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Ruben Yáñez, “Ciudadano Ilustre”
Crónica
La Junta Departamental de Montevideo, declaro Ciudadano Ilustre al docente, escritor, actor y director de teatro Ruben Yáñez, de 83 años. El acto, se realizo en su entrañable teatro El Galpón, del cual fue fundador. Yáñez, ha sido docente de Secundaria y Primaria, actor, director, dramaturgo, escenógrafo, iluminador y sobre todo un militante de la cultura. “Estoy tratando de que este homenaje recorra la historia y sea también para Atahualpa del Cioppo, Enrique Guarnero, Arturo Ardao, Alberto Candeau, Justino Zavala Muniz. Que algo de esto se refleje en ellos”, dijo el hombre que nació en 1929 en el Cerro, hijo de un obrero del frigorífico y una costurera. Hablaron en el evento, la intendenta Ana Olivera, Marina Rodríguez, por El Galpón, la edila Graciela Villar, Óscar Curuchet presidente de la Junta Departamental de Montevideo y el homenajeado Ruben Yáñez. Lo que sigue son los tramos fundamentales de la intervención de Graciela Villar tomadas por La ONDA digital.
Buenas tardes a todos y a todas. No vamos a pecar de que nos conminen a las mujeres por lloronas, pero yo confieso que, además de agradecerles a ustedes la presencia, a los hijos e hijas, a las nietas y los nietos y a los bisnietos, que levantaron el promedio de edad de esta Sala, decirles que, además, es un regalo personal. Y creo que lo estamos viviendo así, cada uno de los que estamos en esta mesa. Porque estar en esta casa hoy, tener a Ruben al lado y poder rendir un homenaje, como diría Nelly Goitiño: “¡al fin, en vida!”, es poder también poder rescatar del túnel del tiempo, cuestiones que han sido el patrimonio fundamental de una generación de uruguayos. Y que la dictadura cercenó, pero que nos permite, a través del exilio, poder sembrar, desde la cultura, el motivo de la resistencia.
Y creo que no es menor. Hace un rato hablábamos, con mis compañeros, que en nuestra adolescencia, lo más importante era venir a “El Galpón”. Porque si no veníamos a “El Galpón”, no existíamos. Porque si no teníamos libros para poder discutir y confrontar ideológicamente con otros compañeros, no existíamos. Los parámetros de una generación pautada por la militancia, era armar la cabeza para poder cambiar. Y Ruben se fue transformando, en ese proceso, de docente en esa diáspora permanente de hombre militante, defensor de principios, en actor, haciendo tangible que la cultura, que el “hacer”, era la posibilidad también, del “hacer pensar” para poder transformar.
Y eso es lo que uno siente cuando está al lado de un Maestro: no es dogmatismo de la idea, sino el desafío a pensar a partir de la idea. Y el teatro significó, para muchos de nosotros, justamente eso. Una apertura a la idea, una apertura a interpelarnos sobre la realidad que queríamos cambiar. Y no eran artistas definidos como “marxistas”, para quienes en aquel momento éramos militantes comunistas. ¿Por qué nos hacía pensar un Molière? Porque nos hizo llorar de alegría con el “El Pluto”. Y porque vimos, a través de la obra de este Artigas, la resistencia del pueblo, transformada en un arma de cultura.
Y eso es lo más importante de este homenaje. Poder reconocer a este hombre, a este Maestro, a este hombre con claroscuros, a este hombre capaz de ser portador de una cultura transformadora, que me hace pensar cuando leo una clase que él dio en el 2005 y habla de la aparición de Brecht y habla de la importancia de este teatro épico. Y en ese Arturo Ui que, cuando leo la última frase, hoy comparo con lo que acaba de pasar hace algunas semanas en Chile, cuando un grupo de neonazis, golpeó hasta matar a un joven porque era “gay”. Y ese Arturo Ui - y él lo dice sabiamente en esa clase - ese hombre se para frente el escenario y los indica (porque Brecht, como dice el Maestro, porque de él he aprendido algo) no indica nunca el final de sus obras, sino que lo deja abierto para el ser. Y ese hombre que representaba Arturo Ui se para y dice: “Un hombre como éste pudo regir la historia. Los pueblos lo vencieron, más no cantéis victoria. Aún es fecundo el vientre que dio a luz esta escoria. Cada persona, cada pueblo, sabrá qué hacer. Las historias no se repiten. Cuando queremos repetirlas…”.
Y el Maestro, en esta misma clase donde extraía esta frase de Brecht, hablaba de la importancia del rescate de la memoria. Y, preocupado, lo planteaba. Cuando un joven estudiante de Arte Dramático no sabía quién era Atahualpa Del Cioppo. Y esta responsabilidad compete a todos y a cada uno. Porque hay una batalla cultural que se sigue dando, porque a través de la cultura y del arte, en sus distintas expresiones, vamos a encontrar el camino para poder ser mejores personas.
Y eso es lo que siento hoy. Lo mismo que sentí en el 84, cuando con dos hijos muy chiquitos, me paré en el teatro “San Martín” y lloré cuando vi a Artigas y era mi compañero, Ruben Yáñez, hablando de tomar los caballos y bueno… Y, en ese sentido, es al hombre, al compañero, al que nunca me conoció y que no sabía cuántas cosas había dado a mi vida.
Gracias Ruben por tu aporte y ojalá que esto sea una campana de resonancia para que, a través de ti, rescatar a tantos otros que, sin saberlo, han influido en la vida de muchos uruguayos.
* Fuente de la Foto: Visión Universitario
LA ONDA® DIGITAL
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