Un dia cercano a la
Navidad del 2014

Por el arquitecto Luis Fabre

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Nos despierta la música suave programada in crescendo en toda la casa, permitiendo escuchar a los pájaros de canto temprano, también despiertos por la diáfana luz solar que asoma entre los árboles del centro de manzana. Siguen ladridos de perros, otros habitantes beneficiados por el incentivo a plantar y mantener libres de toda edificación los predios interiores.El mismo programa pone a calentar la leche de los niños y el café uruguayo cosechado en el norte junto la clásica azúcar. Aún en pleno Pocitos el tránsito cercano es solo un murmullo gracias a la respetada prohibición de los escapes libres y a los silenciosos buses y autos eléctricos, cada vez mas que los de motor a nafta Por lo demás el flujo de pasajeros es menor desde la reciente instalación del monorriel que traslada la mayor parte de nosotros al centro trayendo en continuadas frecuencias, por el mismo circuito cerrado, hombres y mujeres que por aquí trabajan y estudian. Sacamos nuestras bicicletas y acompañamos los niños al colegio por las bicisendas que pudieron al fin realizarse al disminuir el tránsito pesado y los vehículos individuales.

Es verdad que aún optan por estos últimos quienes viven en las ciudades satélites y en los balnearios, ya no elegidos por el buen ambiente, recuperado en la ciudad, sino por la cercanía del mar y el aumento de los servicios descentralizados. Llegan a los espacios de estacionamiento e intercambio modal donde toman un bus de cercanía o el tren elevado . Al Centro y Ciudad Vieja se accede con el monorriel o en bicicleta. Y por supuesto a pie como lo hacen muchos que elijen correr, trotar o caminar junto a las bicisendas. Las nuevas vestimentas livianas y térmicas permiten llegar al trabajo y cambiarlas por el uniforme o traje - ya que la disminución de humos y gases nos liberó de olores y manchas- o si se prefiere, tomar una ducha rápida en los nuevos servicios integrales higiénicos diseminados en la zona céntrica.

Nosotros preferimos dejarlas en la estación de Monorriel pues, cada tres minutos, pasa el pequeño tren elevado que nos lleva sentados mientras repasamos en la cabina climatizada el plan del día en nuestra laptop, cuya conexión es parte de los servicios a bordo. Otras personas conversan en voz baja, cómodas por la ausencia de ruidos del exterior y la intromisión de vendedores y otros demandantes. El mantenimiento del nivel de empleo, el acceso a la formalidad de mayor parte de la población, ha logrado disminuir casi hasta acabar la cantidad de personas solicitando ayuda, vendiéndonos o haciéndonos participar coercitivamente de dramas urbanos de dudosa autenticidad. A veces extrañamos a los trovadores en este medio, pero sabemos que trabajan en los grandes buses de media distancia cuyo tiempo de traslado admite ser usado en parte por artistas. Algunos, seguramente turistas, observan la pantalla que muestra estaciones y lugares clásicos del el recorrido que va haciendo el coche. Simultáneamente, escuchan en sus audífonos las referencias históricas y culturales de lo que están viendo gracias a un sofware georeferenciado que los mantiene comunicados con la seguridad turistica.Este sistema ha disminuido drásticamente los arrebatos y asaltos por la respuesta instantánea a una señal personal imperceptible que funciona como una clave.

El monorriel se ha convertido en un referente para la recorrida y conocimiento de la ciudad de propios y ajenos, y los visitantes se han incrementado en los circuitos que pasan por los sitios de valor patrimonial y los espacios y edificios singulares de la capital.

Al atravesar el Parque Rodó vemos los veteranos haciendo gimnasia matutina, servicio que la Intendencia amplió desde al verano al otoño y la primavera, incorporando jóvenes instructores al mercado de trabajo y mejorando por esta vía la calidad de vida de nuestra población, demográficamente “envejecida” pero cada mas sana. Unos cuantos de estos mismos ciudadanos accedieron a empleos, con sueldos que complementan la jubilación sin necesidad de renunciar a ella en el Parque y otros espacios públicos, oficiando de guías y haciendo docencia en temas de flora y fauna. Su sola presencia, ha logrado disminuir el vandalismo y acentuar el respeto por la flora y fauna y el cuidado del equipamiento. Como se reúnen y también en ocasiones juegan en los refugios desde donde observan el parque, se me ocurre que esa sería par mi una buena opción de vida a partir de la jubilación intermedia. En realidad podría comenzar a concursar por algunas, ya que los horarios de trabajo, los locales y establecimientos disminuyen en función del teletrabajo, el uso intenso de la tecnología que, cada vez mas amigable, simplifica la vida de trabajadores y consumidores. Compras por teléfono-Internet, vendes por el mismo y si quieres ver mejor el producto, usas tu lap top, con conexión en todo el territorio. Eso nos deja mas tiempo para el ocio, el estudio y las relaciones que volvieron a ser practicadas en los espacios públicos. Y como me gusta leer , podría usufructuar la red de bibliotecas informatizadas, abiertas en los espacios públicos, cuyos ejemplares pueden leerse en los mismos, cómodamente sentados en las reposeras que también se prestan , a condición de devolverlas…claro.

