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La educación necesita transformaciones radicales, este es el momento
Profesora Inés Moreno
Inés Moreno es Profesora de Filosofía para Enseñanza Media (IPA). Licenciada en Filosofía (FHCE –UdelaR). Magíster en Filosofía Contemporánea (FHCE - UdelaR). Profesora de Estética del Instituto de Profesores Artigas en la carrera Filosofía (CFE-ANEP). Docente G.2 de la Sección de Estética en Instituto de Filosofía de FHCE – UdelaR. Coordinadora Académica del Departamento Nacional de Filosofía del CFE-ANEP. Lo que sigue son los aspectos más significativos de un diálogo que Moreno mantuvo con La ONDA digital sobre la actual problemática de la educación y enseñanza nacional.
- Profesora, ¿cuál es el diagnóstico que usted tiene de la actual situación de la enseñanza uruguaya? En realidad, actualmente, yo trabajo en Formación Docente y en la Facultad de Humanidades de la UDELAR, no en la enseñanza media. Por lo tanto, en materia de formación docente, tengo una visión más directa. Es a esto a lo que me puedo referir con mayor propiedad. Luego, tengo opinión sobre la ecuación media a partir de mi experiencia, por haber trabajado como docente de Secundaria durante más de 20 años y un vínculo algo más indirecto en la actualidad por estar en Formación Docente. Puedo decir algunas cosas que yo pienso en términos generales y no tanto como un diagnóstico, sino como una percepción personal, porque esa realidad está llena de complejidades.
- ¿Qué es lo que nos puede comentar en ese sentido? - Pienso que el tema de la enseñanza está muy complicado, por varias razones y desde varios puntos de vista. En primer lugar, hay una necesidad de transformación; hay que hacer propuestas diferentes para los muchachos que estudian en el liceo, en la medida en que las actuales condiciones - obviamente - no están convocándolos, no los están entusiasmando ni interesando y la educación media no está cumpliendo con sus objetivos. Por lo cual, hay que reflexionar críticamente sobre el tema y pensar en nuevas modalidades, no solamente de contenidos y de programas, sino una nueva forma de enfocar y encarar la enseñanza media enteramente, así como también sus instituciones y su funcionamiento. Porque la población estudiantil, evidentemente, ha cambiado. No solamente ha crecido significativamente -se ha masificado- sino que ha cambiado la composición social y las características del alumnado. Hay que revisar, entonces, no solamente planes y programas, como decía, sino la estructura institucional misma; Porque desde el famoso Plan 41 hasta aquí, no ha habido modificaciones sustanciales. Es verdad que en los últimos tiempos se han dado algunos cambios en la enseñanza, pero - básicamente - de programas. No en el enfoque. Y eso, obviamente, no es admisible, en la medida en que sí ha habido cambios sustanciales en la sociedad, a todos los niveles.
- ¿Entonces usted ubica las dificultades que pueda haber como propias del Uruguay, propias de nuestra sociedad? ¿No tienen nada que ver con esos fenómenos que se dan a nivel mundial? - No, seguramente sí tienen que ver. Algunos serán globales y se dan con características similares en otros lugares, particularmente de América Latina. Pero hay otros, que son específicos, del Uruguay. Hay algo que es un dato de la realidad: Uruguay se destacaba y se despegaba del resto de los países de América por tener una calidad educativa y un nivel cultural muy reconocida. Eso se perdió. En todo caso, comenzamos a compartir problemas, circunstancias o características con otras sociedades, que antes no compartíamos, en el sentido en que antes había un despegue del Uruguay en el contexto más general del resto de los países de América. Entonces, tenemos que pensar que nuestro “deterioro” (el deterioro del Uruguay en su calidad educativa) es mayor. Porque, comparativamente, partimos de situaciones diferentes; la nuestra era de privilegio no hace tanto tiempo, sólo algunas décadas. En este sentido me parece que, hay que atender algunos datos que aparecen como el informe PISA, que aunque no tiene la última palabra y - seguramente - debe ser colocados en su lugar y contextualizado, debe ser atendible en alguno de sus índices. Creo que uno de esos índices que llaman la atención y alertan - que es el que a mí me preocupa más - es el que muestra la inequidad del sistema educativo en la enseñanza media del Uruguay. Es decir, la distancia que hay - para decirlo en términos sintéticos - entre aquellos estudiantes que tienen mejores resultados y aquellos que tienen peores resultados. Es mucho mayor esa polarización, esta brecha en nuestro país, que en aquellos países de América que tienen una polarización social mayor. Es decir, en países en que la distribución de la riqueza es más desigual, donde la distancia entre pobres y ricos, el sistema educativo (en términos de rendimiento comparativo entre los que obtienen mejores y peores resultados) es menos injusto que en el Uruguay.
