Debate en el Mercosur
“El regionalismo abierto es
como el matrimonio abierto”

Embajador Pinheiro Guimaraes

MUJICA: Mercosur perdió su atractivo

En el marco de la realización del Forum Social Temático de Porto Alegre el periodista Martín Granovsky dialogó para el diario argentino Página12 con el ex vicecanciller brasileño y actual alto representante del MERCOSUR, embajador Pinheiro Guimaraes, sobre la actualidad del bloque y la crisis mundial. Este diálogo con el embajador Pinheiro, se conoce casi simultáneamente a que el presidente uruguayo José Mujica en una entrevista al diario Folha de Sao Paulo, define al Mercosur como un organismo "estancado", que perdió su atractivo.

Granovsky al preguntar contextualiza las funciones del “alto representante del Mercosur” en el complejo momento que le toca actuar hoy en el Mercosur, a lo que Pinheiro Guimaraes responde: “aunque las situaciones son distintas en distintos países y continentes. En Europa predominan los programas de ajuste financiero y presión muy fuerte sobre la población en general. Todas las medidas son contra los más pobres y contra los trabajadores. Al mismo tiempo estamos viendo el resultado final del proceso. Los bancos sufrieron perjuicios. Recibieron aportes de los gobiernos para comprar títulos. Ahora los gobiernos nacionales aumentan impuestos y reducen los programas sociales y modifican la situación del trabajo para pagar deudas. En este punto la cuenta está llegando al pueblo para que la pague. Los bancos y las compañías de auditoría iniciaron la crisis y la montaron y después explotó todo. Los gobiernos socorrieron a los bancos. Los bancos seguramente terminen en buena situación. Los bancos que prestaron sabían que los gobiernos no podrían pagar. Pero prestaron. Entonces van contra el pueblo.

-¿Y en los Estados Unidos sucede lo mismo?
-Es un poco distinto. Hay cierto énfasis en aumentar los empleos, pero hubo una reacción de derecha muy grande. El gobierno quiere aumentar impuestos sobre los más ricos y le dicen que esto es comunismo. Los bancos fueron salvados, pero de todos modos Barack Obama no se salva de la agresión. Igual, como hay cierta necesidad de ajuste fiscal el gobierno probablemente termine aumentando los impuestos. La pregunta es a quién le ajustará, si a los más ricos o a los más desfavorecidos.

-¿Asia y China?
-Es distinto. Hay una gran preocupación de que se reduzca drásticamente el crecimiento por el descenso de actividad en los Estados Unidos y Europa. No estoy tan seguro de que eso ocurra. Igual las tasas de crecimiento serán elevadas. Pensaban que para 2010 la tasa sería de ocho y fue de 10 por ciento.

-¿Qué hay en el fondo de la crisis?
-El problema es el control político, la hegemonía política a largo plazo.

-¿El control de qué?
-La crisis es de las pequeñas y medianas empresas. Las grandes están bien. Y los trabajadores están mal. Los viejos, los jóvenes y las empresas medianas están en dificultades. Esta crisis es distinta de la crisis del ’29, cuando el capitalismo era mucho más nacional y el grado de globalización financiera y productiva era menor. La presión sobre el gobierno para resolver la crisis era mayor. Hoy es menor. Con Occupy Wall Street no alcanza. Hay que tomar medidas. El precandidato presidencial Mitt Romney pagó menos del 15 por ciento de Impuesto a las Ganancias y la secretaria, el 30 por ciento. La demora en resolver la crisis es preocupante y la inestabilidad acecha. Por suerte hoy no hay cómo llegar a una guerra como la Segunda Guerra Mundial, pero cuidado con las guerras localizadas.

-Sudamérica no está en crisis.
-No. El problema es otro: los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

(…)
-Hace un año que es el virtual jefe del Mercosur. ¿Está satisfecho?
-Déjeme recordar algo. El Mercosur nació en 1991 sobre la base de gobiernos neoliberales. Los que firmaron el Tratado de Asunción fueron Carlos Menem, Fernando Collor, Andrés Rodríguez y Luis Lacalle, presidentes de gobiernos típicamente neoliberales, que pensaban en la integración regional como un instrumento previo a la integración abierta con el mundo. Y eso no puede ser. El regionalismo abierto es como un casamiento abierto. Es un contrasentido, porque los acuerdos de libre comercio con terceros destruirían obviamente el Mercosur por los aranceles cero. El casamiento abierto implica que no hay preferencia. Eso disolvería el Mercosur. Por eso hay que transformarlo en un instrumento de desarrollo industrial de los cuatro países. En cualquier sistema de integración los países mayores se benefician más, pero debe haber mecanismos de compensación a través de la infraestructura. La visión actual del Mercosur todavía es de libre comercio. Y esa visión choca con algunos ejemplos de la propia realidad. El 40 por ciento del comercio entre Brasil y la Argentina es automotor, y no se trata de un intercambio surgido del comercio libre. Es hecho por multinacionales, no por empresitas nacionales. Así organizan su producción. Con libertad de comercio y sin acuerdos, quizás la industria automovilística se hubiera concentrado en un solo país. Terminar con esa visión, por eso, es urgente, y más aún por la ofensiva china. El libre comercio no lleva al desarrollo. Lleva a la desintegración.

-¿Por dónde habría que arrancar?
-Por convencer a los países mayores. El fondo de compensación que existe hoy es un paso muy pequeño. El Mercosur es como un coche que cayó en un charco en el barro. El conductor acelera y tira barro en todas las direcciones, pero el auto no sale. ¿Qué hay que hacer? Que los pasajeros más fuertes salgan del coche y lo empujen. En eso estamos. Si no, mucha reunión pero no se resuelve nada. Al mismo tiempo debo decir que el comercio se expandió, hay muchas inversiones, principalmente de los países mayores. Pero eso es comercio. Y la integración es otra cosa.

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