Al viajar sobre la Rambla Sur, vemos, elevados mas de cinco metros en ese tramo para no interferir con los puentes peatonales mecánicos, que el inminente verano encontrará las playas limpias, ya que las cuadrillas “peinaron” la arena temprano, recogieron bolsas y trastos y vaciaron los recipientes de residuos, que con la nueva obligación de ser usados, se llenan todos los días. Por esos puentes con elevadores pasan los pescadores también en aumento por la siembra de peces efectuada hace un par de años y los paseadores de perros de regreso del tempranero horario que se les permite usar la costa, sin dejar excrementos, pues el registro de ADN perruno los identifica de inmediato.

Todo se consiguió en solo tres años, aumentando actividades colectivas; bicicletadas, corridas y caminatas, combinándolas con encuentros interpersonales, basados en esas afinidades. Una base de datos de la simple inscripción permitió el relacionamiento entre participantes, de quienes manifestaron disposición para otras actividades o manifestaciones sociales. La Intendencia dio un fundamental envión inicial al proveer a todos sus funcionarios de una bicicleta con la única condición de que alguien de su familia participara en estos eventos. Los niños incentivaron a los mayores a acompañarlos y pronto aparecieron los sponsors, fabricantes y vendedores de birodados pero también de ropa deportiva, bebidas, lentes, calzado y mini equipos para mantener comunicados familiares y servicios médicos con cada uno de los participantes. Si bien un renovado impulso reciente, la brillante actuación de la Selección de Futbol en el campeonato mundial de Brasil, otros deportes han sumando participantes derivados del régimen de jubilaciones parciales, el auge de la medicina preventiva y la actividad física en las Instituciones de Enseñanza. Todas con doble propósito: gratificación y competencia. Uno de los preferidos es el tenis, iniciado en forma masiva en la Plaza de Deportes del Parque Rodó, que el Ministerio de Deportes ha reconocido como gran aglutinador para toda edad, de población de ambos sexos con esa afinidad.

Con las nuevas actividades y las que se han recuperado en estos tiempos hay mucho para hacer en la ciudad, lugares y actividades a las que se puede acceder seguros, protegidos, sin coche. El automóvil ahora se utiliza sobretodo para salir de la urbe, hacia el resto del País, aunque algunos los siguen usando desde su barrio-dormitorio hasta las zonas centrales .En tal caso llegan y los dejan en los estacionamientos perimetrales, vigilados , donde pueden tomar el monorriel que los podrá en pocos minutos en su destino, o dentro del mismo, ya que algunas estaciones se ubican en los interiores de edificios con gran afluencia de gente como sigue siendo en particular la Intendencia..

Lo cierto es que el sistema multimodal de transporte, que conviene y satisface a todos, ha mejorado la accesibilidad en toda la metrópolis, superando las formas segregadas de movilidad entre el porcentaje topeado de los automovilistas por la saturación de la trama vial y la mayoría de conciudadanos que usaban el transporte público.Recorren las calles los vehículos de servicios como ambulancias y bomberos con recobrada fluidez, aumentada desde que carros y caballos de hurgadores y recolectores han desaparecido de las mismas. La proliferación de usinas de selección y reciclaje, han captado, haciendo uso de prioridades, a la mayoría de adultos que hacían el trabajo, cuyos hijos se han integrado al sistema educativo con incentivos legales. Yen muchos barrios la basura preclasificada en domicilio es recogida por las empresas que la llevan al reciclaje, dueñas y responsables de contenedores que se ven limpios y sin desbordes.