- ¿Cuáles son las causas más significativas de este fenómeno? - Pienso, como le decía anteriormente, que una es la falta de evaluación, crítica y autocrítica profunda de todo el sistema de enseñanza, y en esa medida, falta de propuestas que estén a la altura de las circunstancias. Eso implica revisar la estructura misma, el sistema todo y acompañar las necesidades de los muchachos ¿qué número de asignaturas es razonable? ¿Cómo se enfocan estas asignaturas? ¿Qué horarios necesitan tener los muchachos, en general, en los liceos? todo esto tiene que ser revisado. Y me parece que junto con esto, paralelamente, es fundamental revisar la formación de los docentes. Porque si eso, ningún plan o programa va a poder funcionar.
- Pero la gestión, ¿no entra en este terreno? ¿O la gestión que tenemos, que estamos usando, es la correcta? - La gestión también. Hay que pensar en gestiones que sean más eficaces, innovadoras. Pensar con flexibilidad, con la perspectiva de construir entre todos un sistema mejor, porque también la gestión tiene estructuras muy viejas.
- ¿Habría que cambiarlas? Pienso que si, que hay que cambiarlas. Hay que pensar en formas novedosas, que estén acompañando los cambios estructurales del país y del mundo. Por ejemplo, el fenómeno de masificación del alumnado.
- ¿Pero cuando se empieza a hablar de cambios, surgen resistencias y objeciones dentro del propio sistema? - Si. Por ejemplo, ahora existe una gran resistencia al proyecto de Fortalecimiento de las Instituciones para la Mejora Educativa (Pro-mejora) por parte de algunos sectores (sindicatos de profesores de secundaria y UTU fundamentalmente). Sin embargo, yo pienso que es probable que haya mucho desconocimiento respecto del proyecto mismo. Aunque es público y todos pueden acceder a su contenido en la página de la ANEP, hay una serie de juicios que más bien expresan temores que no emergen necesariamente del contenido del proyecto tal como aparece presentado. En cambio tiene algunas interesantes propuestas que tienden a dar respuesta a alguno de los problemas más serios. Hay un abismo entre los liceos del centro de Montevideo y liceos de zonas periféricas; de primer ciclo y de segundo ciclo; de zonas urbanas y de zonas rurales o semirurales; la institución debe atender esos asuntos, y dar respuesta a cada y necesidad específica. Entonces, no puede regirse por estándares estrictos y patrones universales. Esa es la ventaja, por ejemplo, que tendría una nueva forma de gestión más ágil, sin trabas burocráticas, que, seguramente será perfectible y modificable en los aspectos que sea necesario según la experiencia misma vaya mostrando; habrá que evaluar y ver los resultados. Pero lo que intento decir es que, esta flexibilidad a la que se apunta y el otorgamiento de una cierta autonomía de cada uno de los centros, para evaluar su situación particular para dar respuesta a esas circunstancias, diferente a otras, me parece positiva en principio.
