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Voto en blanco: no parece inteligente
Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Aún es muy difícil saber como culminarán las elecciones internas del Frente Amplio del próximo 27 de mayo, a pesar que hay síntomas que susurran cómo se va a expresar la ciudadanía de izquierda. Pero a pesar de que el tiempo es corto, se puede asegurar que queda mucho por caminar.
Con poco impacto, pero con una cierta permanencia “publicitaria”, frenteamplistas internautas -no pocos - apuntan a promover el voto en blanco.
Muchos lo hacen porque están molestos y desde hace muchos años con el accionar de la izquierda, otros lo hacen porque tuvieron la posibilidad de ser candidatos sectoriales y como la suerte no los acompañó o no los acompañó alguien en las negociaciones políticas de cúpula, se han vuelto ultrademocrático, malhumoraos, votantes en blanco, revolucionarios sanos y limpios. Lo mejor de la especie frenteamplista.
Pero sobre lo que vale la pena reflexionar no es sobre los que ayer eran candidatos sectoriales y ahora se han vuelo la expresión sublime de la ética de izquierda.
Es comprensible que exista una zona pequeña de votantes en blanco que son personas maravillosas, seguramente con historia de izquierda, que estén cansadas y se muestren discrepantes con los éxitos de los gobiernos progresistas, todo porque en definitiva no se aplicó el programa de 1971, aunque se hayan aplicado los programas y los principios de 2005 y de 2010.
Los “blanguistas” (por el voto en blanco), dicen ser muchos, cosa que no creo, aunque esto lo dirán, como última palabra, las urnas. Lo que extraña es que si son muchos, cuesta creer porqué no pudieron tener su propio candidato y un programa alternativo. Solo Dios lo sabe o sus propias almas.
Da la impresión de que el voto en blanco no ha comprendido el momento histórico que vive el Frente Amplio, que ya en las horas previas a la concurrencia ante las urnas está mostrando que algo está cambiando, desde el momento en que hoy la nueva democracia del FA se traduce en pocas palabras: “un frenteamplista, un voto”, lo que no es poca cosa.
Una muestra mas de que el voto el blanco no asume todo el escenario político, es que se puede entender que no se vote a un candidato a Presidente del FA - a pesar de ser muy buenos los cuatro- , pero que es imprescindible que los frententeamplistas incidan con su voto en el Plenario Nacional, porque es el máximo órgano de dirección de la coalición de izquierda y a la vez es el único organismo que puede proponer ante el Congreso, quien será el próximo candidato a la Presidencia de la República.
No es parte de la historia de la izquierda uruguaya, después de superado el anarquismo, que la izquierda uruguaya no quiera incidir con su voto el la conducción política nacional o en la interna del Frente Amplio, por más que haya un agotamiento del planteo de los sectores.
La búsqueda de espacios en las estructuras acordadas históricamente, es casi como un santo y seña para los fundadores del Frente Amplio e incluso para los que llegaron unos días tarde.
Hoy no solo se está ante la posibilidad de ejercer la idea de “un frenteamplista, un voto”, sino que además existe el voto cruzado, tanto a nivel nacional como departamental para estas elecciones internas. Por eso el electorado frenteamplista está ante la gran oportunidad de ejercer su influencia en la conducción de su fuerza política, lo que es imprescindible para que haya un tercer gobierno progresista que profundice los cambios, lo que no es sinónimo de que los hunda, lo que es otra cosa.
Maestro y periodista *Columna publicada el 23 de abril en La República
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