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“Desarrollismo militar” primeros pasos en Brasil
Por el profesor José Luís Fiori*
Para releer el “viejo desarrollismo”
MÀS DEL AUTOR
La hegemonía del pensamiento desarrollista, en America Latina, echa raíces en la década de los años 30, se consolida en los años 50, pasa por una autocrítica en los años 60, y pierde su vigor intelectual en la década de los 80. En este recorrido es posible identificar tres grandes “matrices teóricas” que organizaron el debate en torno al “papel del estado” en el desarrollo económico, y contribuyeron para la construcción y legitimación de la ideología “nacional-desarrollista”: a) la teoría weberiana de la “modernización”, contemporánea de la teoría de las “etapas del desarrollo económico“, de Walter Rostow. Su propuesta de modernización suponía y apuntaba, al mismo tiempo, de forma circular, hacia una idealización de los estados y de los sistemas políticos europeo y norteamericano; b) la teoría estructuralista de "centro-periferia" y del “intercambio desigual”, formulada por la CEPAL. Su defensa intransigente de la industrialización recuerda el nacionalismo económico de Friedrich List y Alexander Hamilton, pero no da la misma importancia de estos autores, a los conceptos de nación, poder y guerra; y, finalmente, c) la teoría marxista de la "revolución democrático-burguesa" que veía en el desarrollo y en la industrialización el camino necesario de maduración del modo de producción capitalista y de la propia revolución socialista. Su interpretación y estrategia traducían de forma casi siempre mecánica experiencias de otros países, sin mayor consideración por la heterogeneidad interna de América Latina.
Estas tres teorías consideraban que el desarrollo económico era un objetivo indiscutible y consensual, capaz de constituir y unificar la nación; se proponían construir economías nacionales autónomas y sociedades modernas y democráticas; consideraban que la industrialización era el camino necesario de la autonomía y de la modernidad, o incluso de la construcción socialista; y, finalmente, proponían que el estado cumpliese el papel estratégico de condotieri de esta gran transformación. Con el paso del tiempo, entre tanto, dos cosas llaman la atención, en esta historia desarrollista.
La primera es que, a pesar de esta amplia convergencia estratégica, las políticas desarrollistas sólo hayan sido aplicadas de forma muy puntual, irregular y descoordinada. Y en todo este período sólo se pueda hablar de la existencia de dos "estados desarrollistas", en América Latina: el mexicano, con muchas reservas; y el brasileño, que fue el más exitoso, del punto de vista del crecimiento económico. Y la segunda cosa que llama mucho la atención es que exactamente en Brasil, la matriz teórica y estratégica que tuvo más importancia no fue ninguna de estas tres, por el contrario, fue la teoría de la “seguridad nacional” formulada por los militares brasileños que tuvieron un papel central en la construcción y en el control o tutela del “estado desarrollista”, entre 1937 y 1985. El “desarrollismo militar” dio sus primeros pasos en Brasil, con la Revolución del 30 y con el Estado Nuevo, pero recién en los años 50, se transformó en una ideología y en una estrategia específica y diferenciada dentro del universo desarrollista, siendo la única que asociaba explícitamente la necesidad del desarrollo y de la industrialización, con el objetivo prioritario de la “defensa nacional”. Como contribución al debate contemporáneo, vale una rápida anatomía de este proyecto militar, que tuvo un gran suceso económico, pero fue muy frágil desde el punto de vista político y social:
1) Los militares brasileños proponían un proyecto de expansión del poder nacional y una visión competitiva del sistema mundial. Pero definían su estrategia de defensa a partir de un “enemigo externo” estrictamente ideológico y distante, que nunca amenazó ni desafió efectivamente al país, y que fue importado de la Guerra Fría.
2) La naturaleza exclusivamente ideológica de este “enemigo externo” permitió a los militares transportarlo hacia dentro del país, transformando todas las reivindicaciones y movilizaciones sociales internas, en manifestaciones que amenazaban su paranoia anticomunista. De ahí vino el carácter conservador, autoritario y antipopular de este proyecto desarrollista.
3) Por su parte, la desmovilización activa de la gran mayoría de la sociedad explica la composición heterogénea, oligárquica y casi siempre liberal de la coalición de intereses que sustentó política y socialmente, el éxito económico del desarrollismo militar brasileño. Una coalición que se mantuvo unida mientras duraron las altas tasas de crecimiento y se deshizo rápidamente en el momento de la gran crisis económica internacional, de comienzos de los años 80.
4) Por último, el proyecto desarrollista de los militares brasileños utilizó la política macroeconómica como una especie de “variable de ajuste”. Ella nunca fue consistentemente ortodoxa ni heterodoxa, fue apenas la resultante posible, a cada momento, de la gran paradoja de este proyecto: la necesidad de crecer y “huir hacia el frente, para mantener unida una coalición de fuerzas predominantemente antiestatales y antidesarrollistas.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
*José Luis Fiori: Profesor en la Universidad pública de Río de Janeiro sobre economía y ciencia política.
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