- A raíz de estos ejemplos que usted mencionó, ¿no percibe que hay como dos enfoques o dos visiones distintas? - No sé si son solamente dos. Debe haber una diversidad de opiniones…
- ¿El plan “pro mejora” lo proponen las autoridades de la enseñanza, no la comunidad educativa? - Si, la iniciativa es del Codicen, pero yo no conozco otra.... Hay oposición pero ni los sindicatos, ni otras fuerzas políticas han planteado proyectos concretos, no se presentan alternativas…este proyecto es innovador. Será discutible, cuestionable y polémico, o perfectible, pero es innovador. Yo creo que - de todos los proyectos que actualmente se están instrumentando - es el más innovador. Seguramente, habrá otras cosas que se les ocurrirán a otros actores y que, en este momento, no se están teniendo en cuenta. Lo que me parece bien es que ahora se haya puesto este tema sobre la mesa, y en general el tema de la educación que es uno de los temas al que las encuestas le están dando - después de la seguridad y del empleo - el primer lugar en la preocupación general. Y eso hace que empiece a debatirse en ámbitos más amplios que hasta el momento, lo cual es una muy buena cosa. Por eso digo, habrá quienes piensan que las políticas aplicadas por las autoridades son correctas y otro que no - en ese sentido hay dos grandes grupos, como usted me decía -, pero hay mucho más que eso. Hay mucha gente que hasta ahora, se había mantenido relativamente al margen -sorprendentemente, porque la enseñanza está en una situación crítica desde hace mucho tiempo - y que ahora empieza a preguntarse y preguntar, a discutir o expresar su opinión.
- Usted ve más estado de opinión, en el sentido de demandar qué hay que cambiar. -Si, en qué hay que cambiar; en qué hay que mantener; cuales son las dificultades etcétera, y eso espero que conduzca a propuestas y a posibles alternativas.
-Profesora, en los últimos 30 años en el Uruguay ha habido decenas de iniciativas de cambio, también... - Bueno, yo no creo que haya habido transformaciones reales.
- Por ejemplo existió en los 70 la del Dr. Sanguinetti ¿no? - Yo no creo que haya sido una modificación en el sentido en que estamos hablando, tuvo que ver con una intervención en la enseñanza desde una nefasta coyuntura política ya conocida por todos y con fines no precisamente guiados por la preocupación del sistema educativo y su mejoramiento. Hubo una propuesta novedosa en los 90 que tuvo muchas carencias; fue duramente resistida por los docentes y muy cuestionada hasta hoy. Una propuesta cuyo principal defecto, a mi modo de ver, fue el no haberle dado participación a los docentes. Por lo tanto, no tuvo éxito. Al margen de los contenidos que tenga cualquier propuesta, ninguna va a funcionar si no es con la participación y compromiso de los docentes.
- En los últimos 10 o 12 años, hubo por lo menos dos, ¿no? La de Rama, después se propuso otra a partir de la de Rama, ahora se está proponiendo otra. - Pero es lo que yo le decía. Desde el Plan 41 a la fecha ninguna propuesta de modificación estructural funcionó y se sigue con los mismos viejos esquemas.
- ¿Con quiénes hay que hacer estas transformaciones en educación? - Estas transformaciones tienen que llevarlas adelante, sin duda, las actuales autoridades de la enseñanza. Recibiendo y atendiendo las opiniones de los más diversos actores - no pueden decidir a espaldas de los principales actores de la educación-, pero tampoco esperar que las propuestas lleguen simplemente. Ellos tienen esa responsabilidad en este momento.
- Cuando usted habla de las autoridades, ¿se refiere a las autoridades políticas? - A las autoridades de la enseñanza que representan al oficialismo, a los partidos de oposición y a los docentes, según la composición de los diferentes consejos contemplada en la Ley de educación vigente.
- No, no. Yo me refería a si el Poder Ejecutivo era quien tenía que decidir esto. - No, una vez que se designa a las autoridades de la Enseñanza, son estas autoridades las responsables. Ni el Poder Ejecutivo, ni los partidos políticos. Claro que dado que el tema es de un interés nacional evidente todos tienen, de algún modo, que participar en el debate: los docentes y los estudiantes en primer lugar pero también el resto de los sectores de la sociedad que seguramente tendrán algo que decir que va a ser relevante.
