83 Años de FEUU
Nosotros perdimos…
Desde la derrota de nuestra
generación, ciertos comentarios

Rodrigo Aroena

El jueves 26 de abril la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) conmemoró su 83º aniversario con un acto en el teatro de la Facultad de Artes. Participaron diversas delegados de países sudamericanos, del caribe y la OCLAE. También fueron invitados a hablar el Rector de la Udelar Dr. Rodrigo Arocena, el matemático Roberto Markarian, y el Dr. José Díaz. Cada uno de ellos se refirió a su visión del momento en que participó en la FEUU y el movimiento estudiantil de su época, en el caso del Dr. Díaz como parte del grupo que fundó la FEUU.

El dirigente estudiantil Gustavo Guerrero habló por la FEUU, indicó críticamente entre otros conceptos que: algunos de los aportes del congreso educativo “Maestro Julio Castro” realizado durante el 2009, no se tuvieron en cuenta al redactarse la Ley de Educación vigente y reclamo; que los posgrados sean gratuitos

La FEUU fue fundada en 1929, momento que estuvo precedido por grandes movilizaciones y huelgas estudiantiles que reivindicaban autonomía y cogobierno. Luego en 1958, fue protagonista principal durante meses del movimiento que culminó con la aprobación por el Parlamento nacional de la Ley Orgánica de la Universidad de la República.

Durante los años 60 y 70 fue protagonista de grandes movilizaciones por las libertades y presupuesto universitario. Durante el gobierno del presidente Pacheco Areco fueron asesinados en las calles de Montevideo mientras participaban de estas movilizaciones varios jóvenes universitarios, Liber Arce, Susana Pintos, Hugo De Los Santos, Ramón Peré, entre otros.

En la madrugada del 27 de junio cuando el entonces presidente Juan Maria Bordaberry junto a los militares dan un Golpe de Estado y disuelven el Parlamento Nacional, la FEUU, junto a la Central Nacional de trabajadores (CNT) se suma a la Huelga General ocupando todos los Centros Estudiantiles al igual que los trabajadores las Fábricas y lugares de trabajo durante 15 días. Durante los 11 años que duró la dictadura la FEUU y los docentes universitarios mantuvieron una constante lucha contra la dictadura que motivó que miles de estudiantes pasaran por las cárceles y fueran brutalmente torturados.

La Federación universitaria uruguaya Integra la Unión Internacional de Estudiantes (UIE), es miembro pleno de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE), y cuenta con voz en la Mesa Representativa del PIT-CNT. En este acto conmemorativo por sus 83 aniversarios no intervino en la parte oratoria el PIT-CNT, sí se leyeron mensajes de saludos de algunos sindicatos.

Lo que sigue a continuación son los aspectos fundamentales de la intervención en el acto, del rector Rodrigo Arocena, tomados de la versión grabada por La ONDA digital.


83 años de la Feuu
“Al subir nos dieron la instrucción de hablar como ex militantes de la FEUU y eso le da a uno una gran libertad y puede, entonces, decir las cosas que más quiere decir.

Desde la generación que me tocó enfrentar, quisiera empezar señalando que nosotros perdimos. Y es desde la autocrítica de la derrota de nuestra generación que quiero hacer ciertos comentarios. Hubo momentos en que creímos que estábamos cerca de adonde queríamos ir. No lo estábamos. Estábamos bastante más lejos. Y es desde esa perspectiva, lejos de todo exitismo con respecto a mi propia época, a mi propio período de militante, que quiero destacar algunos elementos de estos 83 años de la Federación de Estudiantes Universitarios, que me parece que son cimientos fundamentales para que ustedes - y los que vengan después - construyan algo mucho mejor que lo que nuestras generaciones pudieron hacer.

En primer lugar, el diálogo permanente entre la situación uruguaya y la situación latinoamericana. La Federación de Estudiantes, en toda su historia, pensó a la vez su inserción como actor en una sociedad, en ésta, en su gente, en su contexto, en sus luchas sociales y culturales, pero no se aisló respecto del continente, cosa que era muy fácil en el Uruguay de otra época y, sin embargo, la Federación no lo hizo. Al mismo tiempo, pensando en las dinámicas de las impresionantes luchas latinoamericanas, no perdió de vista la necesidad de conexión directa con sus propios procesos. Hace 83 años había dos procesos que inspiraban el alumbramiento de la Federación de Estudiantes. Uno, por supuesto, latinoamericano, en 1918, estaba presente en el surgimiento de la FEUU. El otro, uruguayo latinoamericano, el Congreso de Estudiantes Americanos de 1908. Y también el logro de los principios de los primeros elementos de representación estudiantil en la dirección de la Universidad. Primera cosa que me gustaría destacar.

