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Dilma llama al orden a los militares brasileños
Por Júnia Gama y Paulo De Tarso Iyra*
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Insatisfecha con las críticas dadas a conocer por integrantes de la reserva, la presidente brasileña impartió directivas al ministro de Defensa Celso Amorim para que le diera un tirón de orejas al grupo emergente. La acción produjo el efecto esperado: la entidad retiró
el texto polémico de internet
La presidente Dilma Rousseff, irritada con los militares de la reserva por las críticas polémicas publicadas en una nota contra el gobierno, le encomendó al ministro de Defensa, Celso Amorim, que observara al grupo. En pleno “miércoles de cenizas”, Amorim convocó a una reunión con los comandantes del Ejército, de la Marina y de la Aeronáutica, además del jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general José Carlos de Nardi, y les expresó su contrariedad con el manifiesto del Club de los Militares, dado a conocer la semana pasada.
La fuerte reacción de la presidente Dilma, materializada en un tirón de orejas que les dio Amorim a los oficiales, surtió efectos rápidos. Ayer, el sitio del Club Militar publicó una nota en la que los presidentes de la entidad "desautorizan" el texto anterior, que había sido firmado por ellos mismos.
Según un integrante de la cúpula del Ministerio de Defensa, durante la reunión, que llevó a la publicación de la retractación, Amorim le habría comunicado a los comandantes que el Club Militar se sobrepasó en su derecho al hacer referencia a una actitud de la presidente Dilma Rousseff, ya que ella es la comandante suprema de las Fuerzas Armadas. "La crítica a la presidente es inadmisible. Fue un error grave del Club Militar", señaló el vocero del ministro.
En la nota, los presidentes de los clubes Naval, Militar y de Aeronáutica, todos oficiales de la reserva, afirman que la "preocupación" de la presidente Dilma "en gobernar para una parte de la población se superpone al deseo de atender los intereses de todos los brasileños". El texto cita las declaraciones de la ministra de Derechos Humanos, Maria do Rosário, al Correio, en donde afirma la posibilidad de condenas penales contra torturadores a partir de informaciones recogidas por la Comisión de la Verdad. Los militares atacan a la presidente por no haber aparecido frente a la opinión pública para "contradecir a su subordinada".
Sin embargo, el remiendo fue considerado "lacónico" y, por lo tanto, insuficiente. Horas más tarde, luego que el Correio procuró portavoces del Club Militar en busca de una justificación para la marcha atrás, ambas notas habían sido retiradas del aire. Para fuentes cercanas al ministro de Defensa, la suspensión de cualquier mención al tema en el sitio, habría dejado al jefe de la cartera satisfecho.
Castigo Ayer, los interlocutores del palacio afirmaron a Correio que la presidente Dilma Rousseff quedó "sumamente contrariada" con la nota de los militares y llamó por teléfono al ministro Celso Amorim para que tomase providencias. Durante la conversación, comentaron la "insubordinación" de los militares de la reserva. El incidente alcanzó proporciones tan grandes que, en el gobierno, se llegó a buscar la posibilidad de castigar a los oficiales de la reserva en la legislación.
Finalmente, se acordó que el Palacio del Planalto no se manifestaría oficialmente sobre el tema y que la iniciativa de reprender a los comandantes sería potestad del ministro. La autonomía de Amorim para tomar este tipo de actitud deriva de un cambio en la ley que rige la organización de las Fuerzas Armadas, de 2010. Desde entonces, el ministro de Defensa pasó a ejercer, legalmente, la dirección superior de las Fuerzas Armadas. Como resultado de este cambio, Celso Amorim no precisaría pedir permiso a la presidente Dilma para actuar en situaciones de crisis. Pero voceros de la presidente aseguran que la iniciativa partió de ella: "Celso Amorim hizo esto por orden de ella. Esta reacción está en total consonancia con la forma de actuar de Dilma", declaró una fuente del palacio.
La estrategia sería una forma de evitar más roces con las Fuerzas Armadas, especialmente por la proximidad de la instalación de la Comisión de la Verdad, que investigará, durante un período de dos años, violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar. La aprobación del proyecto alcanzó una fuerte resistencia de sectores militares, que acusan la iniciativa de "revanchista". Dilma Rousseff está analizando los nombres que van a integrar la comisión, que debe comenzar los trabajos de relevamiento en menos de tres meses.
La evaluación de los propios comandantes de las Fuerzas Armadas también es que los oficiales del Club Militar, a pesar de no representar a los que están en servicio, exageraron. Pesó también, para la decisión de retractarse, la posibilidad de que posibles embates con el gobierno perjudiquen la negociación de reajustes salariales de la categoría.
El Club Militar es una institución centenaria, con sede en Río de Janeiro, que congrega oficiales en actividad, de la reserva remunerada o retirados, con la misión de estrechar lazos entre los integrantes de las Fuerzas Armadas. La entidad actúa en todo el país y son los oficiales de la reserva quienes presiden los clubes. Estas asociaciones tienen por costumbre ser portavoces de manifestaciones políticas de la categoría, ya que los oficiales en actividad tienen prohibido emitir declaraciones de corte político. Con una extensa representatividad hasta el régimen militar, luego de la democratización los clubes militares comenzaron a tener una actuación nula.
TEMA VINCULANTE
Fuente: DefesaNet
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA ONDA® DIGITAL
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