- ¿Y es posible eso operativamente? - Esa es la única manera en la que se pueden hacer las cosas. Evidentemente que las estrategias habrá que pensarlas y que - por cierto - no nos vamos a poder sentar todos en una inmensa mesa a discutir. No, no. Pero tener el oído atento es algo que, como actitud, debe mantenerse. No tener prejuicios, no tener preconceptos, estar abiertos a escuchar - en todo caso - y a pensar con libertad, también es una actitud que deberían tener las autoridades, los profesores y los estudiantes. Porque si no, corremos el riesgo de desaprovechar esta oportunidad, que es una oportunidad que me parece magnífica. Un momento en el cual se pone sobre la mesa la cuestión de la educación y se hacen propuestas y se discute. Bueno, ¡bienvenida sea la discusión! ¡Bienvenido, también, sea el disenso! Pero ya le digo, en la medida en que la actitud sea la de pensar y construir y no la reacción destructiva. En ese sentido creo que hay que dar participación a todo el mundo en este asunto.
- Veamos la parte docente. En el Uruguay existe un organismo que se encarga, tanto en el caso de primaria como en el de secundaria, de formar los cuadros para cumplir la función docente. - Si, el Consejo de Formación en Educación. Ahora todos siguen un Plan común que comenzó a regir en 2008.
- ¿Tenemos medios para educar? ¿Tenemos locales, tenemos docentes formados para formar? - De lo que disponemos es de una infraestructura que, seguramente tiene una ventaja respecto la Universidad de la República: Hay distribuidos en total, en todo el Uruguay, 32 centros de formación docente, perfectamente equipados, entre los Institutos de Formación y Centros Regionales. Se le ha asignado a la formación docente - en los últimos años - un incremento de recursos significativamente mayor que en otras áreas de la educación. A partir del 2008, cuando se implementó el Nuevo Plan Integrado, y con la departamentalización contemplada en dicho plan, cada docente, además de sus horas de dictado de clases, percibe un 40% por encima de ellas para destinar tiempo a la investigación fundamentalmente y a otras tareas tendientes a su formación permanente - lo que ha constituido un gran “debe” en la Formación Docente. Claro que los recursos nunca son suficientes, pero creo que además de pensar en los recursos económicos debemos pensar simultáneamente en las carencias en la formación de los docentes de la Formación Docente. Un gran problema está en que no hay docentes formados como para hacer frente a los requerimientos de la formación docente que abastezcan a esos 32 centros satisfactoriamente.
- ¿Hay carencia de profesores para formar profesores? - Exactamente. No hay suficiente número de profesores especializados en cada una de las disciplinas que se tienen que enseñar en las distintas especialidades. Este problema es mucho mas grave en el interior del país.
- Y ahí tenemos insuficiencia... - Si, tenemos insuficiencia y muchos profesores dictan cinco o seis asignaturas diferentes a la vez, lo cual es inaceptable en un nivel terciario. Esto necesariamente resiente la calidad de la formación que reciben los estudiantes de Formación Docente. Hay algunas áreas más alarmantemente deficitarias como Física, o Matemáticas, por ejemplo, pero en todas las carreras hay problemas para cubrir todas las horas. Se termina recurriendo a profesores que tienen escasa o nula formación en la asignatura que dictan, como medida de emergencia para cubrir las vacantes. Tampoco existe en Formación Docente incentivos para la formación de los profesores. Se pasa de grado - tal como ocurre en secundaria- exclusivamente por antigüedad, sin que se considere su producción y su desempeño académico.
- ¿Y de quién es la responsabilidad por esto? - La responsabilidad es de las autoridades, que son quienes definen las políticas educativas. Pero este problema no es de ahora ni de las actuales autoridades, es un problema histórico. Hace décadas que no hay, por ejemplo, concursos de oposición y méritos para cubrir los cargos y otorgarles la efectividad a los docentes. Hubo pocos, muy pocos. La inmensa mayoría de los profesores de Formación Docente son interinos y, por lo tanto, sus cargos tienen una situación precaria. Cada tres años, hacen su aspiración al cargo presentando sus méritos, y eligen sus horas año a año con la misma incertidumbre cada vez. Y eso se ha venido repitiendo desde siempre.
