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Un reportaje en la revista VEJA
Brasil a los ojos de Dilma
Por Niko Schvarz*
La revista brasileña VEJA publicó en su edición del 28 de marzo un extenso reportaje a la presidenta Dilma Rousseff efectuado en el Planalto de Brasilia unos días antes y que contiene definiciones fundamentales, en particular sobre la ubicación de Brasil en el mundo. El tema nos interesa mucho, y a varias puntas. En la fecha de la publicación, Dilma Rousseff estaba de viaje rumbo a Nueva Delhi, para participar en la IV Cumbre del BRICS junto a los presidentes de Rusia, Dmitri Medvedev, de China, Hu Jintao, de Sudáfrica, Jacob Zuma, y el primer ministro anfitrión, Manmohan Singh (28 y 29 de marzo). Unos días después de su regreso, recibía en Brasilia a nuestro presidente José Mujica, para abordar temas referidos a la profundización de la integración mutua, los intercambios comerciales, la conexión eléctrica y la complementación industrial que permita calificar y valorizar nuestro trabajo (en la fecha emblemática del 5 de abril). Por otra parte, previo a la entrevista Dilma efectuó una reunión con 28 grandes empresarios brasileños, en la que también se habló de “dónde está Brasil en el mundo y adonde quiere llegar”, lo cual también se refleja en la entrevista, realizada en un tono franco y directo, sin circunloquios.
La exportación de la crisis de los países ricos Uno de los primeros temas abordados fue el de las repercusiones de la crisis de los países ricos y (como veremos luego) la polémica suscitada con la canciller alemana Angela Merkel, de amplia repercusión internacional. Dilma sostiene que “la salida que ellos encontraron para enfrentar sus problemas es la manera clásica y conocida de exportar la crisis”. Con una pizca de ironía, agrega: “Cuando el compañero Mario Draghi (economista italiano presidente del Banco Central Europeo) dice ‘vamos a hacer funcionar la maquinita para fabricar dinero’, está inundando el mercado con billetes. ¿Y qué hacen los inversionistas? Toman préstamos a intereses bajísimos, en algunos casos incluso negativos, en los países europeos, y corren a Brasil para aprovechar lo que los especialistas denominan arbitraje, que, grosso modo, es la diferencia entre las tasas de intereses practicadas allá y aquí. Ellos ganan a nuestra costa. Brasil no puede quedar paralizado frente a esto. Tenemos que actuar. Tenemos que defendernos, lo que es algo bastante distinto del proteccionismo”.
Cuando se le pregunta en qué consiste la diferencia, responde: “El proteccionismo es una manera permanente de ver el mundo como hostil, lo que lleva al cierre de la economía. Eso no lo haremos. Ya se intentó en el Brasil en el pasado, con resultados desastrosos para nuestro desarrollo” (pone ejemplos).”No vamos a repetir ese error. No vamos a cerrar el país. Al contrario, queremos inversiones extranjeras productivas. Pero vamos, sí, a defender nuestras empresas, nuestros empleos. Lo que estamos haciendo, y vamos a continuar haciendo, es contrabalancear con medidas defensivas las presiones desestabilizadoras externas que están acarreando a Brasil cantidades excesivas de capital especulativo. Cuando las condiciones externas mejoren, sabremos que llegó la hora de revocar las barreras momentáneas creadas”.
La polémica con Angela Merkel Otra pregunta: ¿Atraer capitales de fuera no es bueno en toda circunstancia? Respuesta: “No. Brasil está ahora en una situación en que podemos decir a los países ricos que no queremos su dinero. No queremos pagar intereses de 13% por los préstamos que nos ofrecen. Gracias, pero no queremos pagar las exorbitantes tasas de permanencia de esos empréstitos, que ellos cobran incluso aunque no usemos el dinero, solo para que los recursos estén disponibles en cualquier momento. Se lo dije con toda claridad a la canciller Angela Merkel durante mi visita a Alemania. Aquí se informó que yo quería dar lecciones a Alemania. Nada de eso. Yo procuré poner en claro que Brasil no quiere ser más visto como destino de capital especulativo o apenas como mercado consumidor de los productos que ellos exportan. También dejé bien claro que cuando el Banco Central Europeo lanza de repente un trillón de euros en el mercado, no puede esperar que los países se queden de brazos cruzados, mientras esos recursos vienen simplemente a Brasil a pasear para retornar, acrecentados, a Europa sin haber dejado aquí ningún beneficio”.
¿Y cuál fue la reacción de Angela Merkel? “Ella dijo que entendía perfectamente mi punto de vista, pero que los países emergentes no podían olvidar sus responsabilidades globales como consumidores y, por tanto, como parte de la solución de las economías estancadas de Europa. Le respondí que nosotros debemos ser socios en el enfrentamiento a los problemas globales, pero que nuestra colaboración no podía ser como mercados consumidores y foco de atracción de capitales especulativos. Le dije que Brasil desea mucho atraer empresas alemanas de tecnología de punta. Esas empresas serán bienvenidas y, una vez instaladas aquí, con transferencia de tecnología y creación de empleos, serán tratadas como empresas nacionales, con acceso al crédito y otras facilidades concedidas a las empresas nacionales”.
