Chile: y el abandono
de la ciencia básica

Por Pablo Astudilo* |

Hechos como el traspaso de la Iniciativa Científica Milenio desde el MIDEPLAN al Ministerio de Economía, la drástica disminución de programas de investigación asociativa, o la aparente desaparición de Becas complementarias de apoyo al postgrado nacional, son claros indicios de una percepción errónea y sesgada de las autoridades.

La reciente decisión del Gobierno, de restringir la convocatoria 2012 del programa FONDAP a sólo cinco áreas prioritarias de ciencias aplicadas, no pasó inadvertida en la comunidad científica. Un ejemplo de aquello fue la reacción de los investigadores del prestigioso Centro de Estudios Moleculares de la Célula (CEMC), de la Universidad de Chile.

Sin embargo, ésta es sólo una más de las declaraciones de interés por parte del Gobierno, de priorizar (según algunos de manera desproporcionada), la investigación “aplicada” por sobre las ciencias “básicas”. Hechos como el traspaso de la Iniciativa Científica Milenio desde el MIDEPLAN al Ministerio de Economía, (a pesar de las recomendaciones internacionales, y del propio Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad -CNIC-, de su integración junto a CONICYT, su hábitat “natural”, en el Ministerio de Educación), la drástica disminución de programas de investigación asociativa, o la aparente desaparición de Becas complementarias de apoyo al postgrado nacional, como las de apoyo para las tesis doctorales, son claros indicios de una percepción errónea y sesgada de las autoridades por lo que la innovación y el emprendimiento, se encuentran desconectados de la investigación científica de base.

En este contexto, tampoco ha pasado inadvertido el nuevo rol de divulgación del CNIC, que ha liderado la iniciativa “Chile Va, Encuentro de Jóvenes con la Ciencia y la Tecnología”, orientado a jóvenes de enseñanza media y con un marcado énfasis en ciencias aplicadas (casi la totalidad de los exponentes se desempeñan en dicha área), y relegando a un segundo plano al Programa Explora, dependiente de CONICYT, que realizaba históricamente este tipo de iniciativas.

Esta falta de valoración de la importancia de la ciencia básica para la innovación, contrasta dramáticamente con la visión mundial y las reivindicaciones de la comunidad científica en el mundo. Sólo hace unos días, Barack Obama dio un fuerte espaldarazo a la ciencia básica, en su discurso del “Estado de la Unión”, al afirmar que “para la innovación es esencial la investigación básica. No eliminen estas inversiones de nuestro presupuesto. No permitan que otros países ganen la carrera del futuro. Apoyen el mismo tipo de investigación e innovación que condujo al chip informático y a la Internet; a nuevos empleos y nuevas industrias…”.

Es de esperar que este sesgo no nos cueste caro, como ha sucedido en otros países donde la ciencia básica ha sido descuidada.

Más información sobre el tema

* Ingeniero en Biotecnología Molecular de la Universidad de Chile, Magíster en Ciencias Biológicas y candidato a Doctor en Ciencias Biológicas en la PUC.

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