- ¿Usted me está hablando del IPA? - Del IPA, del INET, de los Institutos de Formación Docente, Centros Regionales de Profesores en el interior. De todos los centros de Formación Docente.
- ¿Y las autoridades, no pueden recurrir al material humano que tiene el país - en algunas áreas - muy notorio? Porque en la Universidad hay docentes de matemáticas, filósofos, etc. ¿No se puede, como sociedad, recurrir a esa emergencia? - Sin duda que eso sería lo ideal porque, no sólo existen esos recursos, sino que somos un país muy pequeño y estar dilapidando esfuerzos paralelamente, no tiene sentido. Lo que tiene sentido es cooperar entre las distintas instituciones que existen ya hoy el país en materia de enseñanza. Eso, sin duda, sería lo más sensato y de hecho existen convenios ANEP-UDELAR que habilitan para hacer posible la cooperación mutua.
Lamentablemente, ha habido reacciones negativas de parte de algunos actores de Formación Docente, a la hora de recurrir a la Universidad de la República para cubrir alguna necesidad de Formación Docente. Lo cual delata una situación de endogamia, de encapsulamiento que da la espalda a la posibilidad de intercambio con otras instituciones, no sólo con la Universidad de la República. La Formación Docente, mas bien ha tendido a generar mecanismos que hacen que los profesores que vengan de otros sistemas, tengan menos chances y menos posibilidades que quienes están dentro.
- Los que están dentro del sistema, ¿ofrecen resistencia? - Si, hay mucha resistencia y hay temor. La resistencia a que la Universidad intervenga, con actitud paternalista o avasalladora, hay una especie de temor a la pérdida del espacio.
- ¿Entonces, el Instituto Universitario de Formación Docente que está planteada en la Ley, con este panorama, no sale? - Va a tener que salir, salvo que se modifique la Ley de educación, porque allí está contemplada la creación del IUDE. Un Instituto Universitario de Educación nuevo - como va a ser esta universidad - va a coexistir con otros ámbitos, otras instituciones también universitarias y esa coexistencia tiene que ser de cooperación. Sin duda que la acumulación de experiencias y de conocimientos que hay en otras instituciones, como por ejemplo la Universidad de la República, es de enorme valor para una institución que comienza a andar, cuyo cometido es la trasmisión de conocimiento que en este momento el único centro de producción en la enseñanza pública es la Universidad de la República. Por lo tanto, es absurdo pensar que vayan a seguir caminos paralelos o de enfrentamiento,- más bien - se tiende a generar un espacio de intercambio, de cooperación. De caminar juntos.
- Como son las metodologías, el contenido a estudiar, ¿cuál sería el ideal de un docente formado con este nuevo tipo, para usted? - Bueno, precisamente sería alguien que estuviese preparado para trasmitir el conocimiento pero también, alguien que esté motivado y preparado para producir conocimiento. Me parece que los docentes - hasta ahora - se han pensado simplemente como trasmisores de contenido. Y creo que no debe divorciarse un aspecto que, sin duda es importante, relevante y sustantivo para el docente - que es el modo de enseñar - de la búsqueda del conocimiento en una actividad que tiene que desempeñar simultáneamente, junto con la de la enseñanza. Porque eso hace - precisamente - que haya contenidos vivos en la enseñanza. Hace que se trasmita el entusiasmo, el interés desde una actitud de curiosidad e inquietud por preguntarse que es fermental. No son los resultados, simplemente, lo que está trasmitiendo el docente, sino que también está trasmitiendo preguntas, interrogantes, está planteando hipótesis. O sea, está construyendo un conocimiento, junto con la actividad de la trasmisión del mismo. Por lo tanto, creo que un docente tendría que enfocar en su formación esos tres aspectos que tradicionalmente nuestra universidad y - en general - todas las universidades contemplan en la formación de sus académicos: el aspecto de la enseñanza, de la investigación y de la extensión.
- ¿Tendría un carácter nacional esta institución? - Si, si, es nacional.