Segunda cosa de las mejores etapas de la Federación de Estudiantes: de tener en cuenta, a la vez, la Universidad y el movimiento popular. La tensión entre atender a ser propositivos cambiantes y ser el actor colectivo fundamental de la transformación de la institución, mirando hacia adentro, teniendo jóvenes cuadros que conocían mejor la Universidad que muchos de los veteranos y, al mismo tiempo, la inserción directa en las luchas populares, en las luchas obreras y en los mundos de las luchas sociales. En mi época, hace mucho tiempo en la Federación de Estudiantes, algunos pocos militantes podían ser, a la vez, destacados militantes de la cosa universitaria y destacados militantes de las luchas sociales. Yo en cambio, entrando a la Universidad en la segunda mitad de los 60, me arrastró el progresismo - por cierto y por suerte - de las luchas populares. Aprendí bastante menos de lo que podría haber aprendido de la condición universitaria, lo que la Federación de Estudiantes - y a través de ella - el movimiento obrero, me permitieron aprender de otras cosas y lo consiguieron. Y fue una buena manera de usar mi tiempo.

Tercera cosa - un compañero lo señalaba con la frescura de un militante de estos tiempos - la Federación de Estudiantes mantuvo siempre la polémica interna. Y las dos palabras quiero usar: “polémica” e “interna”. Nunca fue uniforme, nunca fue una sola cosa, nunca fue una sola propuesta. Y, al mismo tiempo, fue siempre Federación de Estudiantes. La polémica que se apoyaba a todos los niveles de vehemencia y de profundidad pero sin rupturas, sin quiebres, sin fisuras, privilegiando y sabiendo que para el conjunto del país y para América Latina, la Federación de Estudiantes era una herramienta a preservar y cuidar en el pluralismo.

La Federación de Estudiantes ha sido uno de los grandes actores de la reforma universitaria inconclusa de América Latina. Nuestra reforma universitaria, esa reforma que nos inspira desde Córdoba y desde antes, está lejos de haber sido concretada. Porque nosotros - y cuando digo “nosotros”, hablo del movimiento estudiantil latinoamericano - sabemos que para democratizar a la Universidad, es preciso hacer de ella una herramienta de igualdad en toda la sociedad y eso está lejos de haberse logrado.

En esa perspectiva - compañeras y compañeros - me temo, más bien estoy convencido, de que lo más difícil está por venir. Lo más difícil en la historia de la Federación de Estudiantes le va a corresponder a esta generación y a las que vienen. Y cuando digo lo más difícil, lo digo desde la convicción de que los elencos más jóvenes verán cómo se resuelve y espero poder asistir a cómo ustedes lo resuelven. Y quisiera señalar que lo más difícil tiene, a mi entender, dos escalones: un primer escalón muy difícil (sobre el cual tengo algunas sospechas) y un segundo escalón mucho más difícil sobre el cual quisiera aprender del movimiento estudiantil y del movimiento popular. El primer escalón muy difícil es la prédica por democratizar el conocimiento. En el año 2012, en el mundo entero y en América Latina también, el conocimiento es un factor de poder desigual. Es factor de consolidación de lo que uno podría trabar la sociedad capitalista del conocimiento. Eso es lo que domina en este mundo y esa tarea de democratizar el conocimiento, sobre la cual algunos de los compañeros que están acá ya habrán escuchado hablar, es probablemente el desafío casi más grande de todos.

¡Pero hay un desafío mucho más grande, todavía! Y es el desafío que tiene que ver con la ética de la participación. ¿Es un secreto para algunos de ustedes que la ética predominante en nuestras sociedades impulsa al individualismo y a la escasa participación? ¿Es un secreto para algunos de ustedes eso? No les hace ninguna falta que yo se los recuerde. Pues bien, ¡este es el desafío más grande de todos! Porque en la raíz del movimiento estudiantil latinoamericano está un compromiso ético con la participación colectiva para la transformación de la sociedad. Ese desafío que en algunos momentos resolvimos más o menos bien y que en otros momentos no resolvimos bien, es el gran desafío de ahora.

Compañeras, compañeros, ojalá la historia de la Federación de Estudiantes, siempre les sirva de alguna inspiración para afrontar desafíos mucho más difíciles que los nuestros. Y, entonces, la Federación de Estudiantes de hoy le abra caminos a la Federación de Estudiantes del mañana, la que el Uruguay y América Latina necesitan, la que sea capaz de pelear contra el poder excluyente del conocimiento, la que sea capaz de pelear por la democratización del conocimiento, la que sea capaz de revivir una ética militante de compromiso, solidaridad y vocación de cambio.

Que así sea. Y aquí estamos los veteranos, esperando tener la ocasión de aprender de la FEUU de hoy y, sobre todo, de la FEUU que viene. Porque hay una convicción que nos ha mantenido siempre dispuestos a seguir luchando: la mejor generación de militantes estudiantiles, es la que está por venir.

¡Abrámosle camino, entonces, a esa generación que está por venir!”

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