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El FA: entre la pequeñez y el respaldo de la gente
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
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En el momento de escribir estas líneas hay importantes reuniones de las direcciones sectoriales del Frente Amplio, con el fin de establecer sus estrategias para las elecciones internas del próximo 27 de mayo.
Seguramente nuestros lectores ya tendrán los resultados de esas reuniones, en el momento de leer estas líneas. Pero como soy de los convencidos de que aún queda mucho por recorrer, me animo a realizar algunos comentarios.
En estas horas la izquierda está asumiendo su responsabilidad, en un momento en que existe el más firme convencimiento de que hay que mirarse al espejo y saber quién es quién.
En otros términos: en mayo se va a definir cuál es la correlación de fuerzas en la interna, lo que puede determinar el rumbo que el Frente Amplio va a asumir hasta las elecciones internas de 2014, donde se definirá la candidatura común a la Presidencia.
Si esto es así, se puede afirmar que los frenteamplistas, como colectividad política de multitudes, están en la etapa clasificatoria y que no están en juego las instancias finales.
El 27 de mayo se puede salir tercero y en 2014 la historia puede ser otra, pero nadie regala el espacio para lo que va a pasar en tres meses. Todos quieren su lugar y si fuera posible en primer término. A la vez existe la sensación, entre los votantes y dirigentes, que de nada vale una fuerte competencia interna, si la dirigencia no tiene una visión global, que priorice la participación multitudinaria de los electores frenteamplistas, que oscilen entre 200 mil y 400 mil los que concurran a las urnas.
Si esto no llegara a pasar, el que se lleve la copa será un triunfador sin respaldo popular, pero fundamentalmente se construirá un nuevo liderazgo raquítico, sin respaldo ciudadano, que hipotecará el resultado de las próximas elecciones.
Muchos en el Frente Amplio creen que eso se logrará solo con un candidato de consenso, lo cual es un verdadero disparate. La izquierda uruguaya, reclama a gritos competencia, debates, confrontación de ideas, porque hoy la diversidad es mucho mayor a la que existía en 1971, cuando dominaban los paradigmas ideológicos que parecían indestructibles.
Es increíble que todos, en el mundo de la izquierda, sientan que hay que construir una estrategia política que contemple esa diversidad, pero que a la hora de saber quién es quién, la propuesta sea el candidato de consenso, que no surge naturalmente por la sencilla razón de que no existe.
El 27 de mayo los frenteamplistas necesitan una fuerte confrontación civilizada, intelectualmente sana, con miradas de largo aliento, propositiva, que le hable a la izquierda pero también a todo el país, para abrir la posibilidad de que la gente se apropie de la política, que es la mejor forma de construir los sueños, a partir de la realidad nacional, regional y mundial.
El voto directo con adhesión simultánea ha sido un gesto lúcido de la dirigencia, porque después de que se pronuncien las urnas no hay derecho al pataleo.
Pero con eso no alcanza. Hay un grupo de uruguayos que hoy se expresan a través de las relaciones virtuales, gracias al avance democratizador de las nuevas tecnologías.
Aunque muchos no lo crean, hoy hay gente en el mundo, también en Uruguay, que se siente más próxima con el que están conectado vía Internet, que el vecino al que nunca le vio la cara, ni sabe cómo se llama.
A esta gente hay que abrirles las puertas y habilitar los Comités Virtuales como lo propone, entre otros, la Agrupación 13 de diciembre del FA, de la misma manera que lo han hecho otros internautas. Si esto no prospera, la democracia frenteamplista se verá recortada y después a no quejarse de los votos en blanco.
*Columna publicada en La República el 13 de febrero
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