- O sea, el profesor de Artigas y el profesor de Montevideo, ¿tendrían la misma formación? - Bueno, actualmente tienen un plan común pero es más difícil cubrir adecuadamente los cargos en el interior que en Montevideo. Aunque el IPA también tiene dificultades para cubrir sus horas
- ¿Pero no existen varios Centros de Formación? - Si, pero existe a partir del año 2008, donde se implementó ese Plan Único o Integrado, esta nueva situación. Lo que ha hecho ha sido unificar el programa del Plan de estudios, unificar todos los centros bajo un mismo plan. Y ahora tienen todos los centros de formación docente, el mismo plan de estudios.
- ¿Cuál es, para usted, lo más inmediato que habría que hacer a partir de estos dos diagnósticos, tanto de la enseñanza en general, en la formación de profesores? ¿Por dónde empezar ahora? - Es fundamental que el profesor de formación docente tenga estímulos para su formación, que se premie su desempeño académico, en la enseñanza y en su producción. Porque si no hay estímulos, es muy difícil que haya iniciativas.
- ¿Usted lo ve como algo institucional? - Tiene que se institucional, al margen que existan sin duda excelentes profesores, no puede apelarse solamente al voluntarismo o la iniciativa personal. Es la institución la que debe premiar y estimular.
- Y los controles, también. - Claro, exactamente. Es decir, que se exija un compromiso, que haya un respaldo y que haya una exigencia, por parte de la institución.
- Profesora, ha finalizado este año y ya, esta etapa, está prácticamente cerrada. El año que viene, ¿qué tienen que hacer las instituciones uruguayas, el gobierno, el gobierno de la educación, los docentes, para empezar a esbozar ideas como las que usted ha sugerido durante este reportaje?¿se debe partir de la discusión de esta propuesta que hay? - Bueno, eso ya está en marcha. En todo caso está abierto el diálogo y ese es un signo positivo. El Codicen está esperando, otorgando plazos razonables, a los docentes hagan su propuesta respecto del Pro-mejora para considerar sus preocupaciones y sugerencias…
- Usted dice que sí, pero en realidad al día de hoy, está trancado todo. - Este proyecto va a desarrollarse en 2012 como una prueba, según lo manifestado por el Codicen. No va a ser una imposición a los liceos, sino que esta es una propuesta a la que los liceos, libremente, se suman o no. Y, en principio, son unos veinte, que iniciarán esta experiencia piloto. En este momento, creo que lo que se debería hacer, es pensar cuáles son las posibilidades de enriquecer esta experiencia que, sin dudas, debe haber muchas. Para que esta experiencia sea útil y eficaz.
Yo diría que esto no es lo único ni que tampoco puede decirse que se trata de una transformación institucional, pero sí es un signo de movimiento, que me parece interesante.
- Hoy cuando iniciamos nuestra charla, usted planteó que era necesario algo de fondo, de raíz. - Por supuesto. Hay que pensar, junto con esto, en otras tantas cosas. Pero no es posible realizar cambios de un día para el otro y menos en un medio tan conservador como el nuestro. Hay cosas interesantes en las que se podría pensar como en la posibilidad de extender el régimen de Escuelas de Tiempo Completo a los tres primeros años del liceo, o sea, al Ciclo Básico, incluso una continuidad más cómoda en el pasaje de lo que hoy es la escuela al liceo, con una transición mas gradual. La posibilidad de que haya un menor número de profesores en los primeros años de liceo, de reducir el número de clases que tienen por día los estudiantes, que se les logre motivar y que se sientan parte del liceo… hay que revisar todo.
- ¿Usted es afín a la teoría de que deben darse menos materias en secundaria? - Yo no sé si menos materias, pero - sin duda - que hay una multiplicación de asignaturas que no le hace bien a los estudiantes. En un breve lapso de 40 minutos estoy en geografía, luego 40 minutos en matemáticas, 40 minutos más en química… Y así van pasando en una especie de vértigo de una cosa a otra que ellos ven como compartimentos estancos, sin ningún sentido. Sin continuidad ni coordinación entre una y otra asignatura y con 6 personas diferentes circulando día a día por un salón que les es absolutamente ajeno, aunque pasen la mitad del día allí. Lo ideal sería apuntar a una formación más integral de todos esos conocimientos y para eso, cuanto mayor diversificación hay, menos posibilidades de lograrlo, también. Debemos pensar en un sistema, en una forma, en la que no haya esa fragmentación.
- ¿Aquella teoría de la agrupación por áreas? - Eso habría que verlo. Yo no creo que, en principio, eso esté mal. Eso se aplica en bachilleratos internacionales y existe con un éxito notable. Yo no sé si por áreas o no, o de qué manera. A pesar de que hay mucha oposición a esto…
- El tema tiene “mala prensa”… - Claro, pero también eso es un preconcepto inaceptable… “todo lo que hizo Rama, está mal”. Todo lo que viene de la reforma Rama, es reprobable, por ser propuesta por Rama. .He escuchado infinidad de veces: “eso es de la reforma de Rama”, en tono de censura. ¡Cómo si se tratara de un argumento válido! Eso es dogmatismo del peor, es “pensar por sistemas”, como decía Vaz Ferreira, y yo prefiero como él mismo sugería, “pensar por ideas para tener en cuenta”. Una manera de pensar que evalúe el problema y reflexione sobre el asunto, sin el cliché, sin el esquema axiomático, “todo lo que viene de la reforma Rama es malo”. “por forma parte de la propuesta de Rama, entonces, es malo”. Este silogismo se aplica a rajatabla en todas las situaciones y me parece lamentable. Quisiera escuchar argumentos responsables que estén a la altura del momento en el que estamos y de la gravedad del asunto, me parece que no podemos aplicar esas formas tan dogmáticas. Creo que hay que tratar de pensar con una mayor libertad y compromiso.
- ¿Queda algo que usted quiera decir, subrayar o agregar, que nuestras preguntas no hayan cubierto? - No, creo que no. Creo que estas son las cosas centrales. Particularmente nosotros, en Formación Docente, estamos embarcados en la transformación Institucional que conducirá a la creación del IUDE y ese es nuestro tema principal actualmente.
- Cuando usted dice nosotros, ¿a quién se refiere? - Todos los que formamos parte de Formación Docente; profesores, estudiantes, coordinadores de departamentos, autoridades, todos. Las transformaciones tienen que ver con la creación de un estatuto docente, con la creación de una ley orgánica, con la creación de una nueva currícula. Son tareas que ya están en marcha en vistas a la nueva situación.
- ¿Se están reuniendo para esto? - Si. Todos los docentes del país están organizados en departamentos que tienen una instancia, dentro de sus diferentes actividades, de reunión periódica. Y están discutiendo esto. La evaluación del Plan 2008 ya se realizó y se elevaron documentos en los que, cada una de las salas docentes, de todo el país trasmitió su visión sobre el Plan que ahora ya está terminando su cuarto año. Y por otro lado, también están reflexionando sobre el futuro, sobre propuestas concretas de cómo ir perfilando esta nueva institución en sus diversos aspectos. Es un momento promisorio, porque es trabajoso y exige compromiso pero, al mismo tiempo, es una oportunidad de impulsar los cambios deseados durante tanto tiempo.
- ¿Tienen plazos para eso? - Si, hay plazos que ya, incluso, se han cumplido para la formación de esta nueva institución.
- ¿En un año tendremos esa institución? - Esperemos que, por lo menos, en un año se hayan dado todos los pasos necesarios para crear las condiciones que posibiliten su funcionamiento. Hay un período de transición, que necesariamente, debe recorrerse.
- ¿Cuánto lleva, institucionalmente, formar un docente, actualmente? - Cuatro años.
- ¿Y ese tiempo se piensa mantener? - No lo sé, no está definido. Todo esto está sujeto a una revisión y a las modificaciones que se estime necesario realizar.
- ¿Formación para los tres niveles? - Para formar maestros de la escuela Primaria para formar profesores de Educación Media y Educadores Sociales, básicamente.
- ¿La Universidad quedaría afuera? - De hecho, no hay ninguna institución en nuestro país que forme a los profesores universitarios o de formación docente.
- ¿Y UTU? - La incluyo cuando digo Enseñanza Media.
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