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A los 96 años murió Ben Bella el “Fidel” argelino
Crónica
El enigmático líder de la independencia de Argelia Ahmed Ben Bella ha sido despedido en Argelia con todos los honores. El primer presidente del país, tras la independencia de Francia, murió este miércoles 11 de abril a los 96 años.
El actual presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, ha presidido este funeral de Estado en la capital al que han asistido dirigentes, políticos y cientos de personas que han querido darle el último adiós tanto aquí como en el Palacio del Pueblo, donde se ha celebrado el velatorio.
Ben Bella fue elegido presidente en 1963 en los primeros comicios presidenciales de Argelia. Dos años más tarde fue derrocado tras un golpe de Estado por su “fiel” compañero de lucha Hoari Bumedien, quien lo encarcelo por 14 años. De esta manera paso parte de su vida preso o exiliado y luego en la oposición. En los últimos años se reconcilió con el poder. El líder de la independencia y ex Presidente de Argelia murió a los 96 años de edad, en su casa de Argel, el apasionado revolucionario de la Argelia rebelde, el carismático líder del movimiento que le arrebató a la poderosa Francia su colonia predilecta. Solo pudo ejercer su mandato tres años hoy todos lo reconocen, como el primer presidente de la Argelia independiente.
El legendario periodista Ryszard Kapuscinski, quien vivió el turbulento período de la revolución argelina, trazó un claro perfil de su temperamento: “Tenía una naturaleza inconstante. Todo en él era líquido, mal coordinado, contradictorio. Era como una fuerza hirviente, electrizada, imposible de contener en ningún cauce. Fácilmente, y de un momento a otro, Ben Bella cambiaba de humor. Impulsivo, impetuoso, agitado por pasiones. Impaciente. Fue su impaciencia la que lo llevó al fracaso”.
Ben Bella nació en la profunda Argelia colonial, marcada por la opresión que los franceses le imprimieron durante 130 años. Hijo de campesinos, se crió en una aldea del noroeste, en la frontera con Marruecos, junto a siete hermanos. Temprano se volcó a la acción: con sólo 17 años se unió al Partido del Pueblo Argelino (PPA). Nunca más dejó la política.
Convocado por ley al servicio militar francés, combatió en la II Guerra Mundial como integrante de la infantería. Al regresar a su país, la lucha fue otra. Desde 1954 participó activamente para organizar el famoso Frente de Liberación Nacional (FLN), que enloqueció de ira a Francia. Luego, como jefe del FLN, eludió varias veces los atentados de la inteligencia francesa.
Mientras luchaba clandestinamente, pasó alternativamente largos años en prisión. Fue liberado como parte de los acuerdos de Evian, que otorgaron la independencia a Argelia en marzo de 1962. Al año siguiente, en elecciones libres, se convirtió en presidente por una mayoría esperanzada.
Intentó aplicar una política de corte socialista, pero alejada del comunismo imperante en Rusia o China. Se lo consideró un tercermundista, más ligado a pragmáticos como el egipcio Gamal Nasser. Pero el país estaba devastado por una guerra de liberación de más de siete años. Fiel a sus ideas, Ben Bella nacionalizó varios sectores económicos, instauró la medicina gratuita y la escolarización obligatoria. Pero cometió errores y el modelo económico no funcionó, se vino a pique la producción.
Siempre fue humilde. Incluso como presidente él mismo manejaba su viejo Peugeot 404. Pero había adquirido un autoritarismo irritante hasta para sus seguidores. Manejaba el gobierno, la economía y las Fuerzas Armadas. También era el secretario general del FLN, al que había convertido en el único partido legal. Se volvió autocrático y personalista, quitándole democracia al país.
Una madrugada de junio de 1965, el coronel Hoari Bumedien, que había sido su mano ejecutora, se puso a la cabeza del “Consejo de la Revolución” y destituyó a Ben Bella. El hombre que había luchado por la liberación colonial volvió a la cárcel, pero ahora en manos de sus propios compatriotas.
14 años preso por sus compañeros de lucha Cuando lo liberaron, partió al exilio. Volvió en la década del 90, con la victoria del Frente Islámico de Salvación. Convertido en un pacifista, en los últimos años intentó encontrar una salida a la crisis de Argelia y las luchas internas. No pudo, la muerte lo encontró antes.
Ben Bella, destituido en 1965 por un golpe de Estado dirigido por el coronel Huari Bumedian. Desde entonces vivió primero preso luego en el exilio alejado de los círculos de poder, aunque nunca abandonó la política, hasta que el actual jefe de Estado, Abdelazizi Buteflika, ministro de Deportes durante el mandato de Ben Bella, lo nombró su representante personal.
Ben Bella, de 96 años, fue ingresado en dos ocasiones el pasado mes de febrero en el hospital militar "Muhammad al Saguir", según informó hoy la agencia estatal argelina.
Nacido en la ciudad argelina de Marnia, el 25 de diciembre de 1916 y maestro de formación, se inició en la política en 1945, cuando fue designado alcalde de su localidad natal.
Cuatro años más tarde concentraría sus esfuerzos en la lucha anticolonialista contra Francia y participaría en la fundación del Frente de Liberación Nacional (FLN), que en 1962 y tras casi ocho años de lucha armada, forzó la renuncia de París a continuar ocupando el territorio argelino.
Detenido en varias ocasiones por las autoridades coloniales, fue liberado definitivamente después de la firma del alto el fuego entre Francia y el FLN, el 18 de marzo de 1962.
Tras ser nombrado vicepresidente del Gobierno argelino, en agosto de 1962, un mes después de la declaración de independencia del país, regresó a Argelia de su exilio en Túnez para dirigir los designios de sus compatriotas.
Sus prácticas políticas se alejarían de los estándares democráticos. Fomentó la redacción de una Constitución hecha a su medida, asumió la jefatura del Gobierno, del Estado y de las Fuerzas Armadas, así como la secretaría general del FLN, que se convirtió en único partido legal.
El 19 de junio de 1965 el coronel Hoari Bumedian a la cabeza del "Consejo de la Revolución" destituyó a quien pasará a la historia por ser el primer presidente del país, con un golpe de estado incruento.
Tras ser encarcelado durante 14 años, el presiente Chadli Benyedid decretó su confinamiento en la localidad de Smila. Ben Bella no recuperaría su libertad total hasta octubre de 1980.
Desde entonces y hasta 1990, vivió en el exilio desde donde ejerció la oposición al régimen. A su regreso al país, pocos meses después de la victoria electoral del Frente Islámico de Salvación (FIS), Ben Bella continúo en la oposición.
En 1995, al frente del Movimiento de la Democracia de Argelia (MDA), firmó junto con representantes de otras ocho formaciones políticas (el FIS entre ellas) el "Acuerdo de Roma", una declaración que buscaba encontrar la solución a la crisis de Argelia, sumida en una guerra civil desde 1991.
Desde entonces y hasta la llegada de Buteflika al poder en 1999, Ben Bella, casado y con tres hijos, continuó haciendo oposición al régimen que el mismo había creado.
Fuente: Diarios y Agencias
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