Haciéndose los distraídos
Por El Perro Gil
elperrogil@gmail.com

MAS DEL AUTOR- Ese “color”

18 muertes ocurridas en los primeros días del año que comienza nos hicieron pensar que no estaría tan errada la predicción maya sobre el fin del mundo. Claro que sin ser tan tremendistas debemos reconocer que la globalización llegó para quedarse y como tal, sus efectos todos, (los buenos y los malos), llegan. Ahora bien, aprovechar esos hechos violentos (la mayoría de los cuales no se corresponden directamente con la acción o inacción del Ministerio del Interior), para sacar un rédito político, tiene el riesgo cierto de un efecto rebote. Los mismos que critican, llaman a Comisión a las autoridades y/o piden renuncias se hacen los distraídos al tiempo de emitir las críticas, como si con sus acciones (u omisiones), no tuvieran parte importante de responsabilidad. Repasemos...

La (in)seguridad es cosa seria

18 fueron las muertes violentas ocurridas en los primeros 10 días del año que se inicia. De esa suma -absolutamente infrecuente- la amplia mayoría se vincula a casos de convivencia y no a hechos afectados directamente con la seguridad pública. Algo que parece un contrasentido pues aún por esa causa, los hechos terminan afectando a la seguridad pública. Lo que queremos afirmar es que no tienen directa relación con la actuación de la Policía (la que siendo altamente efectiva en la resolución de la amplia mayoría de los casos, difícilmente hubiera evitado la ocurrencia de esas muertes pues escapan a toda previsión posible).

De las dieciocho personas fallecidas de manera violenta, doce responden a situaciones de convivencia, ajustes de cuentas por temas de drogas, o casos de violencia doméstica y las seis restantes mantienen todavía algún sesgo sin resolver, que permita atribuirlos exclusivamente a casos asociados con robo, rapiña, copamiento, etc.

La mayoría de los casos reseñados son situaciones que no se pueden resolver exclusivamente con la actuación policial. Estos hechos son producto de un cambio cultural que vive nuestra sociedad que lleva a la resolución de conflictos mediante el empleo de la violencia, que se agravan (al punto de producir efectos irreparables), con la presencia de un arma.

Entonces, así planteadas estas muertes -en términos objetivos- serían seis las que efectivamente son consecuencia de una acción delictiva de la que, la o las víctimas, no tendrían una vinculación directa en los hechos.

Nadie dice nada ahora -en que los hechos objetivos lo demuestran- sobre la prédica constante, (e irresponsable), de actores políticos que salieron a promover la tenencia de armas por parte de la población. Con una hipocresía extrema, se hacen los distraídos y nada dicen en este momento en que los hechos demuestran que con ese “consejo” -recogido y aceptado por quienes atraviesan situaciones de quiebre emocional- los eventos se resuelven de la peor manera posible.

Fue desde el Partido Colorado -sector que hoy pide la renuncia del ministro Bonomi- que se alimentó la tenencia de armas por parte de la población y produjo casos como la triste muerte de una joven a manos de su padre en Carrasco, el año pasado. Hacerse el distraído y desviar la atención podrá intentarse como argumento pero tenemos suficiente memoria como para recordar esas actitudes. Hoy -el Senador Bordaberry- aprovecha los tristes hechos para intentar llevar agua para su molino pero olvida que también él es responsable por sus dichos y, aunque tenga inmunidades constitucionales, hay fronteras que no debieran cruzarse nunca. Invitar a portar un arma lleva -inevitablemente a que puedan ocurrir hechos como los que hoy lamentamos.

Desde filas blancas se aprovecha para marcar presencia -no sea cosa que queden relegados en la movida- y reclaman conocer lo que hizo o dejó de hacer el Ministerio del Interior con el presupuesto que se le votó. Con estas inquietudes -expresadas vía twitter, entre ellos por el diputado Javier García- reconocen explícitamente que ni se enteraron de la exposición que hiciera la cartera entre los días 14 y 20 de diciembre de 2011, en ocasión del 182° Aniversario de la Policía Nacional (a la que fueron invitados y de la que hubo amplia exposición mediática).

De todos modos no viene mal que la población refresque lo que se hizo y se está haciendo en materia de seguridad. Pero decirlo con responsabilidad, sin estridencias mediáticas y con profesionalismo, será la forma en que se recordará a los legisladores el trabajo realizado por el Ministerio del Interior para que lo conozcan (si es que aún no lo conocen), pero fundamentalmente, para que lo hagan conocer a sus votantes (que en definitiva es a quienes deben rendir cuentas).

Si hay algo que no se puede negar es el trabajo de un equipo al frente de la cartera de Interior que ha ejecutado prácticamente todo el presupuesto asignado para este primer año de ejercicio, (95% aproximadamente); que ha mejorado los procesos de control interno de la cartera; que controla el consumo de combustible de su flota; que compró nuevos patrulleros; que moderniza sus comunicaciones; que completa la inversión iniciada en el período anterior e inaugura a pleno el Centro de Comando Unificado (video vigilancia y 9-1-1); que reestructura la Jefatura de Policía de Montevideo para acercar la Policía a la ciudadanía; que aumenta la capacitación de su personal; que incorpora nuevos efectivos, y mucho más que no se enumera en esta nota. Cambios que se inician con el nuevo año y por lo tanto aún no se reflejan en resultados.

18 muertes dispararon una movida política, de quienes se frotan las manos ante la desgracia de una sociedad que está enferma y que se tolera cada vez menos. Una sociedad que -recogiendo mensajes de algunos referentes- se provee de un arma para defenderse, sin reparar en su falta de idoneidad para usarla. En ese clima de intolerancia, que cada vez se hace más fuerte, contar con un arma al alcance de la mano lleva a resolver los conflictos interpersonales de la peor manera, que -casi siempre- es irreparable.

Los convocantes legisladores están atentos a las cifras de delitos y homicidios, pero se hacen los distraídos al momento de asumir su cuota parte de responsabilidad.
Nosotros no.


el hombre se distrajo por un instante,
el perro aprovechó para avisarle con un ladrido

* Columnista uruguayo

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