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El Negro y la Reina, hablaron de Suárez
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
- Hola, aquí habla el Negro Lescano, Ministro de Deportes de Uruguay, la capital más al sur y por eso más próxima a las Islas Malvinas… - ¿Quién dijo que habla? preguntó una voz femenina del otro lado del teléfono.
- El Negro, que fue presidente de Liverpool de Montevideo ¿me reconoce Rubia Isabel II? - No lo ubico bien, pero eso es fruto de los años ¿me entiende?
- La llamo estimada reina, porque creo que están cometiendo una injusticia con Luisito Suárez, flor de muchacho, que lo quieren sancionar por haberle dicho “negro…” a otro jugador afrodescendiente…
- ¿Entonces es pariente suyo?, repreguntó doña Isabel II. - No, mire, yo soy medio oscuro, un poco tostado, pero no llego a Negro, aunque me dicen así y no me enojo por ello.
- Qué envidia negrito, porque me imagino que podés ir a la playa sin que se te ampolle la piel, cosa que yo no puedo. Te diría más: no puedo ni salir al jardín, aunque me ponga protector solar, que es de origen francés, pero no se lo cuentes a nadie.
- Tranqui, tranqui, mi entrañable amiga. Solo quiere que no me maten a Luisito… - Aquí no matamos a nadie, respondió la reina con energía y visible molestia.
- Ve, ese es el problema. Cuando nosotros decimos que “no nos maten a nadie”, no queremos decir que ustedes lo vayan a fusilar, solamente pedimos que no lo condenen por algo que no quiso hacer. Cuando Luisito le dijo “negro…” no quiso discriminar al otro por el color de la piel, sino que le salió esa expresión por pura boca sucia que es. En la escuela, por esa forma de manifestarse, en seis años se quedó cinco veces sin recreo, lo que muestra que no es un muchacho tan difícil.
- Usted me ha resultado muy simpático, querido Negro. Espero conocerlo en poco tiempo porque me voy a dar una vuelta por Punta del Este, porque me invitó el Flaco De los Santos. ¿Lo conoce?
- Es un amigo, un amigo, que seguramente la invitará a comer en su casa un asado hecho por él. No vaya con mucha gente porque el espacio es un poco chico.
- Bueno, lo dejo porque el príncipe Guillermo se va para nuestras islas del sur, las Falkland, que ustedes y los argentinos, que no los queremos mucho, le dicen Las Malvinas ¿no? Corto por acá porque voy a hacer las valijas ¿me entiende?
En ese momento apagó el celular, cosa que le vino bárbaro al ministro Héctor Lescano, que había hablado con la reina Isabel II por el caso de Luis Suárez y no sobre Las Malvinas, porque ese es un asunto de Luis Almagro. “Dios existe”, dijo Lescano, confirmando así su fe religiosa.
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