|
La música de duelo:murió el maestro Moisés Lasca
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Punta del Este
tuvo su camerata
El sábado falleció Moisés Lasca Epstein, uno de los músicos más desatacados de nuestro país. Como murió un sábado de mañana muy pocos se enteraron de esta gran pérdida humana y cultural. Es que hasta para reconocer la muerte en este país, hay que adaptarse a los esquemas y a los tiempos burocráticos.
Pero igual Moisés se la ingenió para tener una sonrisa desde su cajón, donde seguramente estaba preparando alguna humorada para hacernos entrar en el juego de las ironías, que tanto le gustaban.
Estoy convencido que fuimos amigos y que a pesar de la diferencia de edad, nos entendíamos a las mil maravillas. Tarea que por cierto no era fácil, porque los dos no hemos sido tipo sencillos.
A Moisés lo conocí en un pasillo del Hotel Versalles de México, donde estábamos asilados. “¿Usted es el que toca todas las tardes el clarinete?”, le pregunté.
No me voy a olvidar de su cara nunca más. El tipo no sabía si mandarme a la mierda o llorar. Es que el tipo tocaba el violín o la viola y desde hacía muchos años.
A pesar de esto nos entendimos y fuimos construyendo una relación, basada en que los dos éramos comunistas y frenteamplistas, pero particularmente porque los dos habíamos sido maestros varelianos.
Soportamos, junto a otros, el exilio, donde no siempre coincidimos. Pero debo reconocer que Moisés fue uno de los pilares fundamentales de aquel grupo humano, pleno de contradicciones, pero también pleno de sueños y de ganas de morirnos en nuestra tierra, aunque no teníamos apuro para ello.
Para los del exilio mexicano, Moisés fue Camerata Punta del Este, como Atahualpa fue el Galpón, aunque los dos casos fueron una obra colectiva de artistas comprometidos con la democracia.
De su anecdotario, vale la pena recordar uno. Fue cuando el presidente de México, José López Portillo quiso contratar a Camerata Punta del Este, para que acompañara con su música los días en que recibía a presidentes de otros países.
El Presidente, luego de conversar unos minutos con Lasca y otro participante de Camerana, les preguntó que querían a cambio. En otras palabras, quiso saber cuanto cobraban. Moisés lo miró y no dudó en decirle: “Queremos que pida la libertad del general Lìber Seregni”. Ese era el único pago que servía.
Este Moisés nuestro, hijo de inmigrantes con el violín bajo el brazo, maestro y director de escuela en el Cerro, dirigente del Partido Comunista, promotor con Rúben Yánez de las Misiones Pedagógicas que tuvieron de apoyo a Julio Castro desde Marcha, fue uno de los actores presenciales de la crisis de los misiles, allá en la Cuba de Fidel y de José Martí, cuando el mundo temblaba ante el peligro de la guerra.
Seguramente cuando la mala noticia de su muerte aterrice en el Distrito Federal, los pájaros de Palleiro y las caricaturas de Naranjo, derramen una lágrima, pero también expresarán la alegría de haber conocido a un tipo como Moisés, que siendo un intelectual de primera línea no te hacía sentir una pobre hormiga.
Ya vendrán los reconocimientos y los homenajes, que no se los hicimos en vida. Por eso no voy a ir a ninguno de ellos. Es que Moisés estará siempre presente, cada vez que la música fluya como un canto de la vida./ LA ONDA® DIGITAL
Maestro y periodista •Columna publicada el 16 de abril en La República
LA ONDA® DIGITAL
|
|