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Obama termina el 2011 mejor de lo esperado
Por Beatriz Juez*
Parecía que iba a ser un annus horribilis para Barack Obama tras la irrupción del Tea Party en el Congreso de los Estados Unidos. Sin embargo, el 2011 ha terminado mejor de lo esperado para el presidente demócrata mejor y peor para los republicanos, debilitados por la intransigencia de los populistas del Tea Party.
Todo parecía presagiar lo peor para Obama. Tras la victoria republicana en las legislativas de noviembre de 2010, los republicanos se hicieron en enero de 2011 con el control de la Cámara de Representantes, mientras los demócratas se consolaban con el hecho de no haber perdido el Senado.
Obama estaba atado de pies y manos por un Congreso dominado por el Tea Party, que amenazaba con vetar todas sus iniciativas legislativas hasta las presidenciales de noviembre de 2012.
Pero los miembros del Tea Party entraron en el Congreso como un elefante en una cacharrería. Su intransigencia provocó una parálisis política en la primera potencia mundial y estuvo a punto de llevar a Estados Unidos a la suspensión de pagos.
Después de semanas de negociaciones contra reloj y dramas políticos, el Congreso llegó en verano a un acuerdo bipartito para elevar el techo de la deuda y evitar la suspensión de pagos.
Finalmente, el Gobierno estadounidense no colgó el cartel de cerrado ante la falta de dinero para hacer frente a su pagos, tal y como pretendíanlos miembros del Tea Party.
Pero los juegos del Tea Party al borde del precipicio político han acabado pasado factura a los republicanos, que se han visto obligados a girar a la derecha para satisfacer a la corriente más ultra del partido. Esto puede espantar a un electorado más centrista de caraa las presidenciales de 2012.
Si Obama sabe aprovecharlo bien, puede ayudarle en su reelección. "Los votantes independientes se lo pensarán dos veces antes de entregar el poder a los republicanos", según Dan Balz, columnista de The Washington Post.
El 2011 debía ser el año del Tea Party, pero no ha encontrado un candidato que le satisfaga. Su líder más mediática, Sarah Palin, decidió no presentarse a las primarias y Michele Bachmann, referente de los populistas en el Congreso, no ha acabado de cuajar.
El favorito para lograr la candidatura republicana es Mitt Romney, demasiado moderado para los gustos de los populistas del Tea Party.
Y, ante la sorpresa de todos, el presidente ha acabado el año subiendo en las encues-tas. Su aprobación está en su cota más alta en seis meses, con más ciudadanos satisfechos (47%) que insatisfechos (45%) con su gestión, según un sondeo del instituto Gallup publicado este martes. Esto refleja un cambio de tendencia en el índice de aprobación del presidente, en constante descenso desde principios de julio.
Además, Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, son el hombre y la mujer más admirados por los estadounidenses, según otra encuesta hecha por Gallup para el diario USA Today.
El presidente cerró el año con una victoria sonada frente al Tea Party, después de que el Congreso aprobara el acuerdo para prorrogar dos meses el recorte del impuesto a la nómina de los trabajadores, al que se oponía el ala más ultra del Partido Republicano por considerarla insuficiente.
El presidente aprovechó la ocasión para presentarse como un firme defensor de la clase media estadounidense. Si el Congreso no hubiera llegado a un acuerdo antes de final de año, unos 160 millones de trabajadores habrían visto aumentar sus impuestos unos 766 euros de promedio, más de 60 euros de media al mes.
Los republicanos no tuvieron más remedio que ceder ante lo impopular que hubiera resultado no prorrogar la rebaja fiscal en plenas navidades.
Un dato que puede acabar siendo decisivo en las presidenciales del próximo noviembre será el del número de parados. El desempleo en noviembre de 2010 era del 9,8%. El dato durante el mismo mes de este año ha bajado hasta el 8,6%.
También ha sido un año en el que Obama ha cosechado éxitos en el exterior. Un equipo de élite de los Navy Seals mató en Pakistán a Osama Bin Laden, considerado el enemigo número uno de Estados Unidos tras los atentados terroristas del 11-S. Su ejecución fue tan cuestionada en el exterior como reconocida y celebrada dentro del país.
Su intervención militar en Libia terminó con la muerte del dictador Muamar Gadafi. Obama apoyó la Primavera Árabe y presionó a Hosni Mubarak para que dimitiera como presidente de Egipto.
Y, tal y como había prometido durante la campaña electoral de 2008, retiró este mes de diciembre las tropas estadounidenses de Irak, nueve años después de la invasión que expulsó del poder a Sadam Hussein.
Durante la campaña de 2008 contra Obama por la nominación del partido demócrata, Hillary Clinton preguntaba si Obama estaba lo suficientemente preparado para atender a las tres de la mañana la llamada de teléfono en la que le informaban de que había estallado una crisis en el extranjero. Obama ha demostrado que lo está.
Ahora los norteamericanos son los que se tienen que preguntar si dormirán más tranquilos si a partir de noviembre de 2012 es Obama el que descuelga el teléfono en la Casa Blanca o alguno de los siete aspirantes a la nominación republicana.
* Fuente: Público es
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