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Lo que no se debate en el FA
Por Raúl Legnani Urumex80@gmail.com
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Se conoció en estos días algunos análisis del sociólogo César Aguiar, sobre la “vida política íntima” (la caracterización es mía), del Frente Amplio y el gobierno de José Mujica, que han resultado sumamente interesantes y oportunas.
El profesional, en una parte de la entrevista, sostiene que el mayor problema que tiene el Frente no es con la oposición, sino que “está adentro de la fuerza política, porque su estructura militante no se da cuenta que los que votaron en las últimas elecciones nacionales, en su inmensa mayoría no están de acuerdo con profundizar el modelo, no quieren ni por asomo que le digan vamos más a la izquierda”. “El famoso `giro a la izquierda` deja afuera a la mayoría que le dio la elección al FA”, asegura Aguiar en “Va de nuevo” (revista digital).
Entiende, a la vez, que no se supo analizar el resultado de las última elecciones nacionales, donde el FA “perdió votos a nivel nacional, perdió cuatro intendencias, ganó la mayoría parlamentaria por una nariz. Sin embargo el clima fue: vamos a profundizar en el modelo de gobierno”.
Asimismo alerta sobre la importancia de que el gobierno nacional tenga logros, porque solo de esa manera vos podes profundizar”. “Si no tense logros que satisfagan a las grandes mayorías, no profundices mucho, porque vas a perder la próxima elección”, recomienda.
Estamos, entonces, ante un planteo basado en el estudio del cuerpo electoral que le dio el triunfo al Frente Amplio, que mayoritariamente no comulga, según Aguiar, con la idea del giro a la izquierda o de la profundización del programa que hoy sostiene al Frente.
Hoy la fuerza política tendría dos grandes corrientes: por un lado los que reclaman por más izquierda y por otro lado los que tienen un planteo más de centro. Entre los primeros estarían los comunistas y la mayoría del MPP y entro los segundos el Frente Líber Seregní, Vertiente Artiguista, Cap-L y 5005”.*
Este tipo de análisis ordena el debate interno de la coalición de izquierda, lo que permite, si se quiere, encarar un intercambio de ideas con una mayor trascendencia y un mejor volumen intelectual.
Si bien Aguiar se centra en “lo electoral”, cuando define a la corriente que promueve el giro de izquierda, su reflexión nos lleva a replantear un viejo debate de la izquierda. Nos referimos a si ser de izquierda implica, necesariamente, plantearse la superación del capitalismo. En décadas anteriores hubiéramos dicho “socialismo”, sin ningún tipo de titubeo.
En los primeros meses de este año realicé más de diez entrevistas a dirigentes del Frente Amplio de las dos corrientes que venimos exhibiendo y no encontré que uno solo me dijera que no hay que plantearse la superación del capitalismo. Algunos con más fuerza, otros con menos, pero todos pensando en la superación.
Seguramente sobre esto habrá que trabajar con más seriedad y profundidad, para conocer qué quiere decir superación del capitalismo.
Un segundo aspecto a tener en cuenta, que está vinculado al anterior, es bucear sobre qué etapa vive el capitalismo nacional, regional y universal. En el caso concreto de Uruguay, cuyo estudio requiere tener en cuenta lo regional y lo universal, tenemos que saber cuánto e ha desarrollado ese capitalismo y cuanto le falta para que llegue a la madurez, que muchos suponen que es la antesala del proceso de superación.
Tengo la impresión, me puedo equivocar, que la corriente que promueve el giro a la izquierda siente que no se está lejos de la adultez y que por eso hay que apurar la marcha hacia el futuro.
A la vez me parece que la otra corriente, que en el afán de calificar todo la hemos ubicado como el centro dentro de la izquierda, cree que aún nos falta mucho para llegar a la adultez.
Esas dos percepciones sobre el estado de nuestra sociedad y del desarrollo de las fuerzas productivas, es lo que muchas veces provoca distintas respuestas políticas, por parte de la dirigencia y la militancia.
Este es el debate, dicho con mucha modestia, que está faltando en el Frente Amplio. Incluso se detecta que no hay elaboración teórica de los sectores del FA por separado y mucho menos de forma conjunta, en relación a esta temática.
Sabiendo, además, que estamos ante un desafío que no solo pasa por comprender la etapa que vive el capitalismo desde el punto de vista de la economía, aunque sea factor fundamental, sino también hay que estudiar con detenimiento los cambios políticos, culturales e ideológicos que hay que procesar desde el gobierno y desde la fuerza política, para aproximarse a la tentación de superar el capitalismo.
Puedo carecer de información, pero en materia de elaboración teórica sobre la etapa que vive el proceso de cambio, en un país al que la izquierda le cuesta entender, hay que trasladarse a los primeros cinco años de la democracia, cuando se conoció la propuesta de una democracia avanzada, como preámbulo al socialismo, hecha por Rodney Arismendi y otros, así como el documento del Partido Socialista “Democracia sobre nuevas bases”. Como bien se nota, esas dos propuestas son anteriores a los dos gobiernos del Frente Amplio, lo que muestra la carencia.
*En el momento de escribir esta columna no se conocía el resultado del Congreso del Partido Socialista.
*Periodista uruguayo, columna publicada el lunes 12 de diciembre en La República
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