Testimonio:
Enrique Amorim, comunista
Por Niko Schvarz*

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He leído con mucho interés los artículos publicados en La ONDA digital sobre el miserable libelo marketinero del peruano Santiago Roncagliolo sobre (contra, mejor dicho) García Lorca y Enrique Amorim. Dicho esto, quiero formular una precisión referida a Amorim, con quien mantuve una relación de compañerismo y amistad en la etapa final de su vida.

Enrique Amorim era un comunista cabal. Hecho y derecho. Un hombre de convicciones comunistas y afiliado al PCU. Un comunista sin paréntesis y sin comillas.

Integraba la correntada de intelectuales y artistas, científicos y educadores que en la campaña electoral de 1946 expresó su adhesión al Partido Comunista en el memorable acto de la explanada de la Universidad. En la elección de noviembre de ese año el PCU saltó a 5 diputados (Rodney Arismendi, Enrique Rodríguez, Héctor Rodríguez, Antonio Richero y el canario Carlos Leone) y la izquierda llegó por primera vez al Senado con Julia Arévalo, la primera senadora comunista de América. El año siguiente se realizó en Montevideo, en un local frente a la plazoleta del Gaucho, por 18 de Julio, una gran exposición que documentaba el aporte de los comunistas y sus amigos a la cultura nacional en sus múltiples vertientes, con acento en la plástica y la literatura. En febrero de 1948 Rodney Arismendi, que ocupaba en forma interina la secretaría general del PCU, pronunció un informe magistral en un gran reunión de intelectuales y artistas, afiliados o “que simpatizan con la faena liberadora de los comunistas”, en que destacó el éxito de la mencionada Exposición y valoró el aporte de los intelectuales a la lucha general del pueblo uruguayo.

Este informe (téngase presente la fecha: inicios de 1948) es un ejemplo de apertura, de espíritu abierto, ajeno a todo esquematismo y anquilosamiento, con vivacidad y coraje para otear nuevos horizontes a la labor creadora. No creo que hubiera en el mundo en esa época un documento de similar audacia intelectual. Todo ello habría de reproducirse a mayor escala, décadas más tarde, después de la dictadura, en las grandes jornadas “Por amor al arte” realizadas en el Parque Rodó (en las cuales, dicho sea de paso, participó Juan Gelman, y quizá pronto tengamos la satisfacción de verlo otra vez entre nosotros).

Era en esas aguas que navegaba por aquellos años del medio siglo Enrique Amorim. Al participar en el primer Congreso Mundial por la Paz efectuado en Varsovia en la inmediata postguerra conoció a grandes figuras artísticas que compartían sus ideales, como Picasso, con quien (me consta) mantuvo una relación permanente. A la vez, era muy estrecha su amistad con artistas comunistas, como el inolvidable Gonzalito (Armando González) escultor y pintor destacadísimo, muerto en el exilio en Bulgaria. Gonzalito es el autor del monumento ecuestre a Artigas que (después de muchas trapacerías de la dictadura) fue finalmente emplazado en la plaza central de Artigas, capital del departamento. Durante muchos años, mientras estaba en elaboración, la obra fue punto de referencia en el taller de Gonzalito, ubicado en la costanera del arroyo Malvín. Allí, y luego en la etapa de fundición, fue objeto de recordados comentarios de Pablo Neruda. Véase como todo se va juntando.

Enrique Amorim dedicó incluso al Partido un hermoso poema (que tiene cierto parangón con A mi Partido, de Pablo Neruda, precisamente). No puedo citarlo porque estaba en mi biblioteca que fue saqueada por la dictadura y quemada, supongo. Recuerdo que cada cuarteta terminaba con una invocación rimada al Partido Comunista (la primera era “optimista”). Agrego al tema dos testimonios personales.

Por decisión del XVI Congreso del PCU (setiembre de 1955) comenzamos a editar el 1º de febrero de 1957 el diario El Popular. Acabamos de recordar, frente al Nº 1582 de la calle Justicia, esquina Lima, el 55º aniversario. El diario fue planificado en reuniones que efectuábamos en el apartamento de Jesualdo en la calle Miguel Barreiro, cerca de la rambla de Pocitos. Jesualdo era un pedagogo de renombre internacional, escritor y poeta, autor de muchos libros, entre ellos “Vida de un maestro”. A menudo matizábamos nuestras reuniones con visitas al piso de arriba, donde tenía su taller María Carmen Portela, gran escultora esposa del maestro. Amorim tenía una amistad entrañable con Jesualdo y también con muchos de los principales miembros de la dirección del Partido, empezando por Arismendi y por José Luis Massera, un científico de primer nivel. Lo mismo con otros escritores de fuste, como Paco Espínola (que años más tarde se afiliaría al PCU).

Amorim era un colaborador permanente de “El Popular” en su período inicial. La página editorial tenía, al lado del editorial a dos columnas, una sección llamada La Columna Firmada (a una columna) que era ocupada día a día por firmas prestigiosas, la de Amorim entre ellas. También escribía la poetisa Selva Márquez, el dirigente político del Frente Izquierda de Liberación (Fidel) Adolfo Aguirre González, y otros. En la columna siguiente figuraban Luces y Sombras, de Alejandro Lerena, La Solfa de Ariel Badano (Lirón) y apostillas breves. Las colaboraciones de Amorim venían a menudo desde Salto en sobre, por la ONDA. A veces las firmaba con un seudónimo, pero siempre se reconocían, además de su estilo, porque las correcciones estaban hechas al margen con una estilográfica de punta gruesa y eran inconfundibles. Recuerdo en particular su nota titulada “¡Adiós, vejete!”, una vitriólica crítica a André Malraux cuando era ministro de De Gaulle.

Un buen día me tocó ir a Salto para informar a una reunión de la Departamental sobre las resoluciones de un Pleno del Comité Central efectuada unos días antes. Por la tarde, colaboré con los compañeros salteños en la citación de los afiliados para la reunión. Anduvimos por unos andurriales de la periferia y al golpear la puerta de una vivienda humilde, salió a abrirnos una joven mujer que llevaba un libro en la mano. Era un volumen de poemas de Enrique Amorim. Cuando se lo conté, días después, su rostro resplandeció con una sonrisa plena.

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* Foto: Niko Schvarz - periodista y escritor uruguayo

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