Crónica de un adiós
Argentina reclama lo suyo
Por Andrés Capeluto*

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La segunda mitad de este mes de Abril que ya culmina, comenzó con la decisión del gobierno argentino de presentar ante su cámara de senadores un proyecto de ley -entre líneas, se venía anunciando- que propone la expropiación o más claro la compra del 89% de las acciones que tiene la empresa española Repsol en Yacimientos Petrolíferos Fiscales (Y.P.F.); obteniendo una aprobación por parte del Senado y sumando el voto a favor de algunos integrantes del grupo de opositores, como los de la Unión Cívica Radical y el Frente Amplio Progresista; proyecto que finalmente sería transformado en Ley si la cámara de diputados lo vota a principios de Mayo. De esta manera, el gobierno del vecino país al decirle adiós a uno de sus principales inversores, como lo ha sido España en ese rubro, se quedaría con el 51% de la empresa Y.P.F. Sin embargo, en la comisión de senadores que discutía el proyecto de ley argentino, el Sr. Daniel Montamat -ex secretario de Energía del gobierno de Fernando de la Rúa- dijo que la empresa petrolera en cuestión maneja sólo el 30% de la producción petrolera, en otras palabras: “El 70% restante lo producen otras empresas” (La Diaria; 19/4/12); por lo que sugirió que la expropiación no abarca por completo el problema del autoabastecimiento.

Con ésta bomba global los medios de información mas cercanos al oficialismo europeo y norteamericano, juntaron madera para agrandar el fuego de las medidas que iba a tomar no sólo España, sino en conjunto con la Unión Europea y Estados Unidos para contrarrestar una decisión que según dijeron voceros del gobierno español, no sólo afectaba la calidad de la empresa Repsol sino la integridad de la nación del país. De forma particular José María Beneyto, el cual es el coordinador de Estudios y Programas del PP y vocero de Relaciones Exteriores asumió que: “…las importaciones importantes para Argentina como lo son la Soja y el Bioetanol, se eliminen.” (La Diaria; 19/4/12). A su vez dicho gobierno prepara ya un proyecto de ley que da vida a los proveedores europeos de biodiesel, para dejar de comprarle a Argentina, cifra que le significa unos 800 millones de dólares anuales. De forma análoga a gran escala y para ilustrar el comienzo de éste párrafo, el Parlamento Europeo acordó votar una resolución que propone suspender algunas ventajas arancelarias que Argentina tiene con la UE y utilizar el acuerdo que tienen los países del Euro con el Mercosur para presionar a Argentina.

El que hasta cierto punto observó esto de costado fue Estados Unidos, ya que en un principio la Secretaría de Estado, Hillary Clinton sólo se había pronunciado de que la decisión argenta iba a ser estudiada. Luego de discutir ese estudio, desde Washington y a través de su vocero Mark Toner, resolvieron alegar que: “éste tipo de acciones pueden tener un impacto negativo en la economía argentina y podría aguar el clima de inversión en Argentina” (La Diaria; 19/4/12).

Pero, ¿que pasa con nosotros?; desde el gobierno el presidente José Mujica opinó que los gobiernos son libres de tomar esa decisión, que no le preocupa que haya grandes repercusiones en la región, ya que por más que nos falte mercado hay confianza por parte de los inversores y en todo caso: “…el error fue haber vendido, si lo arreglan o no es problema del pueblo argentino”; reflexionó a su vez de que en nuestro país cuando vino la moda de privatizar, nosotros optamos por conservar ANCAP. El presidente de la entidad, Raúl Sendic en un principio sostuvo que la decisión de la administración Fernández de comprar las acciones de Repsol no afectará los negocios de Y.P.F. con Uruguay. De todas formas, junto con Germán Riet - vicepresidente de ANCAP- viajó a Buenos Aires para reunirse con las autoridades respectivas de YPF que intervinieron la empresa, en este caso con el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, y el director de la empresa Roberto Baratta; éstos se comprometieron a cumplir con los compromisos que implican concesiones que YPF tiene para la exploración de petróleo en nuestro territorio y sobre la remodelación de la refinería de La Teja. Entre otros apuntes, Riet dijo al diario “El Pais” que en el encuentro también se habló del abastecimiento de gas natural durante el invierno como un hecho que no va a fallar (El Pais; portal digital; 23/04/12).

Por último lo que desde aquí y con nuestra óptica podría resultar preocupante, es sobre el momento en que la presidenta declara la compra de las acciones a REPSOL, es esa manera de “futbolizar” la política que tiene el pueblo vecino, resulta algo que impacta -quizá está preparado a propósito, como un show televisivo, dónde hay asistentes detrás de cámaras con carteles que dicen cuando aplaudir-. La manera en que reaccionan los funcionarios de la administración Fernández dentro de la Casa Rosada, luego que la presidenta decreta una norma, gritando, agitando los brazos y coreando igual que lo hace una hinchada de cuadro deportivo. Agudizado o sazonado mejor dicho, con ese toque demagogo, el cual se ha transformado en un lugar común, cuando Cristina Fernández hace alusión a su marido difunto. ¿Porqué?; si el gobierno argentino quiere demostrar transparencia y seriedad, ¿que necesidad de seguir virtualizando la política?; para terminar este artículo prefiero pensar que es herencia del método populista del peronismo, o también que estos son coletazos de la política de la obscenidad fundada por el período menemista, aquella que imperó durante la década de los noventa del siglo pasado; dónde se hizo una, con los casilleros de la farándula. Caracterizada por usar como estandarte pragmático la estabilidad económica, a la cual los argentinos le rendían culto como fuente de su existencia cotidiana -aquella que descendía del gobierno de Alfonsín en 1989- se volcó a la privatización, a los indultos para militares autores del genocidio durante de la dictadura -recordemos las relaciones con Aldo Rico- y la confianza en el manejo económico del país en los funcionarios del F.M.I. El periodista Hernán López Echagüe, analizando el período menemista escribe: “…basó su plan económico en los pareceres de tres de los principales hacedores de la política económica de la dictadura, política que logró llevar la deuda externa de 5.500 millones a 55 mil millones en un lapso de ocho años”.1

Ahora lo que no podemos olvidar es que esta privatización, hoy removida, fue votada en 1992 por Néstor Kirchner, que en ese entonces era gobernador de Santa Cruz y encargado de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos. Como lo mencionáramos con anterioridad el presidente en ese momento fue Menem, y junto con éste, el hoy difunto esposo de la actual mandataria acompañó la privatización de YPF. Cristina Fernández aclaró que el proyecto no pretende deslindarse por completo de la privatización y de su condición de sociedad anónima, sino de “recuperación de la soberanía y del control de un instrumento fundamental” (La diaria; Internacional; 17/4/12). Por eso quizá, como si estuviese en una película de Hollywood, fue que en el discurso se acordó de él, al decir que Néstor siempre soñó con recuperar YPF para el país.

*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo

1 Hernán López Echagüe; Rolling Stone; “Los años noventa- 200 discos de la década”; Noviembre 1999.

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