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Seguridad internacional El hit de la guerra nuclear
Por Andrés Capeluto*
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Navegando por la red accedí al sitio Youtube, en el cual se puede verificar los anuncios -según las personas que suben dichos videos- de la inminente tercera guerra mundial. No ya la opinión de expertos como podría ponerse el ejemplo del diputado alemán de izquierda Michel Schlecht, que asevera en relación a la crisis económica europea, que durante muchos años fue necesario que en Europa hubiese guerras, y desde 1945 no han pasado en toda la historia de Europa tantos años sin conflictos bélicos, lo cual es completamente anormal, por lo que se desprende que no sería muy ficticio asegurar que se produjera otra guerra de dimensiones nucleares.
Volviendo a la causa de los encabezados en internet de la 3º guerra mundial; el pasado 23 de noviembre de éste año el presidente de Rusia Dmitry Medvedev desde la ciudad de Gorki en Moscú y en representación del Kremlin, emitió un comunicado público televisado, (a los interesados visiten el sitio: www.eng.kremlin.ru) en relación con la situación de su país vinculado a los países de la OTAN, respecto al “sistema de defensa antimisiles en Europa”. Medvedev denuncia que la relación de Rusia con EEUU y la OTAN tiene una historia larga y complicada; (Recordemos; la OTAN -Organización del Tratado Atlántico Norte- integrada a grandes rasgos por EEUU, Canadá y Europa, es una organización militar creada luego del fin de la 2º Guerra Mundial, con el objetivo de organizar a Europa ante la amenaza de la ex Unión Soviética, es la antítesis análoga del Pacto de Varsovia). Para empezar dice que en el 2009 el presidente norteamericano Barack Obama empezó a diagramar un programa de defensa antimisiles en Europa que fue tomado de manera positiva por el gobierno ruso, en pos de concluir el tratado START, que establece un vínculo que existe entre las armas ofensivas estratégicas y de defensa antimisiles. Pero sin previo aviso EEUU empezó a construir otro plan de defensa que con el tiempo desplegará la posición de misiles norteamericanos en las proximidades de las fronteras de Rusia y en sus costas vecinas.
Pasando por encima la propuesta hecha en el consejo OTAN-Rusia en Lisboa hace un año, sobre el desarrollo articulado del sector de defensa antimisiles en Europa, dónde cada país sería responsable de un sector particular. Asegura que su objetivo era preservar el principio de que Europa no necesitaría nuevas líneas divisorias, sino un perímetro de seguridad comunes con la participación equitativa y legal de Rusia. Según Medveved si esto hubiese sucedido se consagraría entre la OTAN y Rusia una verdadera asociación estratégica, solidificando los principios de igualdad, confianza y previsibilidad.
En cambio la situación evolucionó de manera desfavorable, ya que las preocupaciones de Rusia sobre el sistema de defensa antimisiles no fueron escuchadas. Sólo se remiten a repetir que éstos planes no están dirigidos contra Rusia y que no hay porqué preocuparse. Además de que estas peticiones explicativas fueron rechazadas también por vías jurídicas. El gobierno ruso está dispuesto al diálogo pero las explicaciones del caso deben redactarse no con promesas, sino con argumentos técnico militares que permitan juzgar en qué medida la acción de EEUU y la OTAN se corresponden con sus declaraciones, si los intereses rusos están siendo afectados y si el equilibrio nuclear sigue intacto. Sobre estos pilares se construye la solidez de la seguridad internacional, no sobre palabras al aire.
Las declaraciones del presidente ruso afirman también que no van aceptar un programa que dentro de 6 u 8 años pueda poner en jaque su capacidad de disuasión nuclear, además de saber que dicho programa de defensa antimisiles ya está en marcha en países como Polonia, Turquía, Rumania y España. Por lo que ha tomado las siguientes medidas -mencionamos algunas de ellas-:dar instrucciones al Ministerio de Defensa ruso para poner de inmediato el ataque con misiles de alerta temprana en estación radar en Kaliningrado en alerta de combate. Protección de las armas nucleares estratégicas de Rusia, prioridad en el desarrollo de su aire y su defensa espacial. La Fuerza de Misiles Estratégicos y la Marina estará equipada con avanzados misiles de defensa y la penetración de nuevas ojivas altamente eficaz. Y si estas medidas no son suficientes se desplegarán los sistemas modernos de armas ofensivas en el oeste y sur del país, lo que garantiza su capacidad para sacar cualquier parte de los EEUU del sistema de defensa antimisiles en Europa. Un paso en este proceso será el desplegar misiles Iskander en la región de Kaliningrado. Por último si la situación no se revierte se reservan el derecho de desarme y control de armas, también su abandono del tratado START; con todo se mantienen abiertos al diálogo con los EEUU y la OTAN para llegar a un acuerdo.
¿Qué podemos pensar entonces sobre el posible advenimiento de una catástrofe mundial? ¿Será cierto que mientras dormimos plácidamente, del otro lado de este planeta se ejecutan planes y se manejan discusiones que pueden reventar todo en breve? ¿Dónde está el límite? Sin lugar a dudas ya no importa de qué lado estemos; occidente u oriente, depredadores o presas, presidentes o simples obreros; todos somos participes de la cultura del advenimiento final, de precipicio, de “eso” que termine todo de una buena vez y para siempre.
Decimos que lo que existe entonces es la perpetuación de nuestra calidad de vida afectada por la cultura del miedo. La cual -intrínseca desde inicio de las sociedades humanas, en toda aquella dónde unos dominaran sobre otros- estructura un mundo irracional administrado por la competencia y obligaciones obsesivas que determinan nuestra existencia, enmarcados por patrones de orden y conducta.
Es así que desembocamos en el sin sentido de la conducta obsesiva, aquella que una vez que logra su fin o desafío ya no queda nada, sólo la lógica del orden y de la obediencia de volver a buscar nuevos fines, nuevos desafíos, nuevos objetivos en una cadena casi infinita. La obsesión por el desafío actúa con los mismos mecanismos que el horror por la catástrofe, como dice el Lic. en Filosofía Sandino Núñez: “Es el retorno al estado de fascinación ante la catástrofe. Aquel estupor combatido por una implacable disciplina para que no se lesione el orden, que es lo único que nos separa del derrumbe final”. Es decir, se actúa haciendo una cosa u otra por temor a que sobrevenga un mal terrible; catástrofes de todo tipo: terremotos nunca vistos, olas gigantes, asteroides con trayectoria hacia la tierra, nuevas enfermedades, armas más poderosas, nuevos planes estratégicos que dividan al mundo, la inminente amenaza de una 3ª guerra mundial, y el año que viene el fin del mundo. Por eso no debería ser nuestro móvil de vida la catástrofe, sino seremos como aquellos que dentro de una caverna se fascinaban por las sombras chinas producidas por unas manos a causa de la luz del fuego, y para ellos ésas sombras eran el mundo y la realidad, ignorando aquella luz lejana que provenía desde fuera.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo
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