Con los empresarios brasileños La entrevista de la plana mayor de Veja se realizó, como señalamos, después de una reunión con los mayores empresarios brasileños, a propósito de lo cual la presidenta señala: “Tuvimos un franco intercambio de ideas acerca de cómo abordar nuestras distorsiones más paralizantes. Yo les dije que nuestra mayor defensa es aumentar la tasa de inversión privada. Ellos reclamaron porque los impuestos cobrados en Brasil inviabilizan las mejores iniciativas y les impiden competir en igualdad de condiciones en el mundo. Estoy de acuerdo, tenemos que bajar la carga impositiva y vamos a hacerlo. Vamos a defendernos atacando, o sea, exportando y ganando mercados. Para eso debemos aumentar nuestra tasa de inversión real por lo menos 24%. El gobierno va a invertir y generar un ambiente de negocios para que ello ocurra. Los empresarios deberán cumplir su parte, aprovechar las oportunidades, asumir los riesgos y dejar aflorar lo que Keynes llama el ‘instinto animal’ de la libre iniciativa”.
El BRICS y la situación de China A esta altura las interrogantes derivan hacia el BRICS y a las políticas que están practicando Rusia, India y China. Dilma Rousseff destaca la peculiar situación en que se encuentra China, y la enlaza con las posibilidades abiertas a un mayor intercambio comercial.
Estima que “China está dando señales evidentes de fatiga en su modelo enfocado fuertemente en la exportación. He seguido de cerca sus debates, y sus líderes no esconden que ya no pueden dejar de lado el mercado consumidor interno. Están cambiando de foco aceleradamente para atender las demandas de su mercado interno. Eso significa que en breve China va a importar algo más que commodities. Van a importar bienes de consumo -heladeras, cocinas, micro-ondas-, y la parte de la industria brasileña que veía a China como una amenaza podrá pasar a verla como una oportunidad de mercado también para nuestras exportaciones de bienes manufacturados”.
Ética política Otras preguntas estuvieron referidas a la marcha del gobierno, la burocracia, los fenómenos de corrupción denunciados que derivaron en cambios en el aparato del Estado. “Mientras esté en la presidencia -responde- voy a hacer mi parte, que consiste en dotar al Estado de un proceso transparente, en que las mejores prácticas sean identificadas, premiadas y adoptadas con mayor amplitud. Ese será mi legado. El gobierno tiene la obligación de ofrecer un servicio público de calidad a la población. Para eso es necesario que los procesos en el gobierno sean eficientes, meritocráticos y transparentes”.
También se refirió a la obra de Petrobras y la explotación petrolera de la pré-sal. En febrero la producción de Brasil superó los 2,7 millones de barriles de petróleo equivalente diarios. Dicho sea de paso, estos días se descubrieron nuevos yacimientos, lo que coloca a Brasil en el camino de transformarse en uno de los mayores productores mundiales.
La Copa del Mundo y Lula Dilma fue enfática en afirmar que “Brasil hará la mejor de todas las Copas del Mundo” y dijo que aceptaba apuestas en ese sentido. La nota está ilustrada con fotos de la restauración del estadio de Maracaná, en plena ejecución.
Merecen retenerse sus apreciaciones sobre Lula -que acaba de anunciar la cura de su cáncer de laringe y la reanudación de su actividad política. Recuerda que fue ministra de la Casa Civil de su gobierno durante cinco años y despachó con él en múltiples oportunidades. Agrega: “Aprendí mucho. Algunos sectores menosprecian a Lula a causa de sus orígenes, pero yo soy testigo de que él tiene momentos de genialidad en la política y un carisma que nunca vi en ninguna otra persona. Ese metalúrgico que mucha gente menosprecia cambió a Brasil y ayudó a crear el G-20, por ejemplo, del cual fue el gran incentivador”.
Por cierto que también tuvieron divergencias, que Dilma no oculta. “Divergimos en el pasado, y no concordamos en algunas cosas. Yo tengo una profunda admiración por él, una profunda amistad nos une, es una persona muy divertida y con una capacidad de afecto descomunal. A veces no concordamos, eso es normal. Pero en lo que es esencial, siempre estamos de acuerdo”.
El siglo de las mujeres No podía faltar la mención a la presencia de una mujer en el máximo cargo de la República, y aquí Dilma se explaya a sus anchas. “Veo una diferencia cuando las mujeres sencillas de este Brasil se detienen para conversar conmigo, me saludan, viendo en mí una expresión de emergencia y de ascenso. Cada día me convenzo más de que el siglo XXI es el siglo de las mujeres. El pueblo se identifica con quien ve a un igual suyo en lLa Ona Presidencia, muestra su calor, te identifica en la calle, grita tu nombre, te abraza. Siento que estoy haciendo lo que él precisa. ¡Eso es maravilloso!
MAS del AUTOR
*Periodista y Escritor uruguayo
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