Zbigniew Brzezinsk: nuevo mapa del
poder en el mundo contemporáneo

Entrevista de Lúcia Guimarães *

Brzezinski autor de Visión Estratégica: América y la Crisis del Poder Global. Polaco, hijo de diplomático, que emigró hacia los Estados Unidos por Canadá siendo aún niño, mantiene el acento, pero mide el peso de cada palabra en inglés y corrige a la entrevistadora cuando escucha que sus comentarios sufren la menor alteración. Los 84 años que él cumple este mes no parecen pesar en la actividad febril como académico del Centro Para Estudios Internacionales y Estratégicos, en Washington. Brzezinski expresa un cierto pesimismo sobre su país adoptado y enumera las grandes debilidades que aceleran el declive americano: la ignorancia sobre el mundo; la infraestructura nacional hecha pedazos; la disparidad de la renta; el sistema financiero; el endeudamiento y la parálisis política. A continuación, su conversación con el 'Sabático'.

- ¿Cómo ve usted la escalada de tensiones con Irán y las presiones de Israel para una acción militar?
- Pienso que la situación es bastante arriesgada y no sólo por causa de la tensión entre Irán e Israel. Con la crisis en Siria, puede haber un efecto acumulativo que produzca violencia regional. Un ataque israelí a Irán tendría consecuencias muy negativas para los Estados Unidos, para la región y pondría en riesgo la delicada estabilidad en Irak. Y tornaría la retirada americana en Afganistán más difícil. Pienso que los Estados Unidos deben dejar claro para Israel que un ataque constituye una amenaza a la seguridad regional y a los intereses vitales americanos. Los Estados Unidos deben dejar claro para Irán que amenazar a cualquier otro país va a ser visto como una hostilidad dirigida a los americanos. Es el tipo de compromiso que existe hoy y protege a Corea del Sur de Corea del Norte o el paraguas de seguridad bajo la OTAN. Comenzar una guerra es fácil, acabar con ella, muy difícil.

- Usted fue invitado a un almuerzo recientemente con el vice presidente Xi Jinping cuando él estuvo en Washington en su primera visita oficial, en febrero. ¿Cuál es su impresión del hombre que se visualiza como el próximo presidente de China?
- Yo me senté a su derecha en la mesa, de modo que pude tener una conversación decente con él. Tuve una impresión, en términos generales, favorable. Pude percibir que es un hombre muy cauteloso. Escuchó atentamente las preguntas de los invitados y lo que ellos decían, pero hacía pocos comentarios y hablaba con prudencia. Quedó claro que él está tratando su futuro de una forma deliberada, como alguien que espera convertirse en presidente. Creo que la prensa americana le brindó una correcta atención a Xi Jinping, pero, infelizmente, nuestro gobierno lo sometió a una cantinela de 15 minutos del vice presidente Joe Biden. Él estaba visiblemente incómodo. A esta altura de las relaciones entre China y Estados Unidos, es mejor ubicar las quejas en otro contexto más amplio. Si no, la opinión pública va a verse afectada de los dos lados. Y debemos recordar que existe opinión pública en China.

- El presidente Obama recientemente anunció que va a mandar tropas hacia Australia, lo que usted considera un ejemplo de iniciativa pública que irrita a China por si acaso. Usted también critica la demonización de los chinos por parte de los políticos americanos. Si tuviese toda la atención de Barack Obama, ¿qué le diría a él?
- Lo que me preocupa es esta tendencia, de ambos lados, de escalar en la crítica. Es algo que se torna infeccioso y crea una dinámica de hostilidad. Mientras es cierto y deseable que Obama reafirma la continuidad de los intereses americanos en Asia, es errado ubicarlos, por ejemplo, en el contexto del envío de un pequeño contingente de tropas. No comprendo esta decisión porque, espero, los Estados Unidos no tienen el menor interés de participar en conflictos en el continente. Ya existe un acuerdo de colaboración entre Obama y Hu Jintao, del año anterior. Es un acuerdo que deja claro que los Estados Unidos van a continuar comprometidos, más o menos como Gran Bretaña, en el siglo 19, pero no de forma militar.

- Después de más de diez años de guerra y con la evidente debilidad del gobierno en Kabul, ¿cuál es el mejor escenario para una retirada americana de Afganistán?
- El mejor escenario sería la combinación de algún compromiso interno, un acuerdo entre los países vecinos para la preservación de la estabilidad en Afganistán y la continuidad de la ayuda internacional.

