después del golpe que instaló la dictadura militar en Brasil, grupos de izquierda promovían acciones armadas contra el régimen. El informe menciona asaltos a bancos, atentados y muertes. En Minas Gerais, el SNI se preocupaba por un grupo disidente de la organización llamada Polop (Política Obrera). El texto afirma que se realizaban reuniones del grupo en un apartamento en la calle João Pinheiro, 82, en Belo Horizonte, donde vivía Cláudio Galeno Linhares. Entre los militantes aparece Dilma Vana Rousseff Linhares, descripta como “esposa de Cláudio Galeno de Magalhães Linhares (‘Lobato’). Es estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas y sus antecedentes están siendo relevados”. Dilma y la máquina represiva de la dictadura comenzaban a conocerse.
Durante los cinco años en que esta máquina funcionó con mayor intensidad, de 1967 a 1972, la militante Dilma Vana Rousseff (o Estela, o Wanda, o Luiza, o Marina, o Maria Lúcia) vivió más experiencias de las que la mayoría de las personas tendrá en toda la vida. Se casó dos veces, militó en dos organizaciones clandestinas que defendían y practicaban la lucha armada, se mudó de casa frecuentemente para huir de la persecución de la policía y del Ejército, estuvo en San Pablo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Río Grande del Sur, adoptó cinco nombres falsos, usó documentos falsos, mantuvo encuentros secretos dignos de películas de espionaje, transportó armas y dinero obtenido en asaltos, aprendió a disparar, dio clases de marxismo, participó de discusiones ideológicas trancada durante varios días en “aparatos”, fue apresada, torturada, procesada y soportó 28 meses de cárcel.
Hoy, candidata del PT a la Presidencia de la República, Dilma habla poco sobre este período. ÉPOCA le pedió, en diversas ocasiones en los últimos meses, una entrevista a Dilma para aclarar las dudas que aún existen sobre el tema (lea algunas de ellas en el recuadro de la última página). Todos los pedidos fueron denegados. El viernes pasado, la asesoría de prensa de la campaña de Dilma envió una nota a la revista en la que informa que “la candidata del PT nunca participó de la acción armada”. “Dilma no participó, no fue interrogada sobre el particular y ni siquiera denunciada por participar en ninguna acción armada, no habiendo sido ni juzgada ni condenada por esto. Dilma fue presa, torturada y condenada a dos años y un mes de prisión por la Ley de Seguridad Nacional, por ‘subversión’, en una época en la que hacer oposición a los gobiernos militares era ser ‘subversivo’”, dice la nota.
Dilma fue denunciada por encabezar huelgas y asesorar en materia de asaltos a bancos. La trayectoria de Dilma en la lucha contra la dictadura puede ser conocida a través de la lectura de más de 5 mil páginas de tres procesos penales conducidos por el Superior Tribunal Militar en las décadas de 1960 y 1970. Ellos están en la colección del proyecto Brasil: Nunca Más, a disposición en la sala Marco Aurélio Garcia (en homenaje al asesor internacional de la Presidencia) en el archivo Edgard Leuenroth, que funciona en un edificio en el campus de la Universidad de Campinas, en San Pablo, y en otros archivos oficiales. La lectura de informes, testimonios y recursos burocráticos permite conocer un período de la vida de una persona que se sumergió en el ritmo alucinante de una época intensa. El contexto internacional de los años 1960, de un mundo dividido entre derecha e izquierda, en bloques de países capitalistas y comunistas, propiciaba opciones radicales. El golpe militar de 1964 instauró en Brasil un régimen dictatorial que sofocó las libertades en el país y reprimió oposiciones. Millares de personas fueron presas por oponerse al régimen, centenas fueron asesinadas luego de sesiones de tortura promovidas por una horda de agentes públicos que fueron mantenidos ocultos o que huyeron hacia el exilio para escapar de la represión.
Dilma Rousseff fue una de estos jóvenes marxistas que, influenciados por el éxito de la revolución en Cuba liderada por Fidel Castro en los años 50, se alistaron en organizaciones de lucha armada con la convicción de que derrocaría a la dictadura e instaurarían un régimen socialista en Brasil. Dilma está entre los sobrevivientes de la guerra entre el régimen militar y estas organizaciones. Hija de un búlgaro y una brasileña, estudiante del tradicional colegio Sion, de Belo Horizonte, la vida de clase media alta de Dilma cambió a partir de su casamiento con el periodista Cláudio Galeno Magalhães Linhares, en 1967. “(Dilma) Ingresó en las actividades subversivas en 1967, llevada por Galeno Magalhães Linhares, entonces su novio”, afirma un informe de 1970 de la 1ª Auditoría Militar. Las primeras menciones a Dilma en documentos oficiales la citan como integrante de una disidencia de la Polop. Este grupo adoptó el nombre de Organización. Con nuevas adhesiones de militantes que abandonaron el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), la Organización se transformó en Colina (Comando de Liberación Nacional). En su documento de base, el Colina adhirió a las ideas de Régis Debray, autor francés que, inspirado en la experiencia cubana de Fidel Castro, defendía la propagación de revoluciones socialistas a partir de focos guerrilleros. La doctrina de Debray se conoció luego como “focusism”.
Ex contemporáneos de prisión citan el apartamento de Dilma de la calle João Pinheiro, en Belo Horizonte, como uno de los principales centros de reuniones de la organización. En un testimonio brindado el 4 de marzo de 1969, el militante del Colina Ângelo Pezzutti afirma que “se encontró (con otro militante) algunas veces en el apartamento 1.001, Edificio Solar, residencia de Galeno y Dilma”. Dilma es nombrada como responsable por impartir clases de marxismo, comandar una “célula” en la universidad para atraer nuevos militantes hacia la causa. “A comienzos de 1968, el declarante, por recomendación de Carlos Alberto, coordinó una célula política, en la cual tomaron parte Dilma, estudiante de economía, cuyo nombre de guerra es Estela, Erwin y Oscar (nombres de otros dos militantes)”, dice la declaración de otro militante, Jorge Raimundo Nahas. “El objetivo principal de esta célula era trabajar el medio estudiantil.” Uno de los universitarios reclutados fue Fernando Damata Pimentel, de 17 años. Ex intendente de Belo Horizonte, Pimentel es candidato al Senado por el PT y es uno de los coordinadores de la campaña de Dilma. De acuerdo con los testimonios, en las reuniones - muchas realizadas en el apartamento de Dilma - el grupo decidía sus acciones. En su declaración, Nahas afirmó que parte del Colina, con el paso del tiempo, pasó a considerar que la organización debería tener un carácter más militar. Fue así que se crearon sectores de “expropiación, relevamiento de áreas, sabotaje e inteligencia e informaciones”. “Dilma y Oscar permanecieron en el sector estudiantil”, dice Nahas. Esta decisión marca un punto de inflexión en la corta historia del Colina. El grupo pasó a la acción armada. El historiador Jacob Gorender, que estuvo preso con Dilma en el presidio Tiradentes, en San Pablo, es autor de Combate en las Tinieblas, el más completo relato de la lucha armada contra la dictadura militar. Afirma que el Colina fue una de las pocas organizaciones que hacía “prédica explícita del terrorismo”.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
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