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Huelga general
Repercusiones de un ayer
Por Andrés Capeluto* capeandres@hotmail.com
A principios del mes de marzo los sindicatos de los trabajadores y los grupos de izquierda españoles, ya se manifestaban en contra de la aprobación por parte del gobierno conservador de Mariano Rajoy del presupuesto para el año 2012; entre otras cosas del advenimiento de la “reforma laboral”. Según el secretario general de la UGT, Cándido Méndez en sus propias palabras sobre la reforma laboral, en un acto llevado a cabo a principios de marzo, declaró para la cadena “Hispantv” que: “Esta reforma no mira a los parados, no pretende proteger a los jóvenes, deja a la intemperie a los jóvenes, deja a la intemperie a los parados, está con el ojo puesto en los mercados financieros”.
El actual gobierno español se enfrenta a un déficit de más del 8% y desde Bruselas le piden más recortes sociales, a su vez de tener una tasa de paro del 23%. Los sindicatos y las comisiones obreras se promulgaron en corregir esta reforma laboral o retirarla; según Javier López vocero del grupo obrero: “…vamos a sumar voluntades laborales y sociales para ir en crecimiento, exigiendo a este gobierno para que retire esta reforma laboral y se siente a negociar…”. Estas declaraciones fueron hechas anteriores a la manifestación del pasado 11 marzo, ya con la planificación de que si no surgían instancias positivas para una negociación, se llegaría a la huelga general del pasado 29 de Marzo.
Planificado de tal manera, España vivió una huelga general marcada por protestas locales antes de la gran movilización de la tarde contra la reforma del mercado laboral y las políticas de recorte decretadas por el gobierno, voluntades que éste debe obedecer por parte de la Unión Europea. Los piquetes de los huelguistas acudieron a las puertas del gran mercado central de la capital, así como a las puertas de bancos y empresas, para informar de la manifestación a todo aquél que pasar por allí y no se hubiera adherido a la protesta. Algunos en bicicleta para frenar el tránsito, otros a pie y con chalecos rojos, pegatinas en las caras o simplemente pintados, caminaron con carteles portadores de las siglas de los sindicatos más grandes como los son la CCOD y la UGT, también banderas y pancartas en los que se podía leer: ¨Reforma laboral, no¨, ¨Huelga general¨. Finalmente y a coro de ¨así, así, ni un paso atrás con la reforma laboral¨; se concentraron en el kilómetro cero del país, es decir en el centro de España, punto inicial de las principales rutas del país y dónde se encuentran las Puertas del Sol.
Antonio del Campo y José Javier Cubillo, secretarios de CCOD y UGT aseguran que la convocatoria al paro tuvo una repercusión del 85 % de la población activa; sin embargo voceros del gobierno dijeron que la norma presencial en los puestos de trabajo fue elevada.
Durante el paro sólo funcionaron en todo el país un 30% de metros urbanos, un 25% de buses interurbanos y las aerolíneas como lo son: Iberia, Air Nostrum y Vueling anularon el 60% de sus vuelos.
Es la sexta vez desde la vuelta a la democracia que se da una movilización de semejante magnitud. Su propuesta fue el repudio a una reforma laboral que promueve el despido barato, la cual fue aprobada el pasado 11 de febrero con el fin de relanzar la creación de empleo, en un país con una tasa de paro record del 22,85% que pega más en los jóvenes que promedian la edad de menores de veinticinco años. Por su parte los sindicatos consideran que las medidas abaratan el despido, ya que el propio Poder Ejecutivo a nombrado la destrucción de de 630.000 empleos en lo que va del presente año. Parece ser que el objetivo del gobierno es reducir el déficit público español al 5,3% del PIB pactado con la Unión Europea que lo llevó al 8,5% en 2011, para lo que necesitaría un ahorro de 41.500 a 55.000 millones de Euros.
Quizá seremos partícipes de pagar los platos rotos de un sociedad extinta en la cual privaba la razón y la libre competencia por sobre todas las cosas, desde que el hombre durante el renacimiento comenzó a dominar a la cosa como objeto manipulable inventando la técnica, es decir inventando el mundo tecnológico, hasta llegar con Einstein a la división del átomo y generar paradojalmente dos mundos, dos ideologías: una basada en el supercapitalismo y otra en el supercolectivismo, el hombre con todo su potencial se ha cosificado; ya que se sustentó bajo la consigna del hombre máquina, aquel descripto no sólo con Charlie Chaplin en “Tiempos Modernos” sino también en un ejemplo mas cercano como lo es “Odisea al Espacio 2001”.
Deberíamos perder el miedo a perder, en esta cultura del miedo; deberíamos pensar en un mundo dónde se logre unir lo racional con lo irracional, para lograr un hombre íntegro. Porque las crisis económicas una vez más nos demuestran que el hombre se vincula fácilmente con el mal, dándo lugar a aquel temor citado por Nietsche en el cual aveces “…el progreso es reaccionario y lo reaccionario es progresista”.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo
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