- Usted critica en Strategic Vision lo que considera una falla del presidente Obama de explicar al público la transformación del papel de los Estados Unidos en el mundo. Pero estamos en un año electoral.
- Es obviamente difícil tratar esto en un año de elección presidencial. Existe una tendencia a exagerar todo y a apelar a los preconceptos del público, en vez de promover la comprensión colectiva de estas cuestiones.

-¿Que nota usted le otorga al gobierno Obama en materia de política exterior?
- De un modo general, creo que Obama entendió el mundo en el siglo 21, que es un mundo de gran complejidad. Infelizmente, él tuvo que enfrentar situaciones heredadas, por ejemplo, en partes del Medio Oriente. Irak todavía es un problema, tanto como Afganistán.

- Entre la publicación de el Gran Tablero de Ajedrez (1997) y el nuevo libro, Strategic Vision, usted tuvo que reconsiderar la durabilidad del poder americano. ¿Qué hace que el orden mundial hoy sea tan hostil a un superpoder?
- El cambio fundamental que tornó la hegemonía imposible al mundo está enraizada en dos grandes fenómenos: el fin de la supremacía de Occidente, provocado por la emergencia de Asia, y el debilitamiento de los poderes occidentales. Y el despertar político global. Las masas están políticamente activadas, están alertas, inquietas, resentidas y progresivamente nacionalistas.

- ¿Cómo queda América Latina en un mundo en que el equilibrio de poder se mueve hacia Asia?
- Veo una oportunidad para que América Latina desarrolle su perfil en este nuevo contexto. El continente puede crear algo diferente a su origen europeo y de la influencia americana que tuvo, mantener su fuerte vínculo con Occidente mientras se torna una civilización que sintoniza con la nueva diversidad del mundo.

- Usted hace una lista de puntos vulnerables de los Estados Unidos, entre ellos, la ignorancia sobre el resto del mundo. ¿Cuál es el precio de esta ignorancia?
- Tiene un precio muy caro y, en un sentido más amplio, es peligrosa. Si se da en un contexto de ansiedad, torna al electorado muy susceptible a la demagogia. Desde el 11 de septiembre, los americanos se tornaron muy nerviosos con el resto del mundo. Y un público nervioso cede a la demagogia, como estamos viendo en este año electoral. Como una democracia, la política exterior americana sólo puede ser tan buena como buena sea su comprensión del mundo. Vemos un ejemplo típico de la ignorancia en el Medio Oriente, donde todo es simplificado, en nuestra perspectiva.

- Varios años antes de la Primavera Árabe, usted previó el despertar político que acabamos de testimoniar. En Strategic Vision, usted habla de una rivalidad global sistémica. ¿Qué provoca u ofrece esta rivalidad?

- El despertar político es seguramente positivo. Eventualmente, va a dar forma a una nueva cultura política. Pero, al comienzo, no debemos tener ilusiones de que la Primavera Árabe sea puramente democrática. El populismo no lleva necesariamente a la democracia y es preciso examinar el populismo con cuidado. Brasil es un buen ejemplo de un país donde el populismo evolucionó hacia una democracia. En Rusia, sin embargo, el populismo aún mantiene una democracia incipiente y puede manifestarse como un nacionalismo extremo. Creo que el régimen del Vladimir Putin va a representar una transición - hacia algo bueno o peor. Al mundo le interesa que el populismo ruso evolucione. Estamos viendo allá un despertar de la clase media.

- Usted concluye el libro analizando la transformación del papel de Occidente y defendiendo la importancia de este papel.

- Creo que la vitalidad de Occidente es de la mayor importancia. A pesar de todas sus imperfecciones históricas, Occidente todavía representa el mayor grado de respeto por los derechos humanos. Es la región que más representa un mundo democrático. El mensaje político de Occidente debe ser preservado y continuar siendo saludable. Occidente debe tornarse una comunidad mayor y abrazar a Turquía y a Rusia. Esto crearía más estabilidad en el mundo y una asociación mejor con Asia para enfrentar los problemas que amenazan con quedar fuera de control, como la salud y la injusticia social.

*Fuente: Estado de S.Paulo

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital