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Generación Punto Gub
Por Hugo Bazzi*
En la sociedad de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) el uso de sus aplicaciones genera referencias culturales, al tiempo que se constituyen en el principal medio de socialización, además de ser el soporte del desarrollo socioeconómico. Desde hace varias décadas el filósofo Paul Virilio1 ha instalado la idea de la aceleración del tiempo en el desarrollo de la humanidad, desde la marcha a pie, pasando por el desplazamiento a caballo, en barco, en tren, en avión, hasta llegar a alcanzar la velocidad de la luz como límite máximo posible, a través de la fibra óptica que permite la comunicación en tiempo real. En esa dimensión las aplicaciones web, como los blogs, las redes sociales (myspace, facebook, twitter, google+, etc.) constituyen una referencia cultural, tanto que algunas compañías de telecomunicaciones proponen a los adolescentes utilizar el chat en lugar del encuentro real personal, como marca generacional.
Actualmente se define una generación como un grupo social cuyos miembros han compartido o comparten las condiciones materiales y sociales de existencia, así como de reproducción de dicho grupo, teniendo en cuenta las dinámicas sociales que las originan; descartando como excluyente el aspecto cronológico o etario. En tal sentido, en la dinámica política y en especial referida a la existencia del Frente Amplio, podemos hablar de una “generación fundacional” que se constituye y toma decisiones en la creación de la fuerza política, en su resistencia a la dictadura (71 - 84) y en la oposición política en la nueva democracia (85 en adelante). Generación que lideró el acceso al gobierno y fue su soporte político en la primera administración nacional de la izquierda en el país.
Formándose en dictadura y en la apertura democrática, empieza a consolidarse lo que hoy llamo la “generación punto gub”. En la nomenclatura informática el subdominio Gub se adjudica a las direcciones de correo electrónico del gobierno, y con ellas puede identificarse a jerarcas de distinto nivel de la administración, jóvenes para el sistema político uruguayo (los líderes históricos del FA están en el entorno de los 70 años y más). Estos dirigentes y jerarcas del gobierno se presentan como políticamente responsables, tienen experiencia en la administración, se sienten involucrados y motivados por la gestión de un proyecto de gobierno de largo plazo y ya acumulan trayectorias en el ámbito legislativo, gremial y social. Provienen tanto desde el ámbito académico, profesional, como sindical.
En sustitución de las desaparecidas escuelas de cuadros y de las menguadas juventudes políticas organizadas, la participación en el gobierno en distintos niveles jerárquicos de desempeño de funciones y tareas, constituye actualmente el ámbito más importante en la formación y reserva de dirigentes para el recambio generacional del FA como fuerza política. Sus características se resumen en sentirse esencialmente frenteamplistas más que sectorizados (aunque la mayoría de ellos formalmente lo son), conocedores de sus áreas de trabajo, que apelan al análisis político y no al dogmatismo, asumiendo la existencia de la diversidad cultural en todos sus términos frente a las visiones homogéneas de la sociedad. Hacen política vinculados al proyecto de gobierno desde una perspectiva de país y no desde su agrupación; constituyendo vínculos de coordinación y cooperación entre sí con el fin de apoyar la gestión del gobierno en general, en los que no pesa la pertenencia sectorial.
Esta generación se ha socializado en la experiencia de gobierno y le resulta natural vincular política y gestión, logrando encarnar la síntesis entre el cuadro político y el administrador. Una multiplicidad de nombres como Raúl Sendic, Diego Cánepa, Eduardo Pereyra, Patricia Ayala, Alejandro Zabala, Beatriz Silva, Sebastián Torres, Gabriel Frugoni, Gonzalo Reboledo, Javier Salsamendi, Andrés Scagliola, Pablo Alvarez, Alejandra Varela, Gustavo Pacheco, Matías Rodríguez, Edgardo Ortuño, pueden ser tomados como ejemplo de un grupo que numéricamente supera la media centena a lo largo de todo el sector público. Dicho grupo está ya preparado para sostener la fuerza política y el tercer gobierno, asegurando el necesario recambio generacional y al que los líderes fundacionales más que resistir, deberían apuntalar en favor de la continuación del proyecto frenteamplista.
* Columnista uruguayo
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