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“Los 2 años” y el sillón vacío de Seregni
Por Ramón Ramos Trías*
Dos hechos importantes vinculados con la izquierda uruguaya cobran relevancia al ser evaluada la realidad política nacional por estos días. El 1º de Marzo el gobierno, encabezado por el presidente José Mujica, cumple dos años, de los cinco que pauta la Constitución para su mandato.
Se puede hacer la contabilidad del almacenero, colocando de un lado lo realizado por este gobierno y lo que por el momento solo han sido enunciados. El resultado es magro. También existen otras dificultades a la hora de una evaluación, éste es un segundo gobierno consecutivo del Frente Amplio y no es fácil establecer en muchos casos cuánto es continuidad e inercia de planes e iniciativas del gobierno del Dr. Tabaré Vázquez y cuales claramente han sido iniciativas desarrolladas por el actual. Pero el déficit entre promesas y concreción del periodo Mujica, inclina la balanza en sentido negativo. Esto sucede contradictoriamente cuando las cifras de aprobación sobre el presidente Mujica lo sitúan en diciembre en un 49% de aprobación de la opinión pública. Lo paradójico es que simultáneamente no es nada fácil encontrar un solo sector de la actividad del país satisfecho y menos aún entusiasmado con el accionar cotidiano del gobierno. En lo político esta insatisfacción también alcanza a los frenteamplistas.
Quizás donde sí hay diferencia, es cuando se evalúa la salud de la economía del país. Los números muestran visiblemente una evolución positiva, no exento de contradicciones, el hecho es reconocido por amplios sectores. Pero éste precisamente es uno de los segmentos del gobierno donde hay en recursos humanos y planes, más continuidad del gobierno anterior. Para colmo, han surgido disputas internas en el gobierno, dificultando una clara evaluación de los resultados de este periodo.
Otra de las instancias muy significativas para este año -que crecientemente empieza a cobrar importancia- son las elecciones internas del 27 de Mayo próximas, donde se elegirán las máximas autoridades del Frente Amplio. Allí se definirá la Presidencia y las Vice Presidencias. Lo nuevo es que será por voto secreto y a padrón abierto.
Hasta el momento solo se mencionan algunos nombres, muchos de ellos a los pocos días de ser “largados” manifiestan no querer ser candidatos. A 90 días de este acontecimiento, que para un partido de izquierda y ejerciendo el gobierno debiera ser el aconteciendo más importante, no lo es. En resumen, en el Frente Amplio nadie claramente y con entusiasmo quiere ocupar el sillón del General Liber Seregni.
Esto tiene varios peligros; que se llegue a tan significativo acto vaciado de contenido democrático por la via del famoso “consenso” en torno a uno o más nombres (aunque luego se voten formalmente en las urnas); que surjan de hecho por vacío de interés personas carentes de las más mínimas condiciones políticas y personales para ejercer el cargo.
Los partidos integrantes de la coalición parecen no querer medir fuerzas en esta oportunidad proponiendo candidatos propios. En sectores más independientes, la comodidad de la crítica antes que “amasar con manos propias” la política diaria, ha ganado la partida. En sectores como la Redes Frenteamplistas que tanto han hecho a la hora de innovar en política y de sumar grandes acontecimientos en las elecciones nacionales, y los primeros en proponer elecciones abiertas, todo es silencio a la hora de indicar nombres y cuando han surgido, inmediatamente declinaron seguir adelante.
Un extraño síndrome en dos planos recorre el gobierno y al partido de la izquierda uruguaya que tiene en sus manos parte importante del destino del país: la falta de entusiasmo, y la vocación por la práctica política.
* Sociólogo uruguayo
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