Se ha definitivamente instaurado el trabajo en horario restringido, aprovechando la luz natural, y con la instalación electrónica de la gestión comercial, quedan ganas y tiempo para actividades de todo tipo, en la mañana y después de la media tarde. La sinergia del trabajo e intercambio en el mismo horario ha mejorado la productividad de la sociedad con simultánea disminución del esfuerzo individual! Y las actividades voluntarias promovidas por la Intendencia; conciertos amateurs, lecturas comentadas, juegos de todo tipo, han hecho del ocio un tiempo de disfrute solidario en los recién equipados y protegidos espacios públicos .Enormes pantallas sustituyeron los relojes de calle, anunciando eventos ciudadanos en tiempo real, el pronostico del tiempo y noticias relevantes.

El menor tiempo en llegar al trabajo nos permite desayunar en familia, bien abundante, para seguir de largo hasta la media tarde con un almuerzo tardío, también en casa .Esta incipiente costumbre de alimentarnos está dando frutos en buena salud, certificados por las encuestas y servicios de las mutualistas, a su vez disminuidos en atención patológica e incrementados en medicina preventiva y deportiva. Consecuentemente se ha impuesto gastronómicamente, en el centro y Ciudad Vieja, una oferta de platos livianos y jugos naturales que sirven de excusa para encuentros en las nuevas peatonales, adaptadas al uso intenso y seguro, de transeúntes y comerciantes. Allí el sistema de cámaras es admitido para control de todos, ya que la privacidad está renunciada por los mismos usuarios. La venta callejera se supedita a espacios intermedios, donde el transeúnte opta por ver, sin ser coaccionado, productos seleccionados anualmente por una comisión amplia que incluye artesanos y consumidores. Todos los demás vendedores de productos de todo tipo y servicios, tienen derecho a hacerlo en las Ferias, siempre y cuando estén registrados y cumplan mínimas condiciones que los municipios controlan.

Es común encontrar el Alcalde local recorriendo e intercambiando informaciones e ideas con los ciudadanos, para resolver temas menores o plantearlos en el tercer nivel de gobierno, cuyos recursos aumentados, ha impulsado una descentralización de servicios cuyo logro mejor es la limpieza urbana.

Termino un trámite en el Ministerio de Transportes y en el primer piso tomo el monorriel de regreso sin esperar, ya que el monitoreo de los flujos de usuarios regula automáticamente las frecuencias impidiendo amontonamientos. Quienes prefieren las bicicletas incluso desde otros barrios mas alejados, vuelven por las sendas iluminadas como los parques, con el sistema Leeds, cuyas lámparas de bajo consumo y larguísima duración han aumentado la seguridad de trayectos y espacios públicos que por eso mismo, ahora se disfrutan de noche.

Me bajo en la Plaza Gomensoro y tomo la bici, subida del depósito subterráneo por un montacargas con solo apretar el control y mi clave. Bajo el asiento está un pequeño impermeable que me protege de lluvia y frío, ahora no necesario, pero también las arcaicas pinzas que aun se usan para no enredar los pantalones. Veo en mi pantalla-celular que los nenes están en casa, prontos para el almuerzo-merienda que su mamá preparará en un momento con verduras precocidas y pescado fresco traído a la puerta mediante un mensaje de texto. El portero del edificio toma la bici y la guarda por mi en el espacio disponible en el garaje, donde ahora hay cada vez menos autos!

Comeremos afuera, ocupando el jardín interior refrescado por la virazon de las cinco, con tiempo para darnos luego un chapuzón en la piscina común, administrada por el Cluster de Edificios de la manzana. Este nuevo sistema ha unido servicios comunes, comenzando por la vigilancia y energía proveniente de paneles solares en las azoteas, obteniendo un sorprendente ahorro al centralizar y distribuir racionalmente servicios compensando carencias en unos con sobrantes de otros. Las estrictas condiciones de higiene en las duchas y vestuarios, mas el control desde la portería unificada, intercomunicada con los apartamentos, impulsan su uso masivo.

Luego de mirar un rato el cielo estrellado, ahora posible por la baja de polución visual desde que se instalaron los nuevos artefactos de iluminación, y ver una peli en la teve digital, nos dormimos con las persianas abiertas al fresco de la noche. Tranquilos; pues la alarma colectiva insonora, trasmite visualmente en forma continua desde el perímetro de la manzana a las nuevas guardias policiales barriales, prontas a prevenir una posible acción delictiva.

Crónica inspirada en declaraciones del Arquitecto brasileño Lerner, Intendente de la emblemática ciudad de Curitiba, quien aseguró este mismo mes, aquí en Montevideo: “ una ciudad se puede cambiar en tres años”.

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