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El FA entre pizzas y Tannat
Raúl Legnani* Urumex80mail.com
La interna del Frente Amplio está conmocionada, aunque los síntomas no son públicos, en muchos de los casos. Por las características del mes, veraniego a pesar de algunos golpes de frío al atardecer, los encuentros han sido de todo tipo y con pretextos variados.
Las noches de las pizzas, de los tallarines y de las picadas han sido de las más conocidas, aunque todos prefieren la reserva. Incluso a una de ellas se le ha puesto el nombre de la “Sub 56”, con fina ironía, en tanto todos son menores de esa edad. Serían los “chiquilines” de la barra frenteamplista. Pero también existe la “Sub 50” y desconocemos si se ha creado la “Sub 20”. Nuestras fuentes lo dudan.
Los temas son variados. Hay reuniones que tienen como tema prioritario la definición de candidaturas para las próximas elecciones internas y también para las nacionales.
Los nombres van y vienen, dentro de una lista que no sobrepasa la decena. Todos condicionados a si vuelve Tabaré Vázquez o no vuelve.
Existe a la vez la convicción, entre algunos de los participantes de estas reuniones, que el Frente Amplio debe volver a ganar en las próximas nacionales, pero siempre hay algunos que sostienen - dentro de los más jóvenes - que a lo mejor es necesario que ganen de una buena vez por todas los partidos tradicionales, para después crear una nueva izquierda que ahora sí sería como comprarse un traje de medida.
Entre los más veteranos, esta sola idea de que lo mejor sería que gane la derecha para después volver remozados, les provoca dolores de cabeza, diarreas y hasta pequeñas pérdidas, casi de un segundo, del conocimiento. No han faltado casos de ataque de pánico.
Por encima de la descripción, que refleja la realidad tal como es, lo cierto es que hay un espacio de votantes del Frente que si no se encuentra con ciertos grados de comodidad en la fuerza política, se va a expresar con el voto en blanco en las nacionales y seguramente se vaya de campamento de invierno, el día de mayo de las elecciones internas.
Claro que no todas estas reuniones tienen ese malhumor a flor de piel, particularmente entre los que oscilan entre los 45 y los 56 años de edad, donde parecen conocer el peligro de la derrota y las consecuencias negativas que podría acarrear al país y a los uruguayos.
Es que todos ellos tienen sus años de militancia y no pocos ocupan cargos de gobierno o están en la primera línea del área directriz de los sectores frenteamplistas.
En estas reuniones que son producto de cortes transversales del FA en una noche, se ha intentado mirar el país con proyección de futuro, tomando en cuenta la marcha del gobierno progresista y la realidad del Frente Amplio.
Muchos de los consultados han llegado a decirnos que entre pizzas, tallarines, picadas y Tannat, han podido intercambiar ideas de una forma más fluida y enriquecedora, que en sus propios sectores del Frente Amplio. Pero ninguno de ellos plantea la posibilidad de salir a la intemperie, para desde allí construir una nueva izquierda dentro de la coalición.
Seguramente rn febrero y un poco después en Semana de Turismo, este tipo de intercambio pueda volver a plantearse, con consecuencias que por el momento no se pueden calibrar. Pero que se habla, se habla. Es que hay preocupación.
* Columna publicada en La República el lunes